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Cultură

El cristal aumentó mi productividad laboral

Me sentía genial. Platicaba con la gente y escribía a toda velocidad. Podía responder 5 mil llamadas telefónicas y no me detenía por nada. La productividad estaba por los cielos.
23.1.15
Ilustraciones por Michael Hili

Es común que los empleados consuman cristal. Por ejemplo, Alex (a quien le cambiamos el nombre). Alex es el jefe de la oficina principal de un banco australiano. Alex solía fumar a menudo en el trabajo, hasta el año pasado. Esto fue lo que me contó.

El banco es un ambiente lleno de estrés. Los que dicen que no, están locos. Contratan gente que se sabe los libros de memoria pero que no tiene vida social. Son como cuerpos vacíos, sin personalidad. Trabajas con cuatro o cinco de estos individuos que se la pasan hablando sobre sus gatos y lo único que piensas es que te meterías lo que fuera para escapar de ellos.

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De joven no me gustaba el cristal. Me encantaban las pastillas. Después del 2000, la calidad de las pastillas era increíble, pero de pronto se fue a la mierda y todos prefirieron el cristal. Era la novedad. Fumábamos los fines de semana y nos la pasábamos sufriendo entre semana.

La productividad estaba por los cielos, por eso a la gerencia no le importaba.

Llamábamos a nuestra rutina: lunes lunáticos, martes de cagada, miércoles miserables… los jueves estaban bien porque ya faltaba poco para el viernes. Trabajaba para llegar al fin de semana, cuando podía ir a casa de mi amigo a fumar otra vez. Lo llamábamos "la historia sin fin".

Pero sentíamos que hacerlo en el trabajo era tabú. Dije que sólo lo haría una vez pero la primera fumada fue lo máximo. Me sentía genial. Platicaba con la gente y escribía a toda velocidad. Podía responder 5 mil llamadas telefónicas y no me detenía por nada. La productividad estaba por los cielos, por eso a la gerencia no le importaba. ¡Lo estoy haciendo muy bien, ya acabe mi trabajo, ya hice todo!, pensaba. Después se formó un patrón y ya no importaba si era lunes, o martes o cualquier otro día.

Pero el bajón es muy duro. Se necesita benzodiazepina (Xanax). No sé cómo le hace la gente que no tiene benzodiazepina. Lo que te jode es la falta de sueño. Pero la benzodiazepina lo cambia todo. Si sólo tomas benzodiazepina, te quedas dormido en 20 minutos. Si sólo tienes cristal entonces terminas loco. Juntos, hacen un equilibrio perfecto. Para nosotros, la benzodiazepina era como el pase de salida del infierno.

Cubículos navideños. Ilustraciones vía Michael Hili

No creí que nadie más lo hiciera. El banco en muy conservador, pero en las fiestas de navidad había cristal por todos lados. En las fiestas, notabas de inmediato quienes eran los drogadictos porque eran los más felices. Te invitaban al baño y te ponías a pensar: Oh Dios, este tipo es de tal departamento y ese hace las cuentas. En las fiestas de navidad se vale andar de gorrón. Y sí, todos se la pasaron fumando en el baño en las últimas cuatro fiestas de navidad.

Nunca me importó el trabajo pero sí me sentía avergonzado la mayor parte del tiempo. Es como si sólo lo hiciera por la emoción. Quería ser mejor; quería progresar. Quería sentirme mejor, ganar más dinero, hacer cosas agradables y ser una persona agradable en general. Llevaba mucho tiempo consumiendo drogas porque mi joven yo seguía al mando. Es el alcohol, cuando ya estás borracho, estás dispuesto a meterte lo que sea.

Me daban ataques de pánico y ansiedad muy seguido. Cuando estaba en una reunión, tenía que aguantarme porque sabía que estaba a punto de pasarse el efecto. Solía tomarme muchos descansos si estaba drogado o bajoneando y me sentía culpable porque sabía que no estaba enfermo. Tomaba el tiempo necesario para recuperarme, aunque para hacerlo bien se necesitan semanas. Y siempre estaba de mal humor.

Hasta que vi un meme que decía "Es 2014 y sigo siendo una mierda" y pensé: Lo sigo siendo. No estaba haciendo nada positivo, así que decidí dejarlo. No me gusta hacer las cosas a medias. Un día dejé de fumarlo y ya. Era un desastre. Ni siquiera podía ir a comprar un sándwich. Cada parte de mi cuerpo pedía que me escapara. Aunque creo que eran los efectos secundarios de la benzodiazepina y no los del cristal. Ahora di un giro de 180º. Ni siquiera me emborraché el fin de semana pasado.

El cristal no afectaba mi trabajo pero tampoco me ayudaba a progresar. Era una parte tan importante en mi vida que no me tomé la molestia de progresar en nada más. Nadie que fume cristal me ha dicho "¿Qué crees? Cambié de trabajo" o "Ya tengo novia". Yo tampoco hacía nada de eso. Sólo perdí años de mi vida. No salí a cenar con nadie por casi dos años. Me tomó cuatro meses dejar el cristal por completo. ¿Y sabes qué? Me acabo de enterar que tengo un nuevo empleo. Justo ahora. Si siguiera con el cristal, jamás lo habría conseguido.

Charlie Braithwaite escuchó y compartió la historia de Alex. Sigue a Charlie en Twitter.