Vice: Ángel, ¿te gustaría tener hijos? Ángel: Yo hace tal vez dos años hubiera respondido con un no rotundo y hubiera terminado ahí la respuesta, pero hoy creo que estoy en otro lugar, tampoco puedo decir sí y ya, pero es algo a lo que siento que nadie tiene el derecho a negármelo, como que leí un artículo muy interesante de un chico trans que decía que esta ausencia de un acompañamiento en nuestros procesos hormonales puede ser leído como una esterilización forzada porque no quieren que nos reproduzcamos porque nadie quiere imaginarse un hombre embarazado, porque les parece horrible, porque nadie quiere imaginarse un hije o un niñe que tenga un papá o una mamá trans, nadie quiere imaginar una familia conformada por padres o madres trans. Porque nos han dicho que no somos personas que merezcamos tener un hogar, y en ese sentido me resisto a negarme a mí mismo porque otros me lo dicen, la posibilidad siquiera de considerarlo; sin embargo, me da mucho miedo, yo no sé si quede en embarazo y si quedo en embarazo será definitivamente porque yo lo planeé y porque lo deseo, me rehúso completamente a una gestación obligatoria o impuesta, pero más allá de eso me da mucho miedo enfrentar una sociedad como esta, teniendo la apariencia de un hombre por el tema de las hormonas y una barriguita inflada, o sea me da miedo ir a la calle, me da miedo ir al médico, me da miedo hablar con mi familia, me da miedo imaginar que pasará después, cuando ya haya nacido porque yo ya he soportado un montón de violencias y me parece injusto que otro ser también las tenga que soportar porque este mundo no es capaz de entender que el amor va más allá de un cuerpo o una genitalidad, yo siento que tengo mucho amor para dar y siento que podría ser un muy buen padre, siento que en mis manos haría lo que fuera por hacer feliz a esa criatura y cumplir un montón de sueños y criarle en una construcción de familia muy diferente, una construcción de familia deseada, escogida, múltiple, horizontal, sin estas categorías que limitan y que obligan, pero me da miedo, creo que cuando me pregunta si quiero gestar me entra mucho miedo, miedo a sufrir. Pero a pesar del miedo siento que es un ejercicio revolucionario y transformador, una paternidad, una crianza trans y cuando hablo de trans no estoy hablando de una imposición de lo trans, sino transgresora, transformadora, transparente, como todos estos sinónimos que empiezan con trans, que son tan lindos, porque evidentemente nuestras luchas y nuestras voces son también por esas personas que vienen, porque no queremos que tengan las vidas que nosotras tuvimos entonces en ese sentido a mí me parece que sería supremamente lindo pero me da miedo, me da mucho miedo.
Gabriele Carvajal. Fotos por Victoria Holguín.
Si en una sociedad como la colombiana, permeada completamente por el machismo y la misoginia que se ve reflejado en los casos de acoso laboral, de diferencia salarial y de violencia sobre las mujeres que son reportados en el instituto nacional de medicina legal solo por nombrar un par de ejemplos, “dejarnos” decidir sobre nuestros cuerpos de mujeres ya es un absurdo y lo es aún más acceder al derecho de abortar, un derecho legalmente constituido en 2006 por la Corte Constitucional de Colombia, a través de la Sentencia C-355 para mujeres cisgénero, es decir aquellas que se asumen identitariamente dentro del género que les fue asignado al nacer, todo se hace mucho más complicado en el caso de personas con identidad de género diversa, donde se evidencia desde transfobia –el odio, la falta de aceptación a las personas trans– hasta persecución.Hay un trabajo muy fuerte respecto al aborto que agradecemos a nuestras compañeras feministas mujeres, quienes han resistido históricamente. Sin embargo, somos conscientes de que esta lucha ha sido feminizada de forma esencialista a mujeres con vagina. Claramente, las mujeres no son las únicas personas que pueden quedar en embarazo.
Vice: ¿Te gustaría tener hijos? Tomás: creo que tengo que comenzar diciendo que mi relación con mi cuerpo definitivamente ha sido una de las luchas y batallas más difíciles que he tenido, porque durante mucho tiempo y gracias a esta sociedad y ciertas cosas, la idea de que mi cuerpo era una cárcel estuvo conmigo y se fue solidificando esa idea durante muchos años y me sentía prisionero, me sentía mal y por ende odiaba ser un prisionero de mi cuerpo y no lo quería para nada, en lo más mínimo. Y ha sido hasta hace muy poco que he aprendido a amarlo y a aceptarlo como es y ha sido muy difícil porque no todos los días logro ganar esa batalla, no todos los días logro ver el hogar que es mi cuerpo. Ha sido muy difícil poder poner los ladrillos del pilar tan fundamental que es el amor propio y que se nos ha negado como personas trans porque finalmente nuestras construcciones incluso corporales están ligadas a satisfacer un ideal estético que nadie cumple siquiera entonces también es muy difícil no querer encajar, no querer cumplirlo, solo hasta ahora, solo hasta hace pocos años nos es mucho más fácil querer cómo estamos, cómo somos. Y Hoy por hoy, creo que en ATAC sentimos esa confianza y un lugar donde sí se puede un mundo en el que nuestras corporalidades son aceptadas y yo creo que no me niego a la idea de tener una familia, como tradicionalmente está pintada; padres, hijos, mascotas, y demás, solo hasta ahora creo que estoy tranquilo con no negarme la idea de gestar, de ser un cuerpo gestante y finalmente traer vida a este mundo; pero así como soy consciente de lo que es vivir en esta realidad, soy consciente del contexto en el que estamos hoy por hoy y no estoy listo para traer a una persona al mundo sin yo tener todavía las herramientas suficientes para transmitirle el quererse tal cual es, el ser aceptado tal cual es y mientras yo esté construyendo eso, no me es coherente, no me es tranquilo poder gestar una vida y transmitirle esa confianza para que viva con plenitud y finalmente no sienta esto, que no recaiga en todos esos cánones y todos esos ideales sobre el cuerpo desde temprana edad para que se sienta libre de ser quien es y libre de vivir tal cual es.
Vice: Daniel,¿te gustaría tener hijos? Daniel: Realmente yo no quiero gestarlos, en este momento de mi vida es un rotundo no. Siento que son cambios a los cuales no sé si quiera darles un lugar en mi vida, no sé si quiera dar esa lucha con todos los cambios que trae gestar una vida. Tampoco conozco las complicaciones que eso pueda traer a mi cuerpo. Por voces sí sé lo que sucede y que hay unos cambios que son muy generales, pero es igual que con la testosterona: hasta que no la usas, hasta que no te pasa a ti no vas a conocer la totalidad de lo que le pasa al cuerpo. Además, no es solamente algo personal, sino que también es una posición social y tampoco quiero dar esa lucha social, ni pelear muchos lugares que me han sido negados y que siguen siendo negados para las personas que no se reconocen como mujer, pero fueron asignadas como mujeres al nacer. Entonces, no quiero ser un hombre gordo, no quiero ser exotizado en un hospital, no quiero que mi cuerpo sea cosificado, no quiero ser el experimento de todos los doctores. Por otro lado, el embarazo trae muchas consecuencias al cuerpo, como un desequilibrio hormonal, lactar y la grasa no se vuelve a redistribuir y no sé si pueda lidiar con esos hechos en mi vida en general. Finalmente, no sé si yo quiera ser padre. Así no lo geste yo, no sé si quiera.
Tomás Novoa. Fotos por Victoria Holguín
Vice: ¿Cuál es tu relación con tu cuerpo? Martín: Históricamente hemos sido negades, y en mi caso el aspecto de lo no binario, no solo es ser negado, sino que eres inexistente. Nada, ni siquiera negación, sino que “no eres posible” y eso hace que la duda sea mala y que no saber para donde ir este mal. Fue después de mucho que me di cuenta de que ese no saber a dónde ir es un lugar y es el lugar desde donde me paro y es el lugar desde donde Martín es lo que le de la gana ser, cuando quiera y de la forma que sea y justo en este momento estoy habitándome con todo el amor posible y cuando no, con toda la paciencia posible para poder habitarme con amor. Durante mucho tiempo me habité en soledad y ahora me di cuenta que es completamente revolucionario habitarse con otres y es lo que estoy haciendo, poder hablar de lo que siento, poder saber que soy un cuerpo que también puede ser amado y quiere amar, y el amor no siempre es sexo, en este caso es afectivo también, y está bien, la relación con mi cuerpo ha sido evitar la duda con amor cuando se me dijo que estaba mal.
Me interesa, con esta historia y estas fotos contar, con todos los medios que tengo a mi alcance, estos relatos vitales y darle visibilidad a personas que admiro, que quiero y que anhelo que vivan con tranquilidad dentro de la misma ciudad que habito, libres de mostrarse tal como son y siendo tenidos en cuenta siempre, para que como personas y jóvenes nos libremos de tantos prejuicios y odios sin sentido.Sigue a Victoria Holguín en Instagram“Es otra cuestión cuando tienes que explicarle a todo el mundo, desde el portero, que necesitas ir a hacerte un aborto”