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La neutralidad en la red es un tema incómodo para Netflix

En plena discusión por la neutralidad de la red en nuestro país, me puse a escudriñar el polémico contrato entre dos grandes: Comcast y Netflix, a ver qué tanto están afectando internet en Colombia.
25.2.15

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Hace ya más de un mes que Mark Zuckerberg pisó tierra colombiana, levantando un polvero en torno al tema de la neutralidad de la red en nuestro país. Esto, debido a su polémica propuesta de internet gratuito en Colombia: internet.org, un puñado de aplicaciones que a la final ni son internet ni son gratuitas, ni son para todos.

Zuckerberg se fue del país dejando una preocupación latente frente al tema, que no hizo sino empeorar cuando se conoció la intención del Gobierno de no volver a incluir un artículo en el nuevo Plan Nacional de Desarrollo 2014-2018, que durante el primer periodo de Santos ordenó regular la neutralidad de la red en nuestro país. Para los pocos duros que tiene Colombia en esta materia de legislación de internet, la decisión oficial le da un papayazo a todos las poderosas empresas que desde hace mucho tiempo están hartas de este idealismo libertario que obstruye sus voraces planes de negocio.

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Carlos Cortés, en La Silla Vacía; Emmanuel Vargas en Semana, y Carolina Botero, en El Espectador señalaron que con la posible eliminación de este artículo, la única figura legal que quedaría en pie para defender este concepto sería la resolución 3502 de 2011, que habla de "las condiciones regulatorias relativas a la neutralidad en Internet".

"Si a mí me quitan la ley me quedo solo con la resolución", se lamentó preocupada Carolina Botero, quien se encarga de la temática derecho, internet y sociedad en la Fundación Karisma, defensora del buen uso del internet acá en el país. "Una resolución es algo menos definido, una promesa de Gobierno autónoma, que mañana pueden coger y cambiar. La neutralidad sí existe en internet, solo que se rige la mayoría de veces por principios internacionales; si acá ya logramos definirla, ¿Por qué la vamos a quitar?".

Como este es un artículo que habla sobre Netflix y sobre el debate de si este nuevo y omnipotente Blockbuster global está violando la neutralidad de la red, aquellos que ya manejen al dedal el concepto pueden saltarse el próximo párrafo.

¿Qué es la neutralidad en la red? En su columna Carolina lo define como "la obligación de los intermediarios de no discriminar o interferir con el tráfico de Internet (por su remitente, destinatario o contenido) y el deber del Estado de defender la libertad de los usuarios al navegar". En otras palabras, no importa quién sea mi proveedor (Claro, Movistar, ETB, etc…), tengo derecho a ingresar a cualquier página con las mismas condiciones (velocidad, calidad, resolución…).

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El hecho de derogar la ley, aseguró Carolina, presupone un mayor riesgo de que las empresas proveedoras del servicio vulneren nuestros derechos como usuarios a la hora de conectarnos a Internet y de que terminemos viendo solo los contenidos permitidos por ellas. "Esto ya está pasando en Estados Unidos" me dijo Carolina hace unos días. "Comcast (el proveedor de cable más grande de Estados Unidos) hizo un acuerdo con Netflix: a cambio de que Netflix le pague un dinero, Comcast reserva un porcentaje de su ancho de banda solo a los suscriptores de este servicio, de modo que le garantiza a quien tenga internet con Comcast y quiera ver Netflix, un streaming sin problemas de velocidad o resolución cuando en las horas pico se quieran meter a ver sus series".

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En efecto, el acuerdo entre Comcast y Netflix se efectuó hace un año en Estados Unidos por una cifra que ninguna de las dos compañías hizo oficial. Pero más allá de ser una excelente alianza de negocios, o de ser un atentado contra la imparcialidad en internet, el acuerdo partió de una necesidad real. Como casi todas las páginas que despliegan contenido, Netflix no posee una red propia de telecomunicaciones (por ejemplo, Claro, Movistar, ETB, etc), y depende de diferentes operadores para proveer de servicio a sus clientes. Pero el proceso no es tan simple como enganchar contenido a los cables de estos proveedores de internet (ISP), y mucho menos para Netflix, cuyos datos requieren el doble y el triple de capacidad que el resto de páginas, más cuando su streaming viaja a 2,6 megabits por segundo al menos en nuestro país, como revelaron las cifras de velocidad de Netflix del mes pasado.

Para explicar esto, vamos a hacer de cuenta que Netflix es una granja gigantesca en el campo y Comcast un supermercado ubicado en la ciudad. Para hacer que la cantidad monumental de alimentos que Netflix cosecha a diario (datos de internet) llegara al supermercado Comcast, la granja contrataba una flota de camiones (servicio de entrega de contenidos o CDN), que en este caso se llama Cogent, la cual le cobraba a Netflix por este servicio de transporte. Los camiones recogían los alimentos de la granja en varios camiones, y los llevaban hasta Comcast, el supermercado. Sin embargo, lo que empezó a suceder es que los alimentos no llegaban al supermercado, o llegaban espichados, podridos… la velocidad de streaming, la resolución de la imagen y la calidad en general de los videos de Netflix empezó a desmejorar para los usuarios, debido a la cantidad de datos que debían transportarse hacia Comcast. Netflix concluyó entonces que Cogent le estaba cobrando por un servicio que no estaba haciendo bien.

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Así es que, saltándose los protocolos de peering (interconexión de redes en internet), la gente de Netflix le apostó a la conexión directa con Comcast. Es como si la granja hubiera abierto un negocio de camiones que llevan sus propios productos a los supermercados, en el tiempo que es y por un menor precio. A la final, a la compañía le tocó ocuparse solita del asunto, volverse su propio CDN y tratarse de tú a tú con Comcast. Aparte de ahorrarse dinero que iba para terceros, ahora Netflix decide cómo transmite la información y por dónde la transmite, sin preocuparse por fallas a cargo de otros responsables.

¿Representa este trato personalizado un obstáculo para la neutralidad en la red?

Carolina compara este caso con una autopista. "Cuando suceden acuerdos como los de Comcast y Netflix, se empiezan a reservar porcentajes privados de esa autopista para las compañías que pueden pagar. El resto de páginas van quedando relegadas y atoradas en un espacio público, que cada vez se haría menor. Por eso necesitamos la neutralidad, para evitar ese tipo de discriminación". Sin embargo, no todos los expertos piensan igual. Dan Rayburn, columnista en streamingmedia.com, analista en la importante firma de consultoría Frost & Sullivan, y quizá la voz que habla con más autoridad en el mundo acerca de videos por streaming, se burló en su columna de todos aquellos que creen que Netflix está atentando contra la neutralidad de la red. Para él, las compañías de streaming que son menores a Netflix no tienen necesidad de volverse su propio servicio de entrega de contenidos, porque tienen una menor cantidad de datos que movilizar: "casi cualquier contenido que esté por fuera de Netflix, Google, Microsoft, Yahoo, AOL, y Amazon puede utilizar sin problema un tercer interventor como Cogent, para llevar sus datos de video de un lado a otro". En otras palabras, Netflix es una de las granjas más grandes, y no cualquier camionsito le aguanta esos ires y venires con los datos. El columnista desvía el verdadero problema hacia Cogent, empresa que a pesar de haber sido fundada hace ya más de 15 años, y de proclamarse como el CDN más importante del mundo, ha tenido varios problemas de capacidad, no solo con Netflix. "Cogent ya ha tenido disputas de interconexión en el pasado con AOL, Teleglobe, France Telecom, Level 3, TeliaSonera, Sprint-Nextel y Verizon". "¿Qué pasaría si Netflix empezara a hacer concesiones como la de Comcast por todo el mundo?" Se pregunta Rayburn en su columna. "En vez de ver los beneficios para los clientes de Netflix, el panorama se ha cubierto de dudas negativas por parte del público. Los ganadores a la final somos usted y yo, los consumidores, que pagamos un bajo precio por Netflix, y ahora recibimos mejor calidad". La pregunta de Rayburn tiene respuesta. Netflix está tan satisfecho por su acuerdo de conexión directa con Comcast que decidió replicar el mismo ejercicio con otras IPS alrededor del mundo. Así, proveedores en Suecia como Com Hem, o Virgin Media en Inglaterra, ya iniciaron acuerdos parecidos, añadiendo paquetes de suscripción que se vuelven irresistibles para sus suscriptores, cuando de ver series se trata. Es cierto que todos amamos Netflix, y que es un alivio llegar a la casa a ver series después de un largo día de trabajo, pero ¿realmente nos estamos beneficiando todos, como dice Rayburn?

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El mismo autor aporta datos que se vuelven inquietantes. "Comcast tiene un total de 18 locaciones nacionales para conexión, de las cuales Netflix comenzó utilizando diez para conectarse". Si utilizamos esta cifra como patrón, podría decirse que, inicialmente, Netflix ocupa el 55% de los puertos de conexión de Comcast, o sea más de la mitad. Ahora, si hacemos de cuenta que por cada contrato que Netflix realice de aquí en adelante, va a utilizar ese porcentaje de puertos con cualquier proveedor, podríamos decir que utilizaría el 55% del proveedor más importante de cada país con el que haga acuerdo. A pesar de que personas como Rayburn afirman que Netflix no se priorizaría por encima de otros servidores de video, si vemos las cosas en términos de granjas y supermercados, eso significaría más de la mitad de las bodegas de varios supermercados llenas con mercancía Netflix; o mejor, si vemos las cosas como Carolina, sería decir que esta compañía tendría más de la mitad de la Autopista Norte, o la NQS, de manera constante.

En Colombia las suscripciones a Netflix están subiendo a pasos agigantados. A finales de 2014, ya habían alcanzando el medio millón de suscriptores, lo que equivale al 11% de sus suscriptores en Latinoamérica. En una época donde el streaming por internet está superando por primera vez a la televisión, y en donde Netflix está logrando proezas como instaurarse en países como Cuba, no es para extrañarse que alguno de los proveedores de internet en nuestro país empiece a vender paquetes promocionales, dándole prioridad a la página.

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Conseguí tres correos para hablar con representantes de Netflix en Colombia, o al menos Latinoamérica. A pesar de enviar los respectivos mails, nadie me respondió, o no me han respondido hasta el momento.Espero que de una u otra manera este artículo llegue a ojos de los representantes de la empresa en el país. De ser así, les agradecería que me contestaran las preguntas que les envié previamente por correo. Por si las moscas, vuelvo a poner las preguntas acá:

¿Cómo es el proceso de transferencia de datos entre Netflix y los proveedores de internet acá en Colombia? ¿Qué CDN utilizan?

¿Han recibido quejas referentes a la velocidad o la calidad del video de usuarios colombianos?

¿Tienen algún tipo de convenio con alguna ISP en el país?

En un país donde se la pasan haciéndonos goles, y cartelizan hasta las productoras de papel higiénico y de pañales, de pronto vale la pena que le paremos un poco de bolas al asunto, más cuando estamos ad portas de eliminar una ley que mal que bien, podíamos utilizar como defensa en caso de que las cosas se pusieran espinosas dentro de la red, y alguien intentara meternos los dedos a la boca, o a los ojos, en este caso.

Mientras nos responden las preguntas, y el congreso decide si se quita o se deja el artículo 56, no queda más que sentarnos a ver en Netflix la nueva temporada de House of Cards, esperando que internet no se nos convierta en una replica de la televisión que ya muchos están mirando relamiéndose.

A Nathalia le interesan las discusiones que se generan sobre y en la red. Síguela en Twitter, o escríbele a nataguerrero_67@hotmail.com.