Correccionales

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prisiones

Correccionales

3.12.15

Anónimo, 17 años.

Últimamente se ha hablado tanto de los malos tratos que se le da a los presos juveniles en las correccionales estadunidenses que las alternativas al encarcelamiento —libertad condicional y monitoreo electrónico— parecen ser una mejor opción. Los menores de edad que son arrestados y puestos bajo vigilancia están autorizados a permanecer en sus comunidades con la condición de que cumplan con todos los requisitos para reformarse: pruebas toxicológicas, terapias y servicio a la comunidad. Pero se le ha prestado muy poca atención al impacto que este monitoreo constante tiene en el desarrollo de los jóvenes.

Durante tres años, el fotógrafo Zora J. Murff trabajó para el Departamento de Detención Juvenil y Programas Alternativos de Rehabilitación del condado de Linn en Cedar Rapids, Iowa, como "cuidador". El papel de Murff era supervisar y monitorear el progreso de los adolescentes que tratan de corregir su comportamiento durante una etapa de la vida que es emocional, de transición y, como en muchos de los casos con los que trató Murff, aún más complicada por las circunstancias socioeconómicas y, a veces, por las adicciones. Durante estos tres años, Murff comenzó a reconsiderar su papel como una consecuencia en la vida de estos niños, así como el papel de la cámara (que el sistema de justicia penal utiliza para vigilarlos), y empezó a documentar las relaciones entre los jóvenes, la autoridad, sus cambios y la privacidad (o la ausencia de ésta).

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Correccions es el resultado de esto: un estudio serio y perceptivo de una vida en el limbo entre el encarcelamiento y la libertad. Las imágenes —de dispositivos de seguimiento y de otros requerimientos— muestran una realidad cruda, brindándonos una mirada al interior del sistema. De los retratos de los niños que él supervisó emana confianza, sus rostros están oscurecidos para proteger la poca privacidad que pudieron mantener durante el período de vigilancia. Son adolescentes normales, que utilizan tenis y se hacen colas de caballo.

El trabajo desafía las actitudes que tenemos hacia estos delincuentes juveniles. No sabemos nada de sus crímenes ni lo que han hecho en el pasado, así que sólo nos queda pensar en la experiencia por la que pasan al ser vigilados todo el tiempo, algo apropiado en una época en que la tecnología está omnipresente en la sociedad y los debates sobre la seguridad nacional han infundido preocupaciones sobre la privacidad en nuestra vida cotidiana.

Correccions pone sobre la mesa algunas cuestiones en cuanto a si la vigilancia evita el comportamiento criminal, a quién pretende proteger, dónde encaja ésta en relación con las herramientas de rehabilitación, como la educación o la terapia, y qué efecto psicológico tiene en los jóvenes.

El encarcelamiento tiene un impacto emocional en los jóvenes, pero ¿qué es lo que sabemos acerca de este tipo de libertad? Las fotos de Murff nos hacen pensar en qué tipo de vida tienen estos niños y qué futuro podrán tener.

Entrada / salida.

Huyendo de la policía.

Traje completo.

Jerome, 15 años.

Aparato de monitorización electrónica Omnilink.

Melissa, de 17 años.

Jaeshawn, de 16 años.

Earl, de 15 años

Marcus, de 16 años.

Lucas, 15 años