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Antes muertas que sencillas: manicure con alacranes

"Lupita trabaja con alacranes y los ama tanto como yo amo mi trabajo de poner uñas", dice Rocío, propietaria del salón Miss Uñas en Durango, al norte de México.
19.10.15

Fotos cortesía de Rocío Vidales y Guadalupe García.

"Fue idea de las dos", cuentan Rocío Vidales y Guadalupe García, para quienes la frase 'Antes muerta que sencilla' se convirtió en filosofía de vida. Lograron repuntar sus ventas gracias a la aplicación de alacranes en uñas esculturales. "Lupita trabaja con alacranes y los ama tanto como yo amo mi trabajo de poner uñas", platica Rocío, propietaria de la estética Miss Uñas en Durango, al norte de México.

El proyecto nació como una forma de impulsar la artesanía duranguense y llevarla a otro nivel. Lupita le pidió a su amiga Rocío que le encapsulara los peligrosos arácnidos en unas uñas puntiagudas de acrílico para exhibirlas en la Feria Nacional de la Cultura Rural, que se celebró en días pasados en la Universidad de Chapingo, en el Estado de México.

Lupita y Rocío.

El proceso consiste en remojar los alacranes en alcohol, mientras la uña natural se desinfecta, se deshidrata y se lima para comenzar el diseño de una uña artificial hecha de acrílico a la que se le incrusta el animal.

El alacrán, perteneciente a la familia Centruroides Sufussus, es un animal representativo de Durango, donde hay sierra y desierto. Prolifera ahí por el tipo de clima y hábitat, y aunque son aplicados a las uñas con todo y su aguijón tóxico, no se corre ningún riesgo ya que se encuentran muertos.

Lupita se surte de este tipo de arácnidos disecados con proveedores campesinos de la sierra durante las fechas de abril y julio, que es cuando el animal sale al campo y a las cuevas por ser temporada de lluvia y calor. Con ellos hace cinco mil llaveros, portallaves, botellas de mezcal con alacrán y también los vende para la gastronomía local en restaurantes gourmet.

Debido a que el alacrán no es considerado un animal en peligro de extinción ni se encuentra controlado, —incluso es una plaga en Durango— sólo existe un programa regulado por la Secretaria de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), enfocado a las personas que los recolectan.

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"Hacen un estudio que dependiendo de las áreas los pueden recolectar. Por ejemplo, en una hectárea pueden recolectar cinco mil alacranes. Si un campesino levanta más de la cuenta, entonces vienen las multas", explica Lupita.

Cada alacrán se vende en 15 pesos, pero en el caso de las uñas los diseños varían entre 400 y 600 pesos. A partir de esta tendencia regional, Rocío, quien lleva más de diez años en el negocio de las uñas, ha realizado en las últimas cuatro semanas más de 15 diseños con alacranes, sobre todo a turistas norteamericanas y mujeres locales.

"Algunas modas han sido muy aceptadas y otras no tanto. He encapsulado agua, aceite, tabaco y dólares; algunas con anchura de cinco centímetros en la punta, otras estilo picudas, buchonas o mafiosas, según me piden mis clientas", dice la estilista de 25 años.

Considera que traer uñas arregladas es una necesidad y un símbolo de femineidad. Tan fiel a esa idea que se arriesgó a emprender en ello y ahora es su único y preciado sustento que la mantiene con independencia económica desde que tenía 18 años.

"La mayoría de las clientas vienen a la estética en cuanto les pagan, cada 15 días sin falta. Eso es algo muy padre porque llevamos un trato de amistad. Vienen a arreglarse para su boda, su despedida de soltera o su baby shower", platica. "Creo que fuimos las indicadas para hacer esto".