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Cultură

Algunas adolescentes fuman durante el embarazo para tener bebés más pequeños

Una nueva investigación muestra que algunas adolescentes fuman para reducir el peso de sus bebés al nacer.
27.6.16

Foto por Neil Mendoza. Vía Stocksy.

Este artículo fue publicado originalmente en Broadly, nuestra plataforma dedicada a las mujeres.

Todos estamos familiarizados con historias de terror acerca del parto. "Es como empujar un bloque de apartamentos rodeado de balcones por el agujero del culo", solía decirme mi madre. Incluso existe un trastorno psicológico reconocido: la tocofobia, o terror paralizante a dar a luz.

Ahora, un estudio antropológico realizado por la Universidad Nacional Australiana a lo largo de una década encontró que las adolescentes han interiorizado este miedo tan profundamente que recurren a medidas drásticas. La profesora adjunta Simone Dennis descubrió que las jóvenes recurren a los cigarrillos de forma deliberada durante el embarazo creyendo que así sus bebés serán más pequeños y, en consecuencia, sus partos menos traumáticos. En algunos casos, las chicas empezaron a fumar cuando descubrieron que estaban embarazadas.

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"Yo no lo calificaría como tendencia", me dijo Dennis. "Pero sin duda es suficientemente común como para llamarlo patrón de conducta. A donde iba encontraba al menos unas cuantas chicas que hablaban del tema".

La comunidad científica todavía no ha decidido si una copa de vino durante el primer trimestre de embarazo es mala o no para la madre y el feto, pero desde hace décadas existe un claro consenso médico acerca de la cuestión de fumar durante el embarazo: no lo hagas.

Fumar durante el embarazo incrementa el riesgo de mortalidad infantil aproximadamente en un 40 % y también puede contribuir a complicaciones durante el parto, abortos espontáneos, nacimientos prematuros, muerte del feto, bajo peso al nacer y problemas respiratorios durante la infancia.

Pero muchas mujeres fuman durante el embarazo. En Australia, el 14,5 % de embarazadas lo hace, aunque resulta difícil obtener una cifra exacta debido al estigma social vinculado a prender un cigarrillo en estado de embarazo (de hecho, se calcula que hasta un cuarto de las madres embarazadas miente cuando le preguntan si fuma).

Una advertencia sanitaria en un paquete de cigarrillos australiano. Foto vía el usuario de Flickr newtown_grafitti.

Le pregunté a Dennis sobre el perfil de las adolescentes que fuman durante el embarazo. "En términos generales, estas chicas se encasillan fuera de las clases medias, que es donde la legislación antitabaco ha tenido más éxito. Son muy jóvenes, tienen entre 16 y 19 años. La mayoría no estudia o trabaja tiempo completo y se ubicaba en grupos socioeconómicos bajos".

En las entrevistas que Dennis hizo a las adolescentes embarazadas que encontraba fumando en lugares públicos identificó un tema recurrente. "Una y otra vez me decían que era una estrategia para reducir el peso del bebé". Irónicamente, las advertencias de los paquetes de tabaco refuerzan su punto de vista, en lugar de disuadirlas de fumar. "En los paquetes hay advertencias que dicen que fumar puede hacer que los bebés tengan menos peso al nacer y a menudo el mensaje se refuerza gráficamente con imágenes de bebés muy pequeños".

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Pero, ¿por qué a las chicas les da tanto miedo dar a luz bebés más grandes? "La mayoría teme sufrir desgarros. Muchas tienen hermanas o amigas que han dado a luz y las mujeres tienden a contar sus experiencias durante el parto como si se tratara de historias de terror". También les preocupa que sus vaginas nunca vuelvan a ser iguales. "Les preocupa la idea de no poder presentarse ante los hombres del mismo modo que antes por sufrir desgarros durante el parto".

La decisión de continuar fumando o empezar a fumar durante el embarazo es fruto del consejo de familiares y amigas. "Muchas de las chicas empiezan a fumar cuando quedan embarazadas y consumen el tabaco que les ofrecen sus amigas en lugar de fumar solas. A menudo se trata de hijas de madres fumadoras, o de jóvenes que hacen parte de familias en las que hay un largo historial de mujeres que han fumado durante el embarazo. Se dicen: 'Bueno, a mí no me pasó nada. Estoy bien'".

Otro hallazgo que surgió en la investigación fue el miedo de a aumentar de peso, lo cual —dado el modo en que nuestra sociedad idolatra a las mujeres que tras el embarazo reaparecen tan esbeltas como antes— no resulta sorprendente. "Por lo general son chicas delgadas, de modo que les aterroriza la idea de aumentar de peso".

Las chicas entrevistadas también afirmaron sentirse más cómodas fumando si sabían que esperaban una niña. "Piensan que para sus hijas ser pequeñas será una ventaja. Todo surge de esa idea sexista de que las niñas deben ser delicadas y pequeñas".

Teniendo en cuenta todos los aspectos moralizantes que giran en torno a las madres adolescentes, no es de extrañar que las encuestadas de Dennis estuvieran acostumbradas a ser señaladas. "Son mujeres jóvenes que ya son objeto de numerosos estigmas sociales debido a su estatus socioeconómico generalizado. Con frecuencia son objeto de miradas o comentarios".

"Aunque saben defenderse. Son capaces de lidiar con la posición en la que se hallan. Vi una actitud muy marcada del tipo 'Esto es lo que voy a hacer, así que cállate'".