Traemos adelantos de los libros que te van a ensartar en las mesas de novedades.

Sergio Ernesto Ríos acaba de sacar un libro de poesía bien hermoso, que te dejará más picado que una lata de Modelo con crack. Es bellísimo, contundente, provocador, tiene imágenes que te darán miedo y cuenta con todas esas cosas maravillosas que la poesía de viejitos no tiene. También le hicimos algunas preguntitas sobre Muerte del dandysmo a quemarropa, publicado por la UANL.
PD: No se pierdan la presentación de este libro en Hostería la Bota (San Jerónimo 40, esquina Isabel La Católica), el próximo martes 30 de abril a las 19:30 hrs.

VICE: Desde tu libro pasado, Mi nombre de guerra es Albión y ahora con Muerte del dandysmo a quemarropa, desenmascaras y ridiculizas cierta poesía. ¿Cuál fue el detonador que te hizo decantarte, más que por una poética, una contrapoética?
Sergio Ernesto Ríos: Yo no diría contrapoética, quizás es simple decepción, el libro abre con este epígrafe de Arturo Carrera : “Yo era estúpido porque no sabía que sólo /la poesía estúpida es atrayente y fascinadora”. Lo que me hace buscar otras cosas es ver tanta estupidez, cursilería y lugar común. La gente lee tan poco y los mismos escritores leen tan poco que a cada rato están descubriendo el siglo XX, y de ahí se reciclan, también, muchas convenciones y prejuicios. Me intriga ver a los morros de 20 añitos enamorados de la frase “Octavio Paz dice…”, “Octavio Paz escribió…”, “La poesía según Octavio Paz es…” . Ni siquiera por el lado del chisme saben tanta historia sabrosa de don Octavio, Yépez por ahí ha desenterrado un panegírico muy amoroso de Paz a Zedillo, ¿se puede admirar a los 20 a alguien así? Ahí es cuando pienso que he envejecido y me decepciona ver a la ‘jumentud’ más reaccionaria que nunca.
[Muerte dandysmo a quemarropa] Se trata de un libro de anécdotas y viajes, del primer poema al último pasaron seis años. Y pienso que dentro del mismo libro hay un desplazamiento, de la claridad a la abstracción. Comencé a escribirlo en Mendoza en 2006, en un hostalito que en ese momento, por la temporada, estaba completamente abandonado. Estaba harto de Buenos Aires, una ciudad apestosamente ‘snob’, esa palabra que es la abuelita de la palabra ‘hipster’, así que pasé dos semanas escribiendo y bebiendo vino, feliz y solo, a un pasito de la nieve y los Andes. El último texto es de 2012, un juego con una amiga de hacer el Test de Rorschach. Y tampoco estaba ansioso por publicar o algo así, un día me escribió una chica editora de la UANL y acepté, luego me enteré que en realidad me habían confundido con “otro Sergio de Monterrey”.
En tu selección de poesía brasileña contemporánea Escuela brasileña de antropofagia redactas un manifiesto en el que dices que “Grandes renovadores, grandes antropófagos”. Pero eso no sólo es aplica para la poesía brasileña. Por medio del sarcasmo, tú también te estás comiendo unas patitas de poetas en escabeche. ¿Cuáles crees que sean las virtudes del humor en la poesía, sobre todos los recursos retóricos?
Precisamente eso de “grandes renovadores, grandes antropófagos” es de Oswald de Andrade, hay una idea fisiológica, o para decirlo con una palabra mamona, ontológica de digerir, de hacerlo pasar por nuestro organismo y regresarlo al paisaje, no dudo que Oswald lo haya pensado también en el sentido de ¡“los vamos a cagar”!
Y el humor sí, y la ironía. No hay nada más, de otra forma uno se revienta la cabeza contra la pared.
Sobre la retórica pienso que está ahí para jugar, uno puede hacer lo que se le antoje, Rubén Bonifaz Nuño, muerto hace poquito era un prodigio, retóricamente, sintácticamente, arquitectónicamente. Y la mejor retórica es la de zurcido invisible, la que no se nota.

Eres un creador genuino de paisajes enrarecidos y maravillosos, donde hay animales bicéfalos, colores y donde dios es un cerdito. ¿Nutres tu imaginario de fuentes específicas? ¿Cuáles son algunos de tus procesos de escritura?
Mi creencia en la poesía es también mi creencia en el misterio. Así como nada se resuelve en la vida cotidiana y uno termina surcado por personas y sucesos inexplicables, no veo por qué la poesía debería ser distinta. Quizá es la mala costumbre de la gente que espera frases enaltecedoras en letras de oro en las notarías, frases que les indiquen cómo vivir, frases lapidarias o en su gimnasio esa calca gringa exigiéndoles que suban a la cima del universo. Y tanto como el lenguaje de la televisión o las babeantes canciones del modo de vida Televisa, pienso que esas son las frases del capitalismo. Y hay que dinamitarlas. Practicarles el terrorismo en el vagón más pasmado de su rutina.
Pues para uno de los últimos libros que escribí, una especie de poesía Sci-Fi, me fui un par de meses a un pueblito con muchísimas películas, libros y música relacionada con el tema. Supongo que necesito ese aislamiento.
¿Por qué te gustan las listas? ¿Qué encuentras en ellas y por qué te sirven de ellas como cierta estructura en tu poesía?
Esa lista era parte de un juego, creo que me decepciona tanto el mundillo literario que tuve que escribir eso para desintoxicarme un poco. Se trata del poema que da título al libro “Muerte del dandysmo a quemarropa” y en la versión final le quité un agregado por ser obvio “o lo que opina la gente de mis poemas”. Fue literal, me puse a buscar en conversaciones, e-mails, dedicatorias, cartas, charlas lo que la gente había opinado. Yo escribí dos o tres por ciento de ese poema. Pero es un tema arduo para mí, desde mi primera lectura pública, allá por el lejano 2000, hasta la fecha, el sentir es unánime ponen una cara que expondré con tres ejemplos de emoticones: :S :O :/
Y fue lindo encontrar estos buenos juicios de unos cuantos lectores esparcidos en muchos años y demás, y ponerlos en forma de enumeración y poema. Pero especialmente fue por presunción. Alardear tantito.

¿Por qué matar al dandy?
Lo dandy en el libro pienso que va por el símbolo de una afectación ambigua y narcisista con la que siempre he jugado, lo mismo que la ostentación y el alarde. O a lo mejor lo único que quería decir era ‘Areté’ pero le llamo dandysmo pa’ que entiendan. Es algo parecido a un guitarrista que toca el ‘solo’ más asombroso del planeta y después no quiere saber nada de nadie, se larga a sembrar repollos en su patio.
(Fragmento de Muerte del dandysmo a quemarropa)
El despertar de las creaturas del espejo capullo
Es una calabaza de halloween blanca con un antifaz de zorro murciélago, el zorro tiene cuatro ojos y está alegre (aunque a veces se distingue una mirada siniestra).
Adentro hay una bailarina bicéfala con pinzas de cangrejo. Las orejas de la máscara de lobo son lobos con alas.
Es una máscara muy angustiada, muy suicida, muy melancólica, hace aaaaaaaooooooooo con la boca. Aunque también veo mapaches con partes rojizas enlazando sus colas.
Veo un conejo diseccionado sobre una sábana, sus barbas son afelpadas, distingo la textura de sus barbas y bigotes. Usa botas industriales, de las patas delanteras le brotan pingüinos, del ano le brota la cabeza de una jirafa.
Es un gato blanco con negro deprimido, le veo los ojos hundidos. En donde debería tener pelo le brotan perfiles de cocodrilos. En la frente tiene una cabeza con antenas o un casco diminuto con antenas, con algo de insecto. Es un gato parado en dos patas con una cerbatana adentro, la cerbatana le sube por el pecho y la garganta. El cuerpo del gato son cabezas de un gigante de piedra.
Son dos conejos muy respingados y despóticos haciéndose fuchi, tienen algo de ama de llaves, como si llevaran un platito a medianoche, pero no llevan nada. Encuentro elegante su gesto.
Dos martas rojas escalan una estructura orgánica verdegrisazulosa, aunque parece que las martas caerán sí consiguen ascender. Tienen una pata apoyada, la pata que les da impulso, en el pecho de un león.
Veo tres imágenes ensambladas de abajo a arriba: dos cabezas de fetos mostrando su nuca, la siguiente es un cuervo fumador con algo de estatua griega de filósofo, la última imagen es un escarabajo inclinado. En medio sobresale un halo de colores
Dos policías vestidos de violeta con cascos negros dirigen un baile marino en otoño, aunque es otoño es colorido, aunque es marino en el fondo hay una estructura metálica que recuerda a la torre Eiffel. Las creaturas que están convidadas al baile son muy alegres, los hay unicelulares amarillos ocre, naranja, café, amarillos con ojos naranja; hay cucarachas y hay hipocampos. Los que más me gustan son los escarabajos azules moviendo hojas oscuras de palmeras.
Muerte del dandysmo a quemarropa
1. Usted es un especialista en excursiones al infierno.
2. Lo que lleva escrito equivale a un doble registro de nacimiento y defunción.
3. Cuántas flores retóricas pone sobre su tumba.
4. Se resiste a la luz y la genera, en la dirección de uno de sus más breves y contundentes versos es una “sobre-ausencia”. Un graznido en un guante de seda.
5. Quiere cantar una canción iluminada por el sol, soltar las velas sobre los mástiles en el aire, soltar los tigres y leones en los patios.
6. Se trata de la muerte del dandysmo a quemarropa, avispas con peluca y jirafas tripulantes en paracaídas.
7. La gente prefiere leer su horóscopo en cajas de cerillos.
8. Lo siniestro puede ser condecorado.
9. La poesía es un crimen que no puede realizarse sin cómplice.
10. La poesía es un hospital donde cada enfermo está poseído por el deseo de cambiar de cama.
11. Si exprimiéramos el cerebro de un poeta el líquido obtenido semejaría almíbar al lado de la hiel que segregan algunas tristezas.
12. Cuando comparo mis poemas con los suyos me da la sensación de estar en un triciclo de pedales al lado de la turbina de un avión.
13. Es una catástrofe en ningún lado.
14. El último pensamiento es transformarse en un ruido, en un enorme cuarto oscuro, un cuarto lleno de ruidos.
15. Es la puerta que permanece cerrada.
16. Es un literato natural: tiene la espontaneidad de un esquimal muerto en un iglú.
17. También el uso aristocrático de las palabras puede ser condecorado.
18. El poema es la cabeza de un luchador de sumo que no se decide a bajar la resbaladilla.
19. Los poemas son como diminutas madres-topo desfallecientes dando a luz en una isla que en ese instante declara una ley para exterminar a las madres-topo y sus crías.
20. Se me figura la llamada de un extraterrestre desde una cabina telefónica pidiendo la dirección de una clínica para desintoxicarse, aunque en realidad se trata de una transmisión telepática completamente silenciosa y nadie lo advierte.
21. Pienso en el emperador de “El traje nuevo del emperador” agazapado en la torre de un palacio invisible.
22. No me canso de leer y releer su prosa-en-abismo. Muy debajo de la línea del silencio hay una cosa vecina de los brotes del inconsciente.
Sigue a Sergio Ernesto en Twitter: @nosergio
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Lee más adelantos en nuestra columna semanal La pura puntita.
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