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El número de las estafas

A ver qué pesco

Las estafas en Nigeria ya no son lo que eran.

Estafadores nigerianos en acción. A menudo llevan amuletos y toman pociones “mágicas” que creen que les ayudan a engatusar a los hombres blancos para que se crean sus timos.

Fotos de "Benedict".

Benedict (no es su nombre auténtico) vive en Ikeja, una ciudad en los extensos suburbios de Lagos. Antes era estafador, engañaba a los occidentales a través de internet y vivía muy bien de ello. Sin embargo, tras una serie de sucesos desagradables, su conciencia le pudo y ahora trabaja como fotógrafo. El timo sigue siendo algo habitual en Nigeria, pero los días de gloria han pasado. Esta es la historia de Benedict. En Nigeria, hoy en día, timar es una ocupación a la que solo se dedican los fuertes y valientes. El número de personas que se dedican a esto ha bajado desde que los blancos han adquirido sensatez. Ya no es fácil sacarles la pasta. Tiempo atrás, cuando yo era uno de los estafadores, podía contactar con un blanco en internet un lunes y convencerle de que me enviara dinero el martes. Había visto muchas películas extranjeras y comprendía el modo en que los blancos piensan y razonan. Usaba su forma de vivir y de razonar en su propia contra. Pero algo que nunca hice fue “utilizar fetiches”. Algunos estafadores emplean “poderes negros” para controlar a los blancos, es lo que llamamos “utilizar fetiches”. Los tipos visitan a hombres espirituales, herboristas o Babalawo –chamanes locales– para pedirles poder negro y amuletos. Se beben las pociones y entonces hablan con los blancos. Algunos se cuelgan amuletos del cuello, otros los frotan con las manos, y el hombre blanco hace lo que le digan que haga. Muchos han ido lo suficientemente lejos como para utilizar a sus novias, miembros de su familia e incluso padres en sus rituales. Como he dicho, los hombres blancos son ahora más juiciosos, pero siguen sin ser lo bastante listos. Creen que bloqueando IPs y dificultando a los nigerianos su registro en páginas de contactos detendrán a los estafadores, pero estos tíos solo tienen que salir de Nigeria unos cuantos meses para hacer sus chanchullos, en países como Malasia, Sudáfrica y Holanda. Luego vuelven a su casa con millones de dólares. Los estafadores se inventan toda clase de historias: “Estoy soltera, estoy en Nigeria, pero nací en América, Londres, Alemania”, y así. Entonces harán que te enamores. El blanco les pedirá que vayan a su país. Ellos dirán al blanco que no tienen dinero para eso, o que están en Nigeria para reclamar alguna clase de herencia que su padre fallecido depositó en una compañía de seguridad, y que no se irán sin ella. Por tanto necesitan una cantidad para pagar la consigna, que después le volverán a enviar al blanco una vez solucionado el problema antes de que “ella” viaje a su país para vivir con el blanco felices para siempre. Estos blancos ni se lo ven venir. Los timadores se asegurarán de quitarle hasta la última moneda, incluso haciendo que el hombre blanco ponga su casa como garantía para conseguir dinero. No se darán cuenta de lo que está pasando hasta que lo hayan perdido todo, así de poderoso es su poder negro. Posteriormente, los estafadores hasta le escribirán un email haciéndose pasar por alguien del FBI o un detective, pidiéndole al blanco que ingrese una cierta cantidad de dinero en sus cuentas para ayudar a seguirles la pista a los que le han timado. A menudo el blanco vuelve a caer en esta trampa. Pero déjame decirte que la vida normal es dulce y pacífica. Cuando yo era estafador iba por ahí con miedo, sabiendo que la policía podía aparecer en cualquier momento y detenerme. Un día, mi compinche en las estafas me acusó de traicionarle y me denunció, y la policía me molió a palos.

No puedo volver a mi anterior vida de estafas, sobre todo porque me gusta la vida que llevo ahora y mi madre está feliz conmigo. Volver a lo mismo no solo haría llorar a mi madre, la mataría. En aquel entonces mi madre no dejaba de llorar, había veces en que me maldecía, me llamaba ladrón y decía que nunca haría nada bueno con el dinero que les sacaba a los inocentes blancos. Pero cuando más me asusté fue cuando me dijo que si se estuviera muriendo y le dijeran que necesitaba dinero para salvarse, antes preferiría morirse a emplear mi dinero para salvar su vida. Eso me resultó duro y siendo el único hombre de la casa, lo tuve que pensar dos veces y tomar una decisión. Decidí dejarlo. Además, siendo estafador nunca me sentí feliz. La única forma que tenía de encontrar la felicidad era utilizando el dinero que había ganado para ayudar a los necesitados, pero la felicidad me seguía esquivando. Ahora me las sé arreglar con lo poco que tengo. Entonces gastaba a manos llenas e iba a los clubes. Eso se ha terminado. Esta nueva vida es perfecta y pacífica, aunque tenga que dejarme el culo trabajando para ganarme la vida. Ahora soy fotógrafo y me encanta lo que hago, pero al mismo tiempo es muy difícil. Puedo pasarme un mes entero sin ganar un céntimo, pero con la ayuda de Dios y mi familia suelo salir adelante en los momentos difíciles. Tengo amigos que siguen dedicándose al timo y ganando millones de dólares y nairas. Son muy abiertos conmigo y me mantienen al tanto de lo que se cuece. Un día fui a casa de un viejo amigo estafador y vi una calabaza en su armario. Utilizaba la calabaza para poner amuletos, posiblemente utilizados para sostener sus estafas. Cuando vivíamos juntos, nunca había tenido tanto éxito. No hace mucho se mudó a una casa propia, y tiene otras propiedades. Viaja siempre que le apetece y tiene un coche muy bonito. Sigue siendo buen amigo mío y le visito de vez en cuando. Y tengo otros amigos metidos en cosas malas, como sectas, porque ahí está el dinero. Han pasado muchas cosas malas donde yo vivo. Una vez, uno de los timadores se compró un coche nuevo y su madre murió al día siguiente. Tuve la impresión de que había utilizado a su madre en un ritual de estafa. Otro amigo mío se hizo muy rico de repente, pero a la misma vez que iba haciéndose rico, su novia iba muriéndose poco a poco hasta que finalmente se fue al otro mundo. Me dijeron que el espíritu de la chica fue y le dijo a su madre que su novio sabía el por qué de su muerte. Vivo en Ikeja, la capital del estado de Lagos. Ikeja es el suburbio más popular de Lagos, y aquí es donde encontrarás toda clase de gente metida en toda clase de negocios turbios; los Yahoo Boys, los 419, todos esos. Así que si vienes a Lagos, mejor ven con los ojos bien abiertos o de lo contrario acabarás siendo un JJC (Johnny Just Came, un pardillo). Me encanta esta ciudad porque he pasado aquí casi toda mi vida. Hay muchas cosas que puedes hacer para ganarte la vida. Todo lo que tienes que hacer es tomar esa determinación.