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Si eres blanco y sabes inglés, China quiere darte trabajo

Podrías conseguir trabajo como profesor de inglés aunque no tuvieras experiencia, titulación o permiso de trabajo.
13.1.14

(Imagen vía)

Si eres blanco y hablas inglés, podrías conseguir trabajo como profesor en China. Muchas escuelas te contratarían aunque no tuvieras experiencia, titulación o permiso de trabajo. A veces los afortunados ni siquiera necesitan enviar su CV para conseguir el trabajo. En Urumchi, al noroeste de China, a un colega y a mí nos ofrecieron dar nuestras primeras clases mientras comíamos en un puesto callejero de fideos. Llevábamos menos de una semana en el país.

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"¿Queréis trabajar en mi escuela?”, nos preguntó una señora mientras nos daba una tarjeta de presentación. "Podéis empezar mañana".

No sabíamos si reírnos o no. ¿Era en serio? Ninguno de nosotros tenía ni idea de dar clases a niños.

"No hablamos chino", le contestamos.

"No pasa nada", contestó rápidamente. "Entonces, ¿qué decís?"

Fue la primera de muchas ofertas que rechazaríamos en poco menos de dos meses y medio que viajamos por China; nos ofrecieron trabajo en la calle cuatro veces más, además de cada vez que visitábamos un colegio. Dentro de la industria de la enseñanza privada, la cual crece un 15% anualmente, las academias privadas de idiomas buscan caras pálidas como las nuestras para suplir la gran demanda de maestros de inglés.

Pero el rápido crecimiento de la industria está creando aulas dirigidas por jóvenes extranjeros que por lo general no están cualificados para dar clases. Además de los cerca de 180.000 "expertos foráneos" que van anualmente a China con visados para trabajar en el sector de la educación, hay muchos más que vienen con visas de turistas o de estudiantes. De las docenas de maestros con las que hablamos para este artículo, sólo dos tenían visas de trabajos, y algo más de la mitad tenía algún tipo de experiencia o certificación.

El mercado negro del empleo en el sector de la enseñanza ofrece un buen salario en un país barato, generalmente con jornadas cortas. Muchos de los padres que pagan mucho dinero por esas lecciones no hablan inglés, lo que hace difícil que sepan cómo van sus hijos, o si los profesores saben algo.

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Kunming, la capital de la provincia sureña de Yunnan, es una ciudad donde la industria de la enseñanza de inglés mueve 4.5 mil millones de dólares al año. El vecindario de Green Lake está lleno de bares regentados por extranjeros, donde se juntan los estudiantes de intercambio de la Universidad Normal de Yunnan para practicar su caligrafía y beber cerveza. Algunos hablan de sus asignaturas y otros de sus planes de viajar por Asia. Es una comunidad diversa, con gente de Ucrania y de Uruguay. Pero lo que la mayoría de ellos tienen en común es un trabajo a tiempo parcial enseñando inglés.

Eric, un noruego que vino a Kunming a estudiar mandarín, no es la excepción. Cuando lo conocimos estaba sentado en una de las mesas de esos bares, practicando su caligrafía en chino. En la mesa de a lado, unos yanquis con camisetas de tirantes se estaban tomando su segunda cerveza al mediodía. Eric miró su reloj y dijo; "Como extranjero en Kunmig, parece que solo haces cuatro cosas: fumar, beber, enseñar inglés y, de vez en cuando, aprender algo de chino".

Eric decidió aceptar un trabajo a tiempo parcial poco después de llegar a la ciudad. Un amigo suyo le dijo que podía ganar 120 yuanes [unos 15€] por hora, una cantidad considerable en China, donde comer cuesta unos 10 yuanes [1,20€].

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Un día, Eric fue a la Academia Lijao y su jefe lo contrató de inmediato, diciéndole que su primera clase comenzaría en dos horas. No necesitaba un certificado TOEFL ni nada por el estilo; le pagarían en negro porque no tenía visa de trabajo. Que el idioma natal de Eric no fuera el inglés tampoco supuso un problema. "No creo que mi jefe sepa de qué país soy", dijo Eric.

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De todas formas, en el caso que fuera necesario, los extranjeros pueden comprar licencias para trabajar por unos 220€. En 2007, The China Post informó que hasta el 40% de los maestros en Taiwan trabajan con licencias falsas. En China, el problema es tan grande que la Unión de Maestros Extranjeros de China, una organización que asesora a los educadores foráneos, tiene una lista negra de agentes que falsifican credenciales. Lo que hace difícil rastrearlos a todos es que muchas escuelas operan sin registro, y los pagos se hacen en negro.

Tal vez el mejor argumento para la falta de títulos esté en los números. En 2010, The Guardian estimó que 30 mil organizaciones ofrecían clases particulares de inglés, de las 15 mil que había en 2005. La oferta de maestros titulados en inglés es escasa, y no hay suficientes para dar servicio a millones de nuevos estudiantes que entran al mercado diariamente.

La dura economía se refleja en los excelentes salarios de los maestros extranjeros. A Eric le pagan tres veces más que al maestro chino promedio.

En Robert’s School, la academia privada de inglés más grande en Kunming, el salario promedio de un maestro extranjero es de 10 mil yuanes al mes [1.210€], por 25 horas de trabajo a la semana. Los chinos nativos cobran entre 3 mil y 6 mil yuanes al mes, dependiendo de su antigüedad.

La diferencia en el salario existe porque los maestros extranjeros son más difíciles de encontrar y le generan más ganancias a la escuela. Las clases impartidas por extranjeros cuestan 40 yuanes [4,8€] la hora, comparado con 30 yuanes [3,6€] que cuesta una impartida por un chino.

Robert Norfolk, el inglés que fundó la academia en 2001, dice que los instructores foráneos son clave para que el negocio sea competitivo. "El hecho de que yo sea extranjero también da [al negocio] más credibilidad", me dijo. "Es un gran atractivo para los padres". De hecho es tan atractivo que aunque las clases impartidas por extranjeros son más caras, a Robert le cuesta convencer a los padres de que es mejor tomar clases con maestros chinos los primeros años de aprendizaje. Dice que algunos padres que mandan a sus hijos con maestros foráneos desde pre-escolar no se dan cuenta de que el bajo nivel de chino que hablan los maestros hace más difícil enseñar a los niños cosas como el alfabeto.

A medida que la industria crece y más occidentales se desplazan a China, la industria de la enseñanza de inglés puede recibir presiones para aumentar los estándares de sus instructores. Pero hasta que eso pase, un instructor foráneo no garantiza lecciones de calidad. Mientras algunos están increíblemente comprometidos con lo que hacen, muchos ven estos trabajos como la oportunidad de vivir fácil en el extranjero mientras trabajan 20 horas a la semana, y muy probablemente jodiendo la educación de muchos niños mientras lo hacen.