Sónar 2019

Hablamos con Dano de videoclips, arquitectura y el proceso creativo del rap

'Cuando camino por la calle siento que voy por un Soundcloud repleto de distintos beatmakers con sonidos completamente distintos entre sí'.
23.5.19
Dano rap
Fotografía cortesía de Dano/ por @czzp.

Su temprana conexión con la música lo trasladó de Canarias a Madrid donde nacieron sus trabajos. En casa, rodeado por una familia artística, le compraban discos de rap y hip hop, referencias de músicos de Nueva York y California que son las bases para entender Istmo, el último disco de Dano. Un disco que es más bien una deuda consigo mismo, en el que la vuelta al hip hop clásico trae una nueva onda a la música española. Desde Ziontifik, su otro proyecto enfocado al contenido audiovisual, traslada la creatividad innata que le suscita el “brutalismo” a los vídeos que ha dirigido para Dellafuente o Cruz Cafuné.

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Hablamos con Dano de su primera vez en el Sónar en 1999, la conexión musical con su madre y lo que le ha llevado a crear esa estética en Istmo, aprovechando que estará actuando dentro de la programación del Sónar de Día el 20 de julio.

VICE: ¿Qué te parece si vamos al grano? Para los que aún no te conozcan, deberían saber que no estudiaste cine ni música, a pesar de tu evidente vocación, o al menos así podríamos llamarlo, por ambas. Aunque pensándolo bien, el rap no está academizado, así que no es algo que te hubieran podido enseñar literalmente. ¿Crees que saber de música a nivel académico hubiera mejorado —y mejoraría— el rap de alguna forma?
Dano: Bueno, yo considero que todos estudiamos la movida como buenamente podemos, cada uno según su situación, y que a todos nos enseña alguien, de manera directa o indirecta. He buscado entenderlo y descifrarlo. Hoy en día, parece que es guay no hablar de esto; cuando buscas “molar” me da la sensación de que hablar de técnica o de música así es de nerds… y en cierto aspecto es verdad, porque el gran porcentaje de la peña que dio forma a todo esto no tenía educación académica, pero sí tenía la cultural, y estos tecnicismos se entendían de manera emocional, sin pensarlo. Dicho eso, la magia de todas las músicas siempre fue no académica. Tuvieron que molar para ser llevadas a la academia.

No quieres que nos refiramos a tu disco como “tu disco nuevo”, sino “tu Disco”, a secas y en mayúsculas. ¿Qué tiene Istmo que no tiene Braille para referirte a él como “tu Disco”?
Braille es $kyhook y yo. Braille soy yo jugando y evolucionando, supongo, a esta nueva forma. Istmo es mi manera de entender el rap, el rap de NY. Mi primer disco lo grabé con 19 años, letras que hice con 18… Hasta Equilibrio no saqué otra cosa en solitario pero era un EP, y con otro beatmaker (shoutout my man Emelvi). Pero yo hago beats y escribo barras. Esa es mi vaina. Lo demás vino luego. Mil samples que encajan a la perfección, bajos guapos, percus asesinas. Mil arreglitos. Eso es lo que he intentado hacer toda mi vida. No podía dejar que pasara la rueda sin hacer esto, es mi deuda con la música que amo y que me ha enseñado todo y abierto las puertas a todo lo demás. Por eso Istmo es una deuda personal, mientras Braille quizá es algo menos preconcebido y fruto de la naturalidad de esa relación, de esa búsqueda en común con Pablito.

"Cuando camino por la calle siento que voy por un Soundcloud repleto de distintos beatmakers con sonidos completamente distintos entre sí"

Otra de las exigencias que tienes contigo mismo es el ámbito artístico. Tienes un perfil de Instagram bastante currado, diriges vídeos en Ziontifik Films para Dellafuente o Cruz Cafuné… Parece que te flipan los edificios abandonados o extravagantes y la presencia de plantas, siempre contando con un escenario terrenal. ¿Cómo explicarías tu afición a lo natural?
Me gusta mucho la arquitectura; en concreto, de lo que hablas es “brutalismo”, supongo que ha sido de mis últimos fetiches. Me flipa cómo cada generación de arquitectos cambia lo que ocurrió en la anterior, cómo evolucionan los conceptos de urbanismo en función del contexto socioeconómico del país o región, de las fluctuaciones migratorias, guerras, etc. Cuando camino por cualquier calle random de Buenos Aires, por ejemplo, siento que voy por un Soundcloud repleto de distintos beatmakers con “sonidos” completamente distintos entre sí… Investigar un poquito sobre arquitectura me ha cambiado la manera en la que me relaciono con las ciudades. Entiendo que es inevitable que afecte a mi manera de captar imágenes y contar cosas visualmente.

¿Qué significó para ti que el primer álbum español en el que cada canción tenía un videoclip fuese tuyo? ¿Volverías a hacer esto que hiciste con Black Ops ahora, por ejemplo, con Istmo?
Bueno, fue un trabajo conjunto de mucha gente. Fue el momento. Nos engorilamos y subimos la vara con la confianza de que podíamos saltarla. Yo soy consciente de lo que he hecho, pero también soy consciente de que no hubiese hecho nada de eso si no hubiese estado rodeado de gente con tanto talento. Te picas y te fuerzas a ser mejor. Eso es lo que ocurre en todos los buenos equipos, vamos. Se genera una energía, se genera un hambre común y una competencia interna muy productiva.

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Es curioso, pero supongo que con la película de Istmo, tanto Gon Hergueta como yo intentamos llevar la búsqueda cinematográfica y narrativa que desarrollamos en Black Ops (junto a Javi Díaz, Ale Valderas y las ideas/guiones de los MC de Ziontifik) a otro nivel. Quisimos hacer algo más ambicioso y no sé qué logramos, pero sin duda nos dejamos la piel en ello.


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Sabemos que normalmente tiras más de gente que conoces, de tu entorno o de lo que te gusta para hacer alguna colaboración, pero ¿qué debe tener alguien para que acudas a él, o que esa persona acuda a ti y te lances? ¿Cuál sería tu proceso de selección?
No hay un proceso, la verdad… todo fue tomando forma naturalmente. Escuchaba los temas y me preguntaba quién podría quedar bien, quién podía aportar algo, otro sabor, otra textura, otras imágenes al track. Evidentemente, si hablamos de barras entonces busco barras, busco al que mejores barras tenga, pero para Istmo me moví por emociones, por lo que la canción me hacía ver cuando cerraba los ojos. Hay microhistorias para cada tema; Elio es my brother, my ace y no podía faltar; lo de Iker lo teníamos pendiente hace siglos, Ergo es my young soldier y me flipaba la idea de darle la chance de brillar en el álbum; H Roto mi primogénito; Markes aka Israel B es la siguiente generación a la nuestra en lo que a asfalto de Madriz se refiere y me flipaba meterlo en un beat así… lo mismo con Rels, que encima empezó haciendo beats… ¿sabes?

"Cada movida tiene sus reglas y sus métodos. Hay temas o rollos que se escriben en 15 minutos y otros que se escriben en un mes"

Explicas que el proceso de producción no puede ser tan rápido a pesar de que a vosotros os cueste relativamente poco hacer rap, pero por ejemplo, Bad Gyal decía que “si en 15 minutos no me sale una canción, next”.
No se puede ni se debe comparar el modus operandi de cada género o subgénero… cada movida tiene sus reglas y sus métodos. Hay temas o rollos que se escriben en 15 minutos y otros que se escriben en un mes, yo creo que la experiencia y profesionalizarte sí te da tablas como para poder hacer un pepino en 15 minutos si la situación lo requiere. O si es como trabajas. Pero también puedes decidir no hacerlo. Yo creo que el artista no debe olvidarse de que es dueño de manejar su expresión, aunque no sea dueño de la forma que tome una vez salga.

Dano en el Sónar 20 años 2019 1999

Imagen cortesía de Dano

Este año se cumplen dos décadas desde que acudiste a tu primera edición de Sónar. Fue acompañando a tu madre, que también es artista. ¿Qué es lo que más te llamó la atención del festival?
La sensación de apertura, de que el festival inundaba la ciudad. Yo no había ido a muchos festivales, tenía 14 o 15 años, aunque mi madre me llevaba con ella a muchos. Era distinto a todos los festivales del momento, porque normalmente te tenías que ir a los alrededores de una ciudad y con Sónar no, se colaba en el MACBA, en el CCCB. Conocí Barcelona con un Sónar, donde se podían hacer grafitis de forma legal todavía, era muy cool, muy europeo. El Sónar no ha cambiado, pero la ciudad sí. La gente del Sónar ha crecido, los organizadores que tenían 30 años, ahora tendrán 50, y ese espíritu lo siguen manteniendo.

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¿Cómo viviste Sónar en 1999?
Pues lo flipas, yo era un raperillo ahí, tendría 14 años. Tengo muchas imágenes de dar vueltas, con mi bandolera y veinte euros que me daba mi madre, durante dos días. Iba paseando por allí y me acuerdo de que el Liceu seguía en obras, porque se había quemado unos años antes. Era la época en la que vivía en Canarias y allí no había nada igual. Me encontraba con mil tiendas de discos, con cosas que hacer en el festival tanto de día como de noche. En los puestos de discos que ponían me compré el 77, de 7 Notas 7 Colores, el segundo de Notorius B.I.G y el Hard Knock Life de Jay Z. Era otro mundo.

¿Te marcó de algún modo a la hora de plantearte tu carrera musical?
En ese momento yo no pensaba todavía hacer música, no pensaba “me voy a dedicar al rap”, tenía 14 años y me gustaba dibujar; aunque pensaba que pertenecía a esa movida e iba buscando esa música, así que indirectamente sí afectaba y ha definido la carrera. El día que llegamos, me compré en la calle Tallers Soul Survivor de Pete Rock. Cuatro horas dando vueltas por Tallers, nunca había estado en una calle con tantas tiendas, una enfrente de otra. La panadería que está cuando entras a la calle era una tienda música, había otras de dos plantas, incluso con sótano. Era como estar en internet, antes de que existiera internet y Soundcloud.

Ya en el festival, ¿pudiste conocer a algún artista que te flipara durante esa época?
El sábado pude ver medio concierto de los Solo, que era el único grupo de rap español que conocía y, curiosamente, antes de ayer conocí a Juan Solo después de veinte años y le dije, “Ey, yo estuve en el Sónar” y se acordaba del bolo y todo.

Entrada Sónar Dano 1999 2019

Entrada del Sónar 1999. Imagen cortesía de Dano

¿Qué podemos esperar de tu show en Sónar 2019? ¿Qué público crees que se acercará a verte sabiendo la variedad que asiste al festival?
Pues no me gusta mucho spoilear, pero voy a intentar que la peña la líe, mueva el cuello, salte y grite un poco. Y si puedo hacer que sientan algo, mejor. Lo del público, si te digo la verdad, no tengo idea… pero el año pasado con Big Menú se lió que te cagas así que yo ya voy feliz de la vida de que mi puto nombre esté en el cartel.

¿Qué concierto no te vas a perder en Sónar 2019?
Si te digo la verdad, ni he visto el cartel. No he parado en todo el año y solo pienso en dar un buen show y listo. Cuando baje a la tierra después del bolo, iremos a dar una vuelta a ver klk.

En algún momento dejarás de hacer tus movidas para…
Morir.

Dano actuará en Sónar de día el sábado 20.

Sigue a Cristina en @cristinaprz.

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