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Slamming: Drogas en vena y sexo extremo en Madrid

El slamming combina folleteo bruto y chutes de mefedrona, MDMA o crystal meth por vía intravenosa durante varios días. Hablamos con camellos y nos colamos en una de estas 'fiestas' privadas.
23.4.15

El slamming o simplemente slam es una práctica que combina sexo y droga por vía intravenosa. Con origen en EE.UU., estas sex parties reúnen a hombres que buscan el máximo placer metiéndose mefedrona, MDMA o crystal meth (aka 'tina') en vena, follando así durante horas o incluso días. En España, la mefedrona o 'mefe' es la sustancia con mayorconsumo en este tipo de prácticas. Y la 'tina', como corroboran desde la organización Energy Control, está empezando a entrar en el mercado por lo que tiene un precio que oscila desde los 30 a los 280 euros el gramo, "dependiendo de la pureza y el morro que tenga el camello".

Lucas (nombre ficticio), un camello de trapichea con mefedrona en el centro de Madrid, sabe que entre sus clientes hay quienes la consumen inyectada porque "un tío vino a pillarme hace poco, sé que se pincha, se comportaba de forma extraña y se le iba la cabeza… daba miedo". Seguirá vendiéndole, porque él no entra en cómo la toma cada uno. "Cada cual que haga lo que quiera". Le preguntamos por qué cree que lo hacen. "¿Por qué va a ser? La mefedrona pone muy caliente y si se la pinchan les pega el subidón más rápido". Jaime, otro dealer que también vende mefedrona -entre otras cosas-, es tajante cuando se le pregunta por el slam:

Los slammers organizan encuentros sabiendo de antemano que pueden durar todo un fin de semana practicando sexo bestia y, en su mayoría, sin protección. Aunque sus círculos son bastante cerrados, los chats, aplicaciones móviles y redes sociales específicas, facilitan los encuentros. Para comprobarlo, entramos en un chat gay para madrileños bajo el pseudónimo SlamCentro. En menos de una hora, sin necesidad de hablar en la sala, recibimos siete propuestas diferentes y nos hacemos con teléfonos de camellos que ofrecen buena mefe para slam. Los moderadores intentan controlar este tipo de actividades, puesto que no se pueden hacer referencias a sustancias. Marina, una moderadora de chats, comenta que "todos los días hay alguien que sale con el tema. Hoy, en menos de una hora que he estado moderando, he tenido que expulsar a 15 personas".

Mario buscaba gente para slam en uno de estos chats. Tras hablar por chat y no cuadrar un encuentro, volvió a aparecer horas más tarde para descubrirnos una escena que, aún con toda la información e imágenes que hay en la red, nunca llegará a ser tan impactante como en vivo.

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Cámara en mano me dirigí al lugar indicado. Mario, en torno a los cuarenta, abrió la puerta vestido con botas, pantalones cortos y arnés. Me invitó a pasar a otra sala donde se encontraba su compañero Ernesto, con quien llevaba 20 horas encerrado. "Has llegado en el momento oportuno. Ahora que estoy relajado puedes preguntar lo que quieras. Llevo desde el jueves liado y no me viene mal hacer un parón". Ernesto es buen anfitrión: "toma las fotos que quieras del material pero no de nosotros. De nuestra cara no. De mi culo si quieres, sí. Mientras voy a ponerme un pinchito, si quieres verlo". Llevaba más de 72 horas despierto, practicando sexo y pinchándose cada cierto tiempo. Aunque no se le nota cansancio en su cara, reconoce que debe descansar y parar. "Llevaré unos 8 gramos en el cuerpo. Tengo una intoxicación seguro".

Ernesto, con los brazos marcados, se acerca al baño donde comienza a preparar una dosis para él y otra para Mario. Allí tienen una montaña de jeringas usadas que volverán a reutilizar.

VICE: ¿Qué es lo que vais a tomar?

Mario: Mefe, como uno -un miligramo-, mezclado con agua destilada.

Ernesto: Yo mefedrona. Me gustaría pentadrona, que da un subidón más fuerte, pero no localizo a ningún contacto.

¿Qué es mejor, tina o mefedrona?

Ernesto (con la aguja en su brazo): Para mí la tina es mejor, aunque ya me he acostumbrado a la mefedrona. La tina da un rollo que a mí me gusta mucho, lo que pasa es que te altera más, es otra historia. Te distorsiona, por ejemplo, los ruidos.

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Sobre una de las paredes se proyecta un vídeo de los cientos que se encuentran en redes como Tumblr. En él aparecen dos hombres inyectándose. Ernesto y Mario, ya listos, regresan a la sala.

¿Qué es lo que toman en ese vídeo?

Ernesto: Eso es tina. Ese es el efecto de la tina. Es mucho mejor que esto.

Vaya arsenal [hay juguetes y demás parafernalia esparcida por la alfombra]. ¿Le habéis dado uso toda la noche?

Ernesto: Sí. Y también me han fisteado. Esto es lo que tiene. Con la mefedrona es imposible correrse y hay que intentarlo de cualquier forma.

¿Cuándo probasteis el slam por primera vez?

Ernesto: Creo que la primera vez fue en septiembre de 2012 en Estados Unidos.

Mario: Yo hace un año. No más.

¿Nunca os habéis llevado un susto consumiendo durante tanto tiempo y con esas cantidades?

Ernesto: Nunca. Nunca me ha pasado nada. Y eso que cuando tomo, tomo a lo bestia. A algunos tíos que han pasado por aquí, sí les ha dado un chungo. Pero yo es que soy un poco raro, no me afecta. Suelo hacer parones. Me tomo algún descanso pero este mes, por ejemplo, no he parado.

En menos de 30 minutos desde que la pareja tomó la dosis, vuelven a preparar una nueva.

¿Otro más?

Ernesto: Otro, sí. No me hace nada. Así puedes tomar una foto mientras Mario me lo pone.

Mario hace su trabajo y Ernesto recibe una dosis mayor. Seguramente aún tenga más durante lo que queda de noche. Han pasado menos de dos minutos desde la foto del pinchazo. Su particular fiesta continúa pero no veremos más. Desde la puerta que nos sacará de la casa, escuchamos los gemidos que indican que esta vez, a Ernesto, sí le ha dado un "buen subidón".