Conoce a la señora de 93 años que se convirtió en la "Google humana"
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Conoce a la señora de 93 años que se convirtió en la "Google humana"

Edda Tasiemka creció en la Alemania nazi y actualmente su casa de Londres es un enorme archivo histórico.
30.3.16

Cuando Edda Tasiemka tenía 10 años de edad, la Gestapo la interrogó. Hoy en día es muy directa con ese tema. "Mi hermano mayor estuvo en un campo de concentración, mi padre estuvo en un campo de concentración y mi madre estuvo en la cárcel", dice ahora que tiene 93 años de edad mientras se toma tranquilamente una taza de té.

Estamos en su sala, en los suburbios Golders Green, al norte de Londres, rodeados de muebles antiguos y estantes con libros rojos llenos de polvo. Pero no es una casa cualquiera. En su interior hay una colección de recortes de periódicos y revistas sobre todos los temas, desde los gemelos Kray y las Spice Girls hasta Ryan Giggs. Gracias a esta colección, Edda recibió el apodo cursi pero acertado de la "Google humana".

(Foto cortesía del autor)

Edda y su esposo Hans empezaron a coleccionar recortes en la década de los 50 en su hogar de tres pisos. Edda la registró en 1979, después de la muerte de Hans. Hay sobres manila repletos de recortes en cada pasillo y montones de periódicos que se tornan amarillos con el tiempo. Hay archivos por todos lados: política en la sala, medicina en la cocina, deportes en el baño, religión en la recámara, tres habitaciones del mundo del entretenimiento y un ático atiborrado de crimen y moda.

Ahora la colección ya está cerrada al público, aunque los periodistas y escritores solían depender de ella. Hablamos con Edda sobre cómo le hace para encontrar algo en el caos de su acervo documental, la obsesión que tiene la gente por los chismes del mundo del entretenimiento y qué planea hacer ahora que el internet la dejó sin trabajo.

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VICE: Has pasado por muchas cosas. Leí que viviste en Alemania durante la ocupación nazi.
Edda Tasiemka: Ahora que lo pienso, la Alemania nazi era como vivir en otro planeta. En especial si no eras uno de ellos. Mi mamá y yo vivíamos en un bloque de departamentos y nunca hablábamos con los vecinos porque en vez de saludar con un "Buenos días", teníamos que decir "¡Heil Hitler!". Por más que lo intentábamos, ni mi mamá ni yo podíamos pronunciar esas palabras.

Fue una época horrible. La Gestapo registraba la casa cada semana porque no estábamos en el partido y nunca usábamos el uniforme. Siempre iban cuando estaba sola. Era un grupo de hombres con gabardina que golpeaban la puerta y gritaban: "¡Abre o vamos a tirar la puerta!". Cuando abría la puerta, entraban con dos pastores alemanes que olfateaban todo el lugar. La gente que lo vivió, no se lo puede ni imaginar.

¿Entonces corrías riesgo a pesar de ser una ciudadana alemana?
Iba a la escuela a las afueras de Hamburgo. De los 300 niños, yo era la única que no estaba en las Juventudes Hitlerianas, por eso no tenía uniforme y no podía marchar con ellos. De vez en cuando, mi mamá tenía que visitar al director Herr Honko. El director siempre trataba de convencerla de que me metiera. "Es una lástima que una niña tan inteligente no forme parte de las Juventudes Hitlerianas", decía Honko.

Mi padre era un miembro del Partido Comunista de Alemania y lo arrestaron poco después de que los nazis tomaron el poder. Fue liberado por error durante la Amnistía de la Navidad en 1933. Más tarde, un policía local le advirtió que lo iban a arrestar nuevamente y decidió huir a Checoslovaquia. Después, la Gestapo llegó un día y arrestó a mi mamá. Sellaron el departamento y me quedé con un amigo que vivía enfrente. Aunque era muy peligroso porque mi amigo era judío. Así que me fui a vivir con unos parientes lejanos. La vida durante la época nazi no se parecía en nada a la vida normal como la conocemos ahora.

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¿Cómo terminaste en Londres?
Conocí a Hans en Hamburgo cuando estaba en el ejército británico, ya casi al final de la guerra. Antes de que llegaran los nazis, Hans era periodista en Berlín y siempre se le caían pedazos de papel de los bolsillos de su uniforme. Un día le pregunté qué eran esos papeles y respondió "¡Son recortes de periódico!". Se los mandaba a un amigo en Londres para que los guardara. Así empezó todo. Hans se había naturalizado y terminó su servicio en 1949. En cuanto dejó el ejército, nos casamos y nos mudamos a Inglaterra. Al principio vivíamos en una casa de huéspedes y guardabamos cajas de cartón bajo la cama. Cuando nos mudamos a un departamento y lo terminamos de amueblar, la colección de recortes empezó a crecer más y más.

¿Ahí fue cuando empezaron la colección?
Al principio, Hans trabajaba en el Ministerio de Asuntos Exteriores en el departamento alemán y escribía artículos para la sección de publicidad. Empezó a ofrecer su acervo documental a ciertas revistas y esos periodistas corrieron el rumor sobre nuestra colección, así que mi esposo empezó a cobrar por dar acceso.

Yo también trabajé como periodista un tiempo, pero antes de conocer a Hans me dedicaba a la ingeniería civil —hacía dibujo técnico—. Creamos la colección juntos hasta que la biblioteca se empezó a encargar de todo y dejé el periodismo.

Tuvimos que mudarnos a Golders Green a principios de la década de los 60 para tener más espacio. También tenemos una bodega llena de archivos muertos, como yo les llamo. Personas a las que ya se les pasó la fecha de caducidad.

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¿Cómo funciona el sistema de archivos? Hay demasiados…
Catalogamos a las figuras públicas de las que más se escribe en los periódicos. Todos los archivos están ordenados alfabéticamente y si alguno crece demasiado, entonces lo ponemos en un folder aparte. Antes teníamos todo organizado en habitaciones pero ya no se puede porque es demasiado.

La gente busca noticias viejas porque toda la información nueva está en internet. Tenemos algunos recortes de la época victoriana. Hace unos años compré un paquete de revistas ilustradas The Illustrated London News en una librería vieja en el sur de Londres. El paquete era tan pesado que apenas podía cargarlo. Lo tenían guardado en el sótano. Todavía no he terminado de recortar todas las revistas.

¿Cuáles son los temas más solicitados?
Personalidades británicas, creo. El mundo del entretenimiento es lo que busca la gente. OK, HELLO, Tatler y los periódicos diarios —The Mail, The Express, The Telegraph, The Times, The Guardian—. Hoy en día, la mayoría de nuestros clientes buscan revistas porque no las encuentran en internet.

Tenemos un registro de todo lo que nos piden y lo que les proporcionamos en nuestro "libro rojo". Las últimas solicitudes han sido de Julian Fellowes, Helena Bonham Carter, Lord Lucan, Mindy Kaling, Lady Kitty Spencer, la Reina (a tiempo para las celebraciones de su cumpleaños número 90). También nos han pedido noticias sobre las hermanas Ecclestone, Peaches Geldof, esposas y novias de atletas y "niños ricos". Una vez alguien preguntó si teníamos cosas sobre fantasmas de la realeza. La verdad es que sí tenemos mucho sobre temas sobrenaturales.

Un periodista alemán vino a preguntar por noticias de los gemelos Kray y le enseñamos los dos archivos enormes que tenemos sobre ellos. Recuerdo que los Kray salían a cada rato en los periódicos y hasta les dedicaban páginas dobles en The News of the World y en The Sunday People. Eran muy famosos para ser gánsters. Tenían un control total sobre la zona East End de Londres y la gente les tenía mucho miedo.

¿Qué va a pasar con el acervo documental? Me enteré de que querías venderlo.
Yo tampoco sé qué va a pasar. El fallecido magnate de medios y político Robert Maxwell dijo que estaba interesado pero nunca llegamos a una negociación. En ese entonces no estaba a la venta. Hoy en día sí lo vendería pero no creo que haya un comprador. Tendría que venderse completo porque separado no tiene ningún valor. La gente se preguntaría "¿Por qué falta este tema?". Aunque sería muy triste despedirme de mi colección.