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Una clásica del Dick sobrada en altura y calidá. A subirle al vatio.El juego parece ser importante en tu obra. ¿A qué juegas?Por suerte no se a qué juego, pero lo sugiero. Es que por definición dentro del juego esta el ejercicio de la curiosidad, y pocos masajean ese músculo. Por eso, ofrezco ese terreno. Que lo agarren y le den vueltas.Bombas lacrimógenas. Cumbias para ponerte a llorar. ¿Qué te produce lágrimas?Lo que me produce lagrimas es lo tierno, el cariño entre la gente y momentos de belleza en toda humildad. Las bombas lacrimógenas, además de instrumento de opresión, están para despistar en los trayectos.¿Cuál es el hilo conductor de este disco? ¿Qué estabas explorando? ¿Qué preguntas te estabas haciendo cuando lo hiciste?Mis discos duros están llenos, pero lleno-llenitos, con casi-tracks, es decir, siempre abiertos pero ya con el núcleo ahí adentro. Esta vez me busqué unos tracks, a la mano suelta, que tuvieran un "feel" vietnamita. Tracks que pudieran acompañar sus teatros de títeres sobre el agua, una maravilla que es de ellos. Pero insisto: este disco no tiene antropo-sampleo. Me puse a grabar sobre un órgano eléctrico roto que tengo, lo rompí aún más con un filtro superbruto (Shermann) y a eso le hice por debajo el jardín del sonido. En la cabeza, el trampolín era Vietnam. Luego las trabajé en tres días con mi amigo y músico de mi banda los Exagerados, Pedro Buschi. De ahí vinieron por ejemplo las guitarritas santafesinas que tanto me encantan y que conozco del highlife congolés.
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