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Nuestros polis favoritos

Hacemos un repasito de los Agentes de los Cuerpos de Seguridad del Estado más populares de Barcelona.

por Pol Rodellar
08 Abril 2015, 11:19am

Ser policía es complicado, cuidar de una ciudad moribunda no es un trabajo fácil. Las calles están sucias y repletas de criminales, chusma y muerte. Preguntadle a tipos como Robocop, el Juez Dredd o al tipo ese de Demolition Man, luchar contra el crimen no es un trabajo fácil. Al fin y al cabo la vida de un policía es una lucha constante entre distintas fuerzas y encontrar el equilibrio y la armonía en esta sangría de dolor, bondad y obediencia es una tarea complicada. Esta gente no solamente se enfrenta al caos de la eterna lucha entre el bien y el mal si no que esta dualidad se extrapola a otros niveles de su vida. Es una tortura tener que lidiar con la violencia y el terror durante la jornada laboral y luego tener que vivir una vida normal como ciudadano, viviendo en un asqueroso piso de soltero; compartiendo hogar con una novia que nunca han terminado de entender por qué está saliendo con un puto poli o viviendo tranquilamente con una esposa y un par de hijos que nunca entenderán la importancia de lo que hace su padre, todo eso de mantener este planeta girando hacia la dirección correcta.

Hagamos un repaso de los agentes más populares de nuestra querida Barcelona, a modo de homenaje. Esta gente se merece un jodido respiro.

Bayona en Japón celebrando su jubilación anticipada con unos compañeros. Foto publicada originalmente en Directa.cat

Bakari Samyang y Víctor Bayona

Actualmente este imparable dúo policial es el gran rey de la fiesta. Recordemos, estos tipos participaron en el caso 4-F y su testimonio fue esencial para ratificar la versión oficial de los hechos y encarcelar a cuatro jóvenes por supuesto intento de homicidio de un compañero de la Guardia Urbana. Por eso mismo se les acusó de falso testimonio y uno de los acusados, Rodrigo Lanza, aseguró que estos dos agentes le torturaron durante la madrugada del 4 de febrero de 2006 en la comisaria de las Ramblas de Barcelona.

Ese mismo año, en septiembre, los siameses de la ley se fueron de fiesta a la Sala Bikini de Barcelona con otros compañeros. Bayona quiso ligarse a una rusa pero tras ser rechazado este decidió tocarle el culo y llamarle puta, que es lo que dice el manual de la Guardia Urbana que tienes que hacer cuando estás intentando follar. Yuri Jardine —del que hablamos hace tiempo a raíz de la entrevista que le realizaron Metromuster y la Directa—, un amigo de la chica, golpeó al agente y ahí empezó la pesadilla. Se lo llevaron a la comisaría de la Zona Franca y allí, simplemente, le torturaron. Este incidente hizo que se abriera un proceso judicial contra ambos agentes que terminó con el ingreso de ambos en la prisión de Quatre Camins de la Roca del Vallès. En la prisión pero juntos, siempre juntos. Los colegas.

Jordi Arasa. El hombre.

Jordi Arasa

Este tipo —el subinspector de las ARRO (Área de Recursos Regionales Operativos) de los Mossos d'Esquadra— también fue bastante popular en su momento, sobre todo por su excelente labor en el desalojo de los indignados de Plaza Catalunya en Barcelona en mayo de 2011. Ahí fue donde golpeó a David Fernández, que posteriormente sería diputado de la CUP, acción despistada por la que tuvo que pagarle una indemnización. Tiene un buen historial de movidas violentas en varias manifestaciones, hecho que supuso un traslado de población dentro del cuerpo de los Mossos. También es conocido por detener a un discapacitado físico durante la manifestación de apoyo a 4 jóvenes encarcelados durante la vaga general de 2012, en Barcelona. La situación fue bastante extraña pero, de algún modo, entrañable. Pobre Jordi, un hombre atrapado en el cuerpo de un monstruo. No es fácil vivir así.

Las comisarías de las Corts y el Raval

Hay centros neurálgicos mágicos donde suceden cosas. Estos dos curiosos spots son la fuente de la gran mayoría de situaciones kafkianas por parte de la administración. Varios de los agentes destinados a estas comisarías han sido acusados de detención ilegal, falsedad documental, denuncias falsas o por faltas de lesiones. Recordemos casos extraños como el de la muerte de Juan Andrés Benítez tras una detención especialmente violenta. No es muy relevante pero a nivel personal me he enfrentado con agentes de esa comisaría y la verdad es que la cosa es bastante complicada, gente que se saca la porra con una facilidad alarmantemente apasionada.

La comisaría de las Corts fue especialmente conocida por los ya reconocidos casos de torturas. Hay varios documentos en la red pero este es bastante popular. La comisaría de las Corts era un portal hacia un mundo imaginario lleno de amor que para invocarlo tenías que hacer cosas como cometer vejaciones, humillar, desnudar a detenidos, meterles pistolas en la boca o apalearlos, por ejemplo.

El caso Esther Quintana

El caso de la pelota de goma disparada durante la huelga del 14 de noviembre de 2012 que terminó impactando en el ojo de Esther Quintana fue un auténtico baile de despropósitos por parte del por aquel entonces Consejero de Interior de la Generalidad de Cataluña, Felip Puig. Ahora la investigación del caso ya ha terminado y hay dos agentes imputados, Eduardo C. y Llorenç B., ahora un jurado popular tendrá que emitir el veredicto final. 10 sobre 10 puntos de vergüenza ajena para Barcelona.

El agente misterioso trabajando.

El agente DO61A5595 de los Mossos d'Esquadra

Este Grendel sin rostro es el responsable de golpear a un ciclista durante las manifestaciones en contra del desalojo de Can Vies en Barcelona. El vídeo tuvo cierta viralidad por lo que este pobre diablo reconocido por una entrañable enumeración sin sentido de letras y números se convirtió en el objeto de odio de toda una ciudad. Nunca unos números habían causado tanto dolor, bueno, está esa enumeración de Perdidos pero es algo distinto, ¿verdad?

Evidentemente todos estos individuos son los ejecutores de estos torpes incidentes pero detrás existe una dirección y un gobierno que permite este tipo de prácticas denigrantes contra la ciudadanía, quien, al fin y al cabo, tendría que ser el beneficiario de todo este conglomerado policial.

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