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El 'mercado negro' de venta de semen en España: qué es y cómo funciona

'Para algunos lo que estoy haciendo es algo ilegal, pero hay mujeres que no pueden pagar 15 000 euros para quedarse embarazadas y eso es injusto'.
7.11.19
inseminacion artificial
Un bote de semen criogenizado. Fotografía vía usuaria de Flickr Katelyn Sweigart/ CC by 2.0

“Mido 1'83cm, peso 74kg, tengo la piel blanca y el pelo rubio ceniza oscuro, los ojos castaños verdosos, soy sano y muy fértil”. Así es como empieza el anuncio que Juan* publicó en una conocida página de anuncios para vender su semen. Lo hace por 50 euros, pero asegura que su objetivo no es ganar dinero, sino ayudar a aquellas personas que desean engendrar a un hijo.

Vender semen a través de internet en nuestro país, como en la mayoría de países europeos, es ilegal, a pesar de que España es uno de los países de la Unión Europea con una natalidad más baja. De hecho, la legislación es muy restrictiva y las clínicas exigentes y caras (con procedimientos que oscilan entre los 1000 y los 10 000 euros por norma general), pero somos líderes en Europa en tratamientos de reproducción asistida y las clínicas que se dedican a ello están viviendo un boom en nuestro país.



Teniendo en cuenta además que más del 50% de los españoles tienen esperma de calidad inferior, que un 15% de las parejas heterosexuales no consiguen quedarse embarazadas y que el número de parejas de mujeres que busca quedarse embarazadas también ha incrementado, no son difíciles de imaginar las causas del florecimiento de este mercado alternativo.

Hay personas que lo han intentado absolutamente todo para quedarse embarazadas. Algunas de ellas han pagado incluso más de 15 000 euros y no lo han logrado. Otras simplemente no pueden gastarse esta enorme cantidad de dinero. Es el caso de Sonia* y Lucía*, una pareja de chicas que ahora mismo están esperando su primer hijo que nacerá en febrero. Buscaron al donante ideal a través de una página web y dicen estar muy contentas con ello.

“Nos pidieron en una clínica 7000 euros por un solo intento, si no sale bien te endeudas de por vida”

“Desde el principio teníamos claro que no podíamos pagar lo que nos pedíamos por una donación de esperma y las dos queríamos ser madres. Es una barbaridad el negocio que hacen con las ilusiones de la gente”, nos dice Sonia. “Nos pidieron en una clínica 7000 euros por un solo intento, si no sale bien te endeudas de por vida”.

Una fecundación in vitro (es decir en la que en un laboratorio se fecunda un óvulo con un espermatozoide fuera del útero), con semen aportado por la pareja vale un mínimo de unos 5000 euros, si el esperma es de un donante el precio supera esta cifra. Pero, a pesar de que los requisitos (para donar son exigentes se aceptan solo candidatos con una buena calidad de esperma, priorizando a aquellos que tienen lo que vulgarmente se llama "superesperma", el esperma que tiene más de 80 millones por mililitro en una eyaculación cuando lo normal son 15 millones por mililitro), las posibilidades de éxito nunca son del 100%.

Por eso decidieron poner un anuncio en internet buscando donante. “Desde que lo pusimos no hemos parado de recibir mensajes. Hay mucha gente dispuesta a ayudar de forma altruista. Nosotras encontramos a un chico muy majo en Madrid, nos envió sus analíticas más recientes, a las dos nos encajó y decidimos desplazarnos hasta allí. No nos pidió nada a cambio”, nos dice.

Mediante una app calcularon los días en los que Lucía era más fértil y fue entonces cuando decidieron realizarse la inseminación casera. “Estuvimos leyendo varios foros para saber cómo hacerlo. Compramos una cánula en una farmacia y todo fue genial. Se quedó embarazada a la primera”. De momento no han explicado a la gente cómo lo han logrado. “Hay gente que es muy reacia a esto, se piensan que lo hemos hecho mediante una clínica, pero en verdad en la clínica al final tampoco te garantizan nada”, explica.

“Me planteé acostarme con alguien y no decirle nada para ver si me quedaba embarazada, pero tengo miedo a coger alguna ITS"

El caso de Kloe es un poco distinto. Tiene 35 años y ya tiene un hijo de una pareja anterior. A pesar de tener un trabajo estable, no puede costear ella sola lo que vale un tratamiento de fertilidad. “En la Seguridad Social hay dos años de espera para tratamientos de fertilidad, pero si ya tienes un hijo no puedes apuntarte”, explica Kloe. “Me planteé acostarme con alguien y no decirle nada para ver si me quedaba embarazada, pero tengo miedo a coger alguna ITS. Las personas que me harían 'el favor' no me han encajado, ya sea por el físico o por el perfil psicológico”, nos dice. Kloe ha encontrado un donante que, sin relaciones sexuales, le facilita los gametos para poder tener otro hijo. Este mes será su tercer intento.

Daniel se gastó casi 20 000 euros para conseguir que la que era su expareja se quedase embarazada. Aquello les supuso una crisis que acabó en la ruptura de la relación. A pesar de haberse gastado tal cantidad de dinero y de haberse endeudado el tratamiento no funcionó.

Ahora se ofrece para poner en contacto a personas que deseen donar con otras que quieran ser fertilizadas. “Me gustaría poderme constituir como asociación y poder ayudar a aquellos que quieran. Para algunos lo que estoy haciendo es algo ilegal, pero hay mujeres que no pueden pagar 15 000 euros para quedarse embarazadas y esto es algo injusto. Me da igual que me digan que no es legal, ¿no es inmoral cobrar lo que cobran y jugar con las ilusiones de las personas?”, se pregunta.

“El objetivo principal de lo que hago no es vender semen, yo simplemente hago de intermediario y ya luego las personas se ponen de acuerdo en el método”, nos dice. A cambio, a los interesados en donar se les compensa con entre 20 y 30 euros, algo que él considera como un gasto por compensación de molestias. “Al final lo que ofrezco yo es algo como muy casero. Tiene las mismas garantías que si conoces a alguien en cualquier sitio y te quedas embarazada de una noche”, nos dice. “Cuando te encuentras en esta situación al final lo que buscas no es una muestra de esperma en un bote, sino alguien interesante que pueda contribuir en algo tan vital como engendrar a un hijo”.

Sigue a Alba en @AlbaCarreres.

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