Te da igual a dónde ir mientras sea lejos de casa y no pases calor. Conduces y conduces y allí donde vas te persigue el calor. No te lo puedes quitar de encima. Hasta te comes un caramelo Halls para ver si se te quita la sed de golpe, pero nada. Pasan las horas y todavía no has llegado a un destino que te guste. Se te hace de noche y aún no has encontrado dónde dormir.
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