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viajes

Hoteles con encanto en zonas de conflicto

Dónde duermo cuando estoy en Desproposistán.
15.11.11

Como periodista freelance especializado en Oriente Medio y Asia Central, de vez en cuando me encuentro en situaciones jodidas o, digamos, “peculiares”. Pero a mi regreso de cualquier de esos viajes de trabajo—ya sea a Irak, Afganistán, Libia o Pakistán—siempre me preguntan lo mismo: “¿Y dónde duermes cuando vas por ahí?”. Pues mira, os lo voy a contar.

HOTEL JAPAN
Quetta, Pakistán (5 euros/noche, suite con peces tropicales)

Mi favorito del mundo mundial. Mohamed, el recepcionista, me dijo que si me quedaba más de una semana me daba la habitación “de los peces”. Estuvo bien, aunque me molestaba un poco que entrara en la habitación cada día a las 7 de la mañana para darles de comer. Esta ciudad, justo en la frontera con Afganistán, es el hogar del mulá Omar, líder de los barbudos de Afganistán que echaron a los yanquis en 2001; el que se cepilló los budas gigantes de Bamiyán por “indecorosos”, así como a unos cuantos “infieles” a los que tiraba a una piscina sin agua (o lapidaba, o ahorcaba). Lo jodido de Quetta no es que esté llena baluches marxistas de barbudos ultrasunitas, sino que también hay, hazaras chiítas, cristianos punyabíes… y, claro, se llevan a matar. Durante el día todos se cruzan por las callejuelas del bazar, y por las noches ajustan cuentas a tiros. Generalmente se suelen oír tres seguidos, signo casi inequívoco de asesinato selectivo: dos en la cabeza y uno en el pecho (igual es al revés, no sé). Al día siguiente escuchas el parte de bajas mientras desayunas té verde y sopa de lentejas: “Esta noche han matado a Mohamed bla-bla-bla, líder tribal de los bla-bla-bla”. Así que uno se ha de currar ipso facto una entrevista con el siguiente Mohamed antes de que alguien se lo cargue.

HOTEL SABEEL
Baghdad, Irak (50 euros/noche, A.D., wi-fi)

Si bien Bagdad sigue siendo una de las zonas más chungas de Irak, el riesgo de secuestro ha disminuido considerablemente en los últimos dos años. Así que el pasado febrero me apalanqué durante varios días en el Sabeel con relativas garantías de no convertirme en una estrella decapitada de Youtube. Eso sí, la sensación de que nunca sabes lo que pasa realmente a tu alrededor es constante. En la foto tenéis la vista desde mi suite: esa columna de humo puede pertenecer a los restos calcinados de un coche bomba; a la refinería de Dora o, simplemente, a un grupo de chavales que acaba de prender fuego a una montaña de neumáticos. De noche es frecuente escuchar tiros que, o bien obedecen a un asesinato “selectivo”, o simplemente a una razzia de la policía sobre los perros del barrio. A día de hoy se sigue recomendando cambiar frecuentemente de hotel en Bagdad para evitar secuestros. Mi consejo es que no vayáis, ni siquiera si sois periodistas: Irak ya no vende y es caro de cojones.

CASA DE HUÉSPEDES DEL GOBERNADOR DE HELMAND
Lashkar Gar, Afghanistán (50 dólares/noche, media pensión)

Lo bueno de quedarse aquí es que tienes al gobernador de la provincia más jodida de Afganistán a huevo para entrevistarle; lo malo, que duermes a escasos’ metros del objetivo número uno de unos barbudos en chanclas que, ríete tú, han dado por culo al mayor entramado militar del mundo. En previsión de posibles ataques de mortero, uno se aloja en el sótano y con el ventanuco al patio interior. Ya sabréis que, últimamente, hay espantada de tropas extranjeras en Afganistán. Los últimos en largarse han sido los canadienses y, mientras escribo estas líneas, me entero de que “la Coalición Internacional ha transferido el control de Lashkar Gah (capital del Helmand) al ejército afgano”. O lo que es lo mismo, “mariquita el último”,. Estoy planeando una última visita antes de que los talibanes vuelvan a dominar el país durante una década entera.

HOTEL MUSTAFÁ
Kabul, Afghanistán (20 dólares/noche)

Hasta que los talibanes vuelvan a echar el cerrojo me seguiré alojando el mítico hotel Mustafá de Kabul, con sus habitaciones con ventanales enrejados y puertas de hierro con candado; eso es seguridad, joder. Según reza un cartel en la entrada, incluso cuenta con la bendición de la “Lonely Plonet” [SIC]. Céntrico, está a tiro de piedra de la “calle de los pollos” donde las horas transcurren entre souvenirs afganos como burkas, alfombras con detalles de lanzagranadas RPG y Kalashnikovs y, atención nerds, ¡relojes digitales rusos de los ochenta!

ANTIGUA CASA DE INVITADOS DE GADAFI
Nalut, Libia (gratis, todo incluido)

Vale, no había agua, ni luz y los cohetes de Gadafi te daban la noche, pero decidme cuándo fue la última vez que dormisteis en una “cama-galeón”. Y gratis. Los rebeldes libios hacían lo imposible para facilitar el trabajo a la prensa internacionaly demostrar que no eran ni drogadictos ni de Al Qaeda. No obstante, este complejo donde hasta hace pocos meses se alojaban los VIP más excelsos me resultó un poco lúgubre al saberme el único inquilino de una residencia con capacidad para 500 personas. Cada vez que me levantaba a mear por la noche, me sentía como Sean Connery en Atmósfera Cero. Tras dos noches de interplanetaria soledad decidí mudarme al Media Centre de Nalut, donde dormí entre restos de cohetes Grad y Katiusha caídos en las últimas semanas. Eso sí, con acceso a Internet vía satélite pagado por la generosa diáspora libia.

ECLECTICA HOTEL
Vanq, República de Nagorno Karabaj (gratis para extranjeros)

Por una inversión mínima y riesgo cero puedes visitar uno de los llamados “conflictos congelados” y, de paso, llevarte un bonito visado en el pasaporte de un país que no existe (no busquéis Nagorno Karabaj en los mapas). El colapso de la Unión Soviética en 1991 provocó la aparición de docenas de países en Eurasia. Muchos fueron reconocidos; otros se han quedado a medias como Abjasia (reconocida por Rusia, Nicaragua, Venezuela, la pequeña isla de Vanuatu y la todavía más pequeña de Nauru). Por su parte, NK funciona como un país soberano aunque nadie se lo reconozca. La “anomalía cartográfica” ha dado lugar a “anomalías hoteleras” como el Eclectica. Su creador, Levon Hairapetyan, hizo un fortunón en el extranjero e invirtió parte del mismo en la mayor boda simultánea jamás celebrada en Nagorno Karabaj: 675 parejas a quien Levon daba 2.500 dólares por unirse en sagrado matrimonio por el rito armenio. A eso hay que sumarle 2000 dólares por el primer hijo engendrado, 3.000 por el segundo, 5.000 por el tercero, 10.000 por el cuarto… y todo por la repoblación de NK. Eso sí, los que se divorcien tienen que devolver la pasta. Yo estuve en 2005, me dieron sushi para cenar y la noche me salió gratis por ser extranjero. Eso es un hotel y lo demás son tonterías.