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Déjenlas construir su ciudad de puras mujeres en Arabia Saudí

Yo creía que lo importante era aceptar nuestras diferencias, no ser todos iguales...
18.8.12

Este Ramadán marca una época del nuevo feminismo en Medio Oriente, cuando Maria salió al aire en la televisión egipcia. Con el fin de Mubarak, un grupo de jóvenes mujeres con velo empezó Maria, con la finalidad de exigir su libertada de… eh, expresión. Las encargadas de manejar la estación son mujeres envueltas en el clásico nicab.

En la estación sólo aparecen expertos y comentaristas con velo. Si no pueden encontrar a una experta con velo, simplemente hacen que se ponga uno. Si se rehúsa, difuminan su rostro, porque creen que el uso del nicab es un estatuto del Islam que no se debe transgredir. (Y que la radio es demasiado anticuada para transmitir un mensaje).

Esto me dejó con algunas preguntas: Si todas se ven igual, ¿cómo saben quién es quién? ¿Usan etiquetas con sus nombres? ¿Qué tan difícil es hacer algo malo y pasar desapercibida?

Durante el fin de semana, otro anuncio interrumpió mis preguntas y evocó otra capa de este nuevo feminismo. El sitio de noticias RT dijo que Arabia Saudí anunció sus planes para una ciudad de puras mujeres. Fue casi como si Arabia Saudí estuviera compitiendo con Egipto para ver quién tiene el pito más grande, y para ello estuvieran contando el número de movimientos feministas más descabellados. Es como cuando le dices a un amigo que te sacaron la cartera en el camión, y el cabrón te responde: “¡Ja! Pues a mí me asaltaron con una pistola en el cajero automático”.

El gobierno saudí dice que esto traerás cinco mil nuevos trabajos, al tiempo que cumple con la estricta ley sharia, la cual sólo permite que el 15 por ciento de la fuerza de trabajo sean mujeres. La construcción de la ciudad de mujeres, la primera de muchas, se hará en la ciudad oriental de Hofuf.

Esta noticia se disipó por internet con una alta dosis de descontento. El otro día apareció una columna de opinión en The Guardian, en la que comparaban el proyecto con la segregación racial, “separados pero iguales” que existía en Estados Unidos antes del Movimiento por los Derechos Civiles. Entiendo. Arabia Saudí no es la Mecca de ninguna mujer. Es el único país en el que las mujeres tiene prohibido manejar. ¡MANEJAR! Sarah Attar, la primera mujer olímpica en salir del país, casi no compite por una discusión sobre que debería usar en la cabeza.

Esto me genera ese terrible sentimiento que me da cuando duermo hasta tarde: satisfecha pero molesta por haber desperdiciado mi día. Si las empresarias saudíes empezaron el proyecto porque quieren incrementar el porcentaje de mujeres en la fuerza de trabajo, ¿entonces no deberíamos apoyarlas?

Antes de empalar a los saudíes, he aquí algunos ejemplos de instituciones anti-fálicas con las que tenemos que lidiar todos los días:

Gimnasios para mujeres: aunque siempre hay un pervertido que se logra colar a tu clase de Curves, la mayor parte del tiempo, estos lugares son espacios que las mujeres usan para socializar y acelerar sus ritmos cardiacos. ¿Por qué nadie se queja del olor plasticoso de estos lugares? ¿Cómo sabemos que las saudíes no están simplemente escalando el modelo de negocios de Curves?

Escuelas para mujeres: fuera de despertar bañada en alcohol, y recoger tu ropa y tu dignidad tras una noche de malas decisiones, recibir una educación rodeada de puras mujeres tiene su lado bueno. Sólo que todavía no sé cuales son. Algo sobre un ambiente más relajado, correr sin bras y recitar libremente Los monólogos de la vagina. Seguiré investigando.

Paquetes vacacionales para mujeres: adelante, diviértete con tus amigas degustando vinos y comiendo quesos. Escucha todos los discos de Celine Dion. El mundo es tuyo, nena, y apenas empiezas. Ponte tu muumuu y corre por las praderas. Nadie te juzgará.

Y ni siquiera voy a hablar de los salones de belleza y otros lugares donde los chismes se fabrican solos. ¿Compraría una membresía para un gimnasio para mujeres, iría a una escuela sólo para mujeres o tomaría unas vacaciones para mujeres? Quizá, no y definitivamente no. Pero, así soy yo. Si las empresarias saudíes creen que esto ayudará a reducir el índice de 78 por ciento de desempleo entre las mujeres graduadas, ¿quiénes somos nosotros para decirles lo contrario? Si su objetivo es positivo, ¿entonces por qué somos tan negativos?

@NotSoVanilla