Ilustración protesta manifestación
Ilustración por Jimena Duval
Vice Labs

Cuestionando mi labor como fotógrafa: ¿Realmente existe la objetividad?

Si nuestra labor debe ser callar, observar y fotografiar, ¿dónde queda la decisión de fijar una escena y presionar, justo allí, el obturador?
4.8.21

Mientras documentaba una noche en uno de los puntos más fuertes de la ciudad de Bogotá -y quizás el más icónico, el Portal Resistencia-, pasaban a mi alrededor decenas de personas heridas pidiendo ayuda y buscando a sus familiares y seres queridos. Sonaba el lanzamiento de más de cuatro bombas aturdidoras seguidas y al mismo tiempo llegaban más de dos personas heridas cada minuto a los puntos de salud. Desde ese día, mi reflexión sobre la labor fotográfica en medio del estallido social en Colombia se intensificó.

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Contagio Radio/Lina Gasca

En el momento en el que decidí prender mi cámara para documentar lo que pasa en Colombia era consciente, al igual que muchos y muchas colegas, que iba a llegar al momento en el que estamos hoy: documentando un Paro Nacional que ha desencadenado en un estallido social, donde el inconformismo se ha convertido en lucha después de varios años de injusticias hacia la población. Sabíamos que había llegado el momento de plasmar en imágenes las manifestaciones masivas, los carteles y arengas con frases que por tanto tiempo habíamos escuchado en periodos temporales; y el inconformismo, claro, del gobierno hacia las movilizaciones. Un inconformismo que se ha visto representado en las acciones desmedidas de la fuerza pública en contra de las personas que tomaron la decisión de manifestarse.

El 28 de abril, día en el que comenzó el estallido, empecé a cuestionar mi labor como fotógrafa dentro de todo esto. ¿Somos solo personas espectadoras de todo lo que pasa y de lo que pasará? “Nuestra labor solo es documentar”, dicen desde las facultades y los centros puros de la información… ¿Pero documentar no es ya una posición frente a los hechos? Si nuestro deber, dentro de lo “correcto”, debería ser callar, observar, fotografiar y vender, ¿dónde queda la decisión que tomamos en el momento de fijar una escena y presionar, justo allí, el obturador? 

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Contagio Radio/Lina Gasca

Pararnos en cierto lugar, mirar cierta escena, esperar el momento justo… todas estas decisiones hacen parte de una toma de posición frente a la llamada realidad. Si tomamos, por ejemplo, a un fotógrafo que está documentando a ciertas personas que rayan una estación de bus o que destruyen las instalaciones de un edificio público. ¿No es esa decisión (la de documentar estos casos de vandalismo y no los del abuso policial) una postura frente a los hechos? 

Todas estas preguntas están relacionadas a la libertad de expresión dentro de nuestra profesión, de la libertad que tenemos como periodistas de escoger la historia que queramos y contarla sin ser cuestionadas por serlo, sin que después de una publicación aparezcan amenazas y cuestionamientos en redes sociales, porque la divulgación de la historia hace parte de nuestra labor y como sea publicada también es nuestra decisión, y esa decisión está ligada al impacto que queramos dejar de lo que ha pasado.

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Las redes también se han vuelto un lugar para mi perplejidad. Mirándolas, mirando lo que allí se publica, algo particular llamó mi atención: la priorización de la autoría y la urgencia de likes sin medida. Esa petición de comentarios halagando la labor y la victimización del reportero que ha hecho un trabajo de alto riesgo continúan cuestionándome. Como reporteras gráficas hemos decidido comunicar los hechos que ocurren -en este caso nos ha tocado documentar lo que pasa en Colombia desde hace más de un mes- y esa es nuestra labor. El halago en redes puede desviar la atención de lo importante, pues no se trata de individualizar una autoría, sino de mostrar unos hechos, de ampliar las situaciones y generar imágenes que ayuden a la información sobre la situación.

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Contagio Radio/Lina Gasca

En medio de estas reflexiones me encuentro con colegas que ven la fotografía y el periodismo  como un trabajo de objetividad, de simple registro y sin la preocupación del impacto del trabajo en la actualidad, algo que se ha visto representado por la mayoría de medios tradicionales en Colombia, que dentro de la presentación de videos escogidos en redes sociales y sacados, en diferentes ocasiones, de contexto, pueden crear una información que genera parcialidad y que afecta a la población involucrada, como en el caso de esta recopilación de un medio tradicional en su página web, que busca dar muestra de los bloqueos en los diferentes lugares del país sin contextualizar o dar una explicación clara del porqué de las movilizaciones y del estallido social que se vive actualmente.  

Pero al mismo tiempo he conocido personas que ven la fotografía como un proceso de transformación en el que podemos ayudar a entender los hechos de manera diferente: se trata de sentar precedentes hacia hechos que no consideramos justos, en hechos que nos dan tanta rabia que la mejor manera de expresarla es fotografiando. Se trata de demostrar que las imágenes pueden ser nuestra voz y que más que generar una polémica extensa y agotadora en redes sobre lo que creemos, esas imágenes pueden llegar a ser mucho más contundentes que nuestras opiniones.

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Fotografiar detenciones que sabemos que están siendo ilegales, visualizar el mal procedimiento de un agente al disparar una bomba aturdidora en un ángulo recto y no de forma parabólica o una persona siendo atacada al mismo tiempo por más de cuatro miembros de la fuerza pública sin la identificación correspondiente… todo esto activaba constantemente la esperanza de que el trabajo sirviera para construir memoria de los hechos. Y también me daba esperanza que nuestra labor fotográfica pudiera informar, de alguna manera, lo que se vive, lo que ellos y ellas sintieron y la lucha que aún llevan a cabo.

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Contagio Radio/Lina Gasca

Fui entendiendo que la labor, la posición, el hecho, las historias en las que decidimos quedarnos para contar, nuestros ojos, el trato hacia las personas que comparten nuestra pasión y, al final, nuestro trabajo y las maneras de mostrarlo son nuestro verdadero aporte. Podemos ser parte activa en la generación de imágenes que parten de una reflexión para crearla y que muestran la importancia de ampliar las voces de las personas que hoy han logrado elevar, multiplicar y organizar las voces de miles de ciudadanos y ciudadanas que actualmente confían y creen en el cambio de un nuevo futuro en Colombia.

La fotógrafa colombiana Lina Gasca ha documentado el estallido social que comenzó en Colombia el pasado 28 de abril. Este texto se compone de algunas reflexiones y preguntas sobre su labor como reportera gráfica y la llamada “objetividad” en el periodismo. Lina es participante en las Residencias políticas y Vice Labs, en donde, a través de contexto, incidencia, arte y activismo se busca presentar maneras de hacerle frente a la crisis de derechos humanos y libertad de expresión que se vive hoy en día en América.