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Por qué decidí ser una esclava sexual

'Hay algo muy atractivo y extremo en ser tratada como una esclava'. La oscura serie de ciencia ficción Gor de la década de 1970 inspiró la decisión de esta mujer.

por Anónimo; tal y como se lo contó a Maroosha Muzaffar; traducido por Laura Castro
31 Enero 2019, 5:00am

Las Crónicas de Gor de John Norman [una serie de novelas fantásticas] han moldeado el estilo de vida BDSM de la protagonista de esta historia. Imagen: Wikimedia Commons

Mi hermano me abrió una cuenta en el chat de Yahoo cuando tenía 16 o 17 años. Solía meterme en los chats de ciencia porque en ese momento me estaba preparando para los exámenes de ingreso en la carrera de Medicina. Esos chats me introdujeron en muchas cosas nuevas.

Después de descubrir el porno, el BDSM concretamente, me surgieron muchas dudas. Pero no tenía a nadie de mi confianza a quien preguntarle; así que pregunté a las personas de los chats y descubrí todo un mundo de juegos de roles y fantasías creadas por los fans.

Descubrí el sexo Gor meses después de descubrir el BDSM, cuando me topé con los canales IRC dedicados a las Crónicas de Gor de John Norman, una serie de aproximadamente 30 novelas de ciencia ficción en las que los hombres esclavizan a las mujeres. En las discusiones sobre la filosofía de Norman, se hablaba de un mundo paralelo (Counter Earth) donde la esclavitud es un hecho. En sus libros, las mujeres esclavas se llaman kajira. Solo hay amos hombres y esclavas mujeres.

Gor [y su filosofía] moldearon enormemente mis primeros años en el estilo de vida BDSM. Los juegos de roles eran solo textuales, y todos involucraban poesía hardcore.

Me entendí mejor a mí misma y a mi sexualidad después de participar en los juegos de roles de Gor. Soy sumisa. Disfruto complaciendo a mi amo, una figura autoritaria. Las copias digitales de los libros me las regaló un estadounidense en uno de los canales en línea de juegos de rol. Él tenía casi 60 años y quería que leyera el texto para que pudiera diferenciar entre la fantasía sexual y la filosofía subyacente.

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En el principio eran las novelas: 30 novelas, y todas las fantasías en las que los hombres esclavizaban a las mujeres. Hoy se ha convertido en un estilo de vida BDSM aceptado. Imagen: Jim Barker/Flickr

Hay algo muy atractivo y extremo en ser tratada como esclava. Es sensual y liberador para mí. Cuando cedes el control, en cierta manera estás diciendo: "Ya no soy responsable de adherirme a las normas sociales de la sexualidad". No estoy eludiendo mi responsabilidad, sino que se la estoy cediendo temporalmente a alguien en quien confío. Algunos podrían decir que esto presiona potencialmente a la pareja dominante para que asuma responsabilidades adicionales y sea más cuidadosa. Sin embargo, también demuestra mi confianza en mi amo. La cantidad de confianza que implica este tipo de rendición es lo que finalmente conduce al sentimiento de liberación.

Nací en una ciudad muy pequeña de India, por lo que creía y había interiorizado la frase: "Achi ladkiyan sex nahi karti" [las chicas buenas no practican sexo]. Estos juegos me dieron una manera de expresarme en un ambiente seguro. Mi primer encuentro sexual fue con un maestro, cuando tenía 17 años. Terminamos masturbándonos mutuamente. Creo que da igual lo que tengas entre las piernas. Lo que importa es lo que tienes entre las orejas.

La pornografía no tenía mucho sentido para mí, pero estos juegos de roles, sí. Algunos miembros de la comunidad BDSM me criticaban por participar en los juegos de rol de Gor. Pensaron que debía tener problemas de autoestima y me decían que Gor era algo malo. Pero [en ese momento], yo lo disfrutaba.

Gor involucra muchos rituales. Por ejemplo, hay concursos de danza, celebramos la Navidad, etc. Comencé a introducir aspectos culturales de la India en mis juegos de rol, ya fuera como concubina sexual o como esclava doméstica. Noté que no había muchos indios [en la comunidad]. Y en los últimos 10 años, he llegado a ser conocida por esto en la comunidad BDSM.

Para los juegos de rol, no tenía ningún contexto sobre cómo funcionaban los movimientos de la danza occidental. Así que cuando escribí mis bailes para el juego, los únicos movimientos que se me ocurrieron vinieron de la danza clásica india o, en el mejor de los casos, eran una imitación muy superficial de la danza de Bollywood. Mi desafío [siendo una kajiri de origen indio] también fue diferente, porque se esperaba que relatara las descripciones de una forma sensualmente provocativa, y yo no tenía experiencia en ello, como la mayoría de los indios. Así que los bailes que describí eran muy diferentes de los escritos por mis compañeros occidentales. Esto fue lo que me dijeron muchos de los amos y las esclavas occidentales [en los canales IRC], así como también los competidores, los jueces y el público.

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Los juegos de rol Gor involucran bailes y concursos. Imagen: Wikimedia Commons

Después de ser kajiri durante muchos años en el mundo de los juegos de rol en línea, comencé a buscar parejas en el mundo real que entendieran la filosofía de Gor. Encontré personas que vivían sus vidas según la filosofía de Gor, pero todas estaban fuera de India. Hay muy pocas personas en India a las que les interese o que hayan oído hablar de Gor. La mayoría de los que lo han hecho suelen estar más interesados en las fantasías sexuales que en la filosofía subyacente.

Con los años, me he dado cuenta de que la filosofía de Gor es una respuesta patriarcal al feminismo radical. No me identifico con ninguno de los "ismos". Sin embargo, creo firmemente en los conceptos de libertad de elección, expresión, expresión sexual e igualdad para ambos sexos. Tengo el control de mi dinero, mi salud reproductiva, mi carrera, mi vida social y todas las otras cosas por las que ha luchado el feminismo. Dicho esto, no quiero identificarme como feminista, porque creo que podría ser malinterpretado, como si todo lo que las feministas quisieran fuera la libertad sexual. El feminismo tiene otros asuntos mucho más importantes por los cuales luchar. No me atrevería a diluir ese esfuerzo o esa percepción. Entonces, en otras palabras, se podría decir que solo lucho por una de las muchas causas por las que mis hermanas feministas luchan: el derecho a expresar mi sexualidad como yo quiero.

Artículo publicado originalmente en VICE India.

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