Swing Original Monks te va a volar la cabeza con su mezcla de todo con todo

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Música

Swing Original Monks te va a volar la cabeza con su mezcla de todo con todo

¿Merengue balcánico? ¿Folclor andino electrónico? Esta banda ecuatoriana lo tiene todo. Y además, está siendo producida por Visitante de Calle 13. Charlamos con la nueva revelación de la música suramericana.
23.6.15

Swing Original Monks es lo más parecido a un bufet continental salido de la cabeza de un chef experimental y avezado de la cocina global. En su música surgen desde el merengue balcánico hasta el folclor andino electrónico, y su creatividad, irrestricta, es como un río que, si bien desemboca en Suramérica, trae aguas mágicas de diferentes tiempos y lugares, juntando muchos ingredientes que de fondo terminan siendo el latido de un swing original que sin duda los proyecta como la banda más prometedora de Ecuador.

La cocina es una, y reúne a chefs provenientes de Colombia, Alemania, Ecuador, Venezuela, Austria y Estados Unidos, cada uno aportando sus influencias que van de Gogol Bordello a Kurt Cobain, de Django Reinhart a Richard Bonna, de Calle 13 a Aterciopelados, de Bob Dylan a Pupy Pedroso. Una auténtica cocina con influencias dispares que dan resultado a una banda que te sacude como si no hubiera mañana.

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Cada uno de sus músicos es un universo y al unísono han logrado sacar sus ideas más descabelladas para ponerles ritmo y salir a contagiar cualquier público que se les atraviese, bien sea en España, Suiza, Alemania, Holanda, Italia, Estados Unidos, Chile o Colombia, lugares en los que ya han dejado su ritmo desenfrenado en tarima, como para terminar en la mira del respetadísimo productor latinoamericano Eduardo Cabra, conocido también como Visitante, de Calle 13, quien desde que los escuchó hizo su apuesta por reeditar su primer trabajo discográfico La Santa Fanesca, experimento que saldrá al aire en octubre y para el que andan recaudando fondos en un crowdfunding. Hablamos con Nathalia Madrigal, la matrona de la tarima, una ex publicista colombiana medio rola y medio paisa (y desde hace ocho años también medio quiteña) que por estos días se encuentra girando por Europa con su combo, compartiendo escenarios con Calle 13. Esto fue lo que nos contó.

VICE: ¿Cómo termina una publicista cantando en la que nos atrevemos a decir, es la banda más prometedora de Ecuador?

Nathalia Madrigal: Un amigo me contó que unos amigos de él estaban comenzando una banda que era un experimento entre teatro y música y que estaban trabajando con música electrónica y sonidos tradicionales. Me preguntó si me gustaría ir a un ensayo y le dije que sí a ver qué salía. Al entrar me encontré con que el otro vocalista, que fue uno de los que comenzó la banda, es una máquina de ideas y eso lo percibí de una, ensayamos para un concierto que tenían y luego de eso me quedé. Ahí comenzaron a llegar poco a poco otros músicos y la propuesta comenzó a dar otro giro. Comenzamos en el 2010 pero hace unos tres años la banda está con la formación actual. Como somos de diferentes nacionalidades y con influencias tan diferentes, la idea siempre ha sido reinventarnos en cada tema, no tenemos género ni camino establecido. Sólo mezclamos y mezclamos todo con todo.

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Esa mezcla de todo con todo suena a un proceso de creatividad constante y arriesgado. ¿Cómo ves tú ese proceso de creación?

No siempre es igual, a veces el que hace las programaciones, que es un Monk a distancia que vive en Austria, nos manda cosas nuevas y les comenzamos a trabajar en un ensayo, nada es planeado, es como seguir un latido. A veces, junto a Gabriel Baumann, que es el otro vocalista, hacemos una letra y la llevamos con melodía y ahí seguimos trabajando el tema. A veces otro músico llega con una idea y entre todos seguimos componiendo. Es chévere el toque de Sebastián Wasner que es nuestro programador de secuencias en Austria, porque como europeo tiene su propia interpretación de las cosas tropicales, él es bien importante en el sonido Monk. Y de ahí trabajamos todo entre todos, por más que alguien llegue con una idea, no suena Monk sin el toque de todos.

Hablemos un poco de su primer disco, La Santa Fanesca, que además es un plato típico de Ecuador…

Sí, es un plato que sólo preparan en Semana Santa, tiene ocho granos diferentes, es un locura esa sopa. Y creo que somos un poco eso, una mezcolanza de sonidos, de ingredientes, de nacionalidades, de influencias, de latidos, que al igual que la Fanesca, nació en Ecuador. Nuestro primer álbum tiene diez temas que grabamos entre cosas medio caseras y de estudio. La mezcla y master las hicimos aquí en Ecuador y salió en el 2013.

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¿En qué momento entran las manos de Eduardo Cabra a mezclarse con el proyecto?

El año pasado estábamos tocando en una cena en la presidencia para los mejores estudiantes de los colegios públicos de Ecuador y estaban invitados Visitante y Residente de Calle 13. Hicimos nuestro show como siempre, bien enérgico y ecléctico, y pues Eduardo quedó súper impactado, nos miraba como ¡wow!, se nos acercó y nos dijo que teníamos que hablar, que nos iba a contactar. En eso quedamos en ese show y luego nos contactó por medio de un amigo en común aquí en Quito, hicimos una reunión por Skype, donde nos dijo que había escuchado mucho el disco, que le gustaba mucho nuestra propuesta, que qué pensábamos hacer. Le dijimos que queríamos sacar un segundo disco y dijo: "¡Pero cabrón, si su primer disco está cabrón, lo tienen que conocer afuera, no puede quedar ahí! Les propongo hacer una reedición de ese disco y lanzarlo pa' afuera. No están ni en Spotify cabrón, aprovechemos eso…", y nosotros nunca habíamos pensado en esa opción de una reedición. Le gustaba mucho lo que habíamos logrado pero nos dijo que había muchas cosas muy bacanas a las que había que darles fuerza. Y así, abriendo y cerrando los ojos y metiéndonos en unas deuditas por ahí en pasajes, nos fuimos todos para Puerto Rico.

¿O sea que lo próximo que vamos a ver de los Monks es una reedición de su primer disco producido esta vez por Eduardo Cabra?

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Sí. Grabamos seis temas nuevos y "Fiesta popular", que no estaba en La Santa Fanesca. Además re grabamos las voces de todos los 17 temas. De los temas viejos se grabaron algunas cosas para darles más fuerza y hacer algunos arreglos, pero se está utilizando mucho de lo que había. De los nuevos grabamos todo desde cero.

¿Cómo fue la experiencia de grabar con ese monstruo de la nueva música latinoamericana? ¿Cuándo vamos a poder escuchar el resultado?

Estuvimos un mes y unos días ahí en Música Satánica, que es como se llama el estudio de Eduardo. Fue una experiencia increíble y de mucho aprendizaje. Ahora estamos terminando unas cositas con músicos de allá y la mezcla. Esperamos que salga en el segundo semestre de este año. Es más lento nuestro proceso porque es independiente y Eduardo mismo lo va a mezclar con John Blais, su ingeniero de grabación que es un genio.

A la hora de crear esas letras agresivas, cargadas de una energía potente, penetrante y contagiosa, ¿con qué historias les gusta jugar para componer?

Es pura poesía citadina, lo que va pasando, lo que te va dando rabia, lo que te gusta, las fiestas de pueblo, los amores de lejos y de cerca, el bailache, los abusos, las conquistas, los caminos…

Hablemos un poco de la propuesta visual, la apuesta de los vídeos es muy colorida. "Amor inalámbrico", por ejemplo, es un derroche de elementos color pastel vintage y coquetos. ¿Cómo fluye esta armonía de colores en las propuestas visuales desde la banda?

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Tenemos un director de arte que se llama Irving Ramó, que también hace parte de los Monks, y para él, detrás de toda ejecución visual de la banda existe un concepto, pero los colores y la propuesta visual de la banda se rigen principalmente por la historia que nos dan las canciones. Actualmente utilizamos una corriente gráfica que nace a partir de la búsqueda de elementos en las culturas prehispánicas de Ecuador. Esta revisión del pasado nos permitió lanzar una propuesta propia en base a la reinterpretación de las formas y actitudes que encontramos ahí. Lo podemos ver en lo visual del show de los Monks, donde jugamos con las geometrías y los colores, mezclándolas con criterios y movimientos contemporáneos.

¿Qué cosas se vienen ahora para los Monks? Este año nos vamos dos meses a Europa, de nuevo España, Suiza, Alemania, Francia, Holanda, Suecia, Austria y Dinamarca. Queremos hacer un documental de la gira y en cuanto a las canciones nuevas pensamos lanzar otra más por ahí en octubre, quizás con el álbum completo.

En las épocas donde la tigresa del oriente era el hit del momento y con ella, Wendy Zulca con "La tetica" y otros, escuchábamos en Ecuador a Delfín Quishpe y era de los poquitos, casi que el único referentes que teníamos aquí de esas tierritas. ¿Qué hay ahora, qué tipos de sonidos nos puedes recomendar del vecino país?

De la talla del Delfín no hay otro igual, jaja, pero… Ricardo Pita, La Máquina Camaleón, Munn, Fabrikante, Macho Muchacho, Niñosaurios, Los Corrientes, Paola Navarrete, Da Pawn, Per-sona… todos estamos en la lucha.

Puedes escuchar La Santa Fanesca (primera versión) completico por aquí.

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Los Monks están contagiando de virus tropical a los europeos y lo están dejando todo en el diario de su gira que pueden revisar aquí. Síguelos por aquí y colabora para su nuevo álbum acá.