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Accidentes y tragedias que surgieron por culpa de esculturas

Si crees que no suceden cosas tristes por culpa de estas piezas, piensa otra vez.
Estas no son las cabezas gigantes reales. Sin embargo, un tipo mató a su esposa con una de ellas.

Hace un a√Īo m√°s o menos, se supo la noticia de que dos obras de Damien Hirst, Mother and Child (Divided) y Away from the Flock hab√≠an estado derramando gas t√≥xico de formaldeh√≠do. Los investigadores descubrieron niveles de formaldeh√≠do en cinco partes por mill√≥n en las √°reas que rodean las esculturas, diez veces el l√≠mite que es recomendable. No se informaron muertes relacionadas con la obra de Hirst, y es de esperar que el descubrimiento haya tenido un gran rol dentro de eso. Sin embargo, en m√°s de unos pocos casos, el arte ha matado a personas; ya sea que se trate de esculturas de metal a gran escala m√°s el inmutable poder de la gravedad, o una ira violenta impulsiva que te compela a agarrar la escultura m√°s cercana.

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Richard Serra es quiz√°s el primer artista que se viene a la mente sobre el tema del arte mort√≠fero, debido no solo a la naturaleza intimidante de sus trabajos de metal de gran escala que dependen del equilibrio y la tensi√≥n para quedarse quietos, sino tambi√©n por el da√Īo real causado por ellos. Adem√°s de una serie de lesiones relacionadas con la instalaci√≥n aplastante, un incidente de 1971 en el Museo de Arte Walker se ha vuelto infame. Rigger Raymond Johnson fue asesinado por Sculpture No. 3, despu√©s de que un plato, con un peso de 5,212 libras, se liber√≥ de su soporte, cayendo sobre √©l.

Otro escultor monumental, Alexander Calder, tambi√©n realiz√≥ una pieza que inadvertidamente result√≥ en la muerte de los manipuladores de la obra. Durante la instalaci√≥n de Five Disks: One Empty en la Universidad de Princeton en 1971, un trabajador estaba montando la escultura, y otro parado debajo, cuando un cable se enganch√≥ en la gr√ļa que estaban utilizando para colocarlo en su lugar. Ambos trabajadores murieron en la escena.

Si estás leyendo esto y pensando, todo lo que tengo que hacer para evitar el arte mortal es no convertirme en un montador de arte, piensa otra vez. Algunas esculturas también han sido responsables de la muerte de espectadores de arte inocentes.

Christo y Jeanne Claude son m√°s conocidos por sus instalaciones de envoltura a gran escala, pero para el trabajo de 1991, The Umbrellas, la pareja de artistas ten√≠a 3.100 paraguas fabricados en aluminio y acero, cada uno pesaba 219 kilos y estaban a una altura de 3.6 metros, instalado en escenarios p√ļblicos al aire libre en un total de 48 kil√≥metros en California e Ibaraki, Jap√≥n. El 26 de octubre de 1991, condiciones inusualmente ventosas desarraigaron una de las sombrillas, que rod√≥ por una calle, solo para ser detenida por una roca. Tristemente, atrap√≥ a Lori Mae Matthew, de 33 a√Īos, en el medio. Los artistas asistieron a su funeral y ordenaron la desinstalaci√≥n de la pieza. Al otro lado del Pac√≠fico, ocurri√≥ otro tr√°gico accidente cuando Masaki Nakamura, de 51 a√Īos, fue electrocutado por una l√≠nea el√©ctrica de 65,000 voltios que toc√≥ la gr√ļa que estaba utilizando para sacar las sombrillas del suelo.

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En cierto modo, no es sorprendente que ocurran accidentes cuando los artistas equilibran precariamente trozos de metal que pesan cientos de kilos. Pero en demasiados casos, las piezas de arte se han utilizado intencionalmente como armas. En febrero de 2013, Frederick Gilliard, de 76 a√Īos, fue condenado a cuatro a√Īos de c√°rcel por el asesinato de su esposa. ¬ŅLa causa de la muerte? M√ļltiples heridas de arma blanca y un golpe en la cabeza. ¬ŅArmas de elecci√≥n? Un cuchillo de trinchar y una estatua de una cabeza de Isla de Pascua.

Monjas murieron por culpa de un hombre impío armado de una escultura piadosa.

A diferencia de la estatua en s√≠, el uso de un objeto decorativo por parte de Gilliard para cometer un asesinato est√° lejos de ser √ļnico. En junio de 2013, Devendra Singh fue sentenciado a cadena perpetua por golpear a su esposa, Charlotte Smith, hasta la muerte con una escultura de madera de un elefante de cuatro libras. Smith le pidi√≥ a Singh el divorcio, lo que lo envi√≥ a una rabia que culmin√≥ en un ataque que el pat√≥logo del ensayo denomin√≥ "extremo" y "uno de los casos m√°s graves de lesiones en la cabeza" que hab√≠a visto en su vida.

Si tres hacen una tendencia, entonces 2013 fue el a√Īo. Un hombre de Santa Ana llamado Richard Gustav Forsberg fue declarado culpable de golpear hasta la muerte a su esposa enferma de c√°ncer con una estatua de una diosa, antes de desmembrar y cremar su cuerpo, y de mentir a sus amigos durante seis meses sobre su paradero.

Mark A. Bechard golpeó a las monjas con una estatua religiosa, pero no esta. Imagen a través de Wikimedia Commons.

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Las historias de estatuas utilizadas como ayudantes de asesinato son innumerables. Tomemos el caso impío de Mark A. Bechard, quien supuestamente golpeó al menos a una monja con una estatua religiosa, y mató a dos. Estos asesinatos son sorprendentemente impulsivos, probablemente debido al hecho de que, como los fanáticos de Clue pueden imaginar, las esculturas son casi siempre implementos improvisados para ofrecer una fuerza contundente.

En diciembre de 2015, Michael Gallagher, de 62 a√Īos, fue acusado de matar a su madre con una estatua de s√≠ mismo. Result√≥ que el mini-yo no era una gran arma de su elecci√≥n. Gallagher tambi√©n la estrangul√≥ y la cubri√≥ con una almohada y una bolsa de basura. Hace apenas un a√Īo, Donald Arrington de Chicago presuntamente asesin√≥ a Lloyd A. White golpe√°ndole el cuerpo con una estatua, luego apu√Īal√°ndolo 45 veces, intentando prenderle fuego al cuerpo y alej√°ndose en su Mercedes. Los investigadores encontraron pedazos de la estatua esparcidos alrededor del cuerpo de la v√≠ctima.

A√ļn as√≠, no todas las v√≠ctimas de muerte por estatua son humanas. En febrero del a√Īo pasado, Nicholas Patrikis, de 23 a√Īos, aparentemente cometi√≥ una serie de cr√≠menes extra√Īos, como robar un cuchillo de una casa de Oyster Bay Cove, irrumpir en un autob√ļs escolar y robarle la Nintendo a un estudiante. Pero antes de robar la casa, mat√≥ al gato de la familia con una estatua de rana.

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Cuando se trata de arte mortal, quizás el formaldehído de Hirst no es realmente lo que debería preocuparnos.

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