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crimen

Este tío gana 1700 euros en un día limpiando escenas de crímenes

‘Cuando alguien lleva cinco meses descomponiéndose, poca cosa le queda por retirar a la policía. A esas alturas, el cuerpo se ha convertido en una sopa’.

por Gwen van der Zwan; traducido por Mario Abad
20 Septiembre 2019, 3:45am

Tugrul Cirakoglu. Todas las fotos: Gwen van der Zwan 

Advertencia: este artículo contiene imágenes que pueden resultar perturbadoras. Originalmente publicado en VICE Países Bajos.

Me reúno con Tugrul Cirakoglu en Wehl, una ciudad del este de los Países Bajos. Hemos quedado en casa de una señora que lleva un mes muerta, tirada al pie de las escaleras después de tropezar y caer por ellas. La policía ha retirado el cadáver, y ahora es el turno de Tugrul de limpiarlo todo.

Al llegar, encuentro a Cirakoglu fuera, poniéndose el mono de trabajo desechable. Nos dirigimos juntos a la puerta y llamamos al timbre. Nos abre la puerta la sobrina de la difunta y nos invita a pasar. El hedor en el interior es abrumador y me provoca náuseas. Impasible, Cirakoglu retira con una fregona la enorme cantidad de fluidos corporales desparramados por el vestíbulo. Me fijo en los cientos de gusanos que arrastra y le pregunto por qué tienen ese color tan oscuro. “Son gusanos de la carne”, me cuenta. “Son distintos a los que se encuentran en el compost”.

Pasamos las siguientes dos horas deshaciéndonos de las moscas, arrancando moqueta manchada de sangre e instalando purificadores de aire. Durante ese tiempo, Cirakoglu, de 29 años, me cuenta cómo acabó en este negocio, el único de los Países Bajos especializado en “limpiezas traumáticas o de escenas de crímenes”.

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Tugrul Cirakoglu

VICE: ¿Cómo acabaste limpiando escenas de crímenes?
Tugrul Cirakoglu: Al terminar el grado de Gestión y Relaciones Internacionales y un máster, no conseguía encontrar trabajo y decidí montar mi propio negocio. Con solo 300 euros en la cuenta, en 2014 creé la empresa Frisse Kater [Resaca fresca]. Al principio nos dedicábamos a limpiar casas después de celebrarse fiestas. Pero cuando me di cuenta de que en este sector se aplica la regla “cuanto más extremo, más lucrativo”, decidí especializarme en trabajos de limpieza extraordinarios. Me pasé cuatro meses investigando por internet cómo limpiar sangre y fluidos corporales.

¿Qué aprendiste?
Principalmente, que el material de limpieza es caro. En cuatro años, he invertido 150 000 euros en productos como desinfectantes, desengrasantes, cepillos, limpiacristales, guantes, monos desechables, máscaras de oxígeno y aspiradoras especiales. Cada una de esas aspiradoras cuesta 1500 euros y tiene un filtro especial que atrapa las bacterias y evita que vuelvan a liberarse al ambiente. Se usan, por ejemplo, para eliminar polvo de cadáver.

¿Cómo?
Cuando un cadáver pasa mucho tiempo en descomposición, empieza a convertirse en polvo. Si lo limpias con una escoba o una aspiradora normal, parte de ese polvo queda suspendido en el aire y es muy probable que lo acabes respirando, lo cual es una fuente de enfermedades de todo tipo.


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¿Y puedes pagar todo ese material?
Claro. El año pasado tuvimos un beneficio de 250 000 euros. Ya no me preocupo tanto por el dinero, pero mi objetivo es ganar un millón al año. Ahora mismo, me quedo con más o menos la mitad de los beneficios; con la otra mitad cubro sueldos, alquiler de la oficina, suministros de limpieza, vehículos e impuestos.

¿Cómo determinas las tarifas?
Trabajo con varias categorías. Tengo una hoja de cálculo con los costes de los suministros y los márgenes de beneficio. Por ejemplo, si quieres eliminar 150 kilos de heces de un baño, entrarías en la categoría más alta y tendrías que soltar unos 3600 euros por un día de trabajo. En la categoría más baja, un día de trabajo sale a unos 1700 euros.

¿Has dicho 150 kilos de heces? ¿Eso ha pasado de verdad?
¡Sí! En mayo recibimos una llamada de una empresa de mantenimiento de edificios que nos pedía que quitáramos esa cantidad de materia fecal de un baño. La gente de los pisos cercanos se había quejado del olor. El inodoro de la persona que vivía en el piso en cuestión se había atascado y el dueño, en lugar de hacer algo por solucionarlo, siguió cagando en el váter atascado. Primero llenó toda la taza y luego la mierda se extendió por el suelo. Al final, el tipo se quedaba en la puerta del baño y cagaba ahí. Llenó todo el cuarto. Y su habitación estaba al lado. El día que fuimos a limpiar, el hombre estaba en casa, leyendo el periódico tranquilamente mientras lo limpiábamos todo, como si nada hubiera pasado.

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¿Este ha sido tu trabajo más bestia hasta la fecha?
No, los ha habido peores. Hace dos años, tuvimos que ir a limpiar a casa de un obeso mórbido que llevaba cinco meses pudriéndose, hasta que su familia cayó en la cuenta de que no contestaba al teléfono y se presentó en su casa con la policía. Cuando alguien lleva tanto tiempo descomponiéndose, poca cosa le queda por retirar a la policía. A esas alturas, el cuerpo se ha convertido en una sopa. Los agentes me advirtieron que el olor era tan fuerte que vomitaron nada más entrar en la casa. Cuando abrieron las ventanas para ventilar la habitación, la mitad de los clientes del hotel de enfrente se marcharon porque dijeron que el hedor era insoportable.

¿Qué encontraste al llegar?
El tipo era muy gordo y llevaba mucho tiempo ahí, por lo que había gusanos y fluidos corporales esparcidos en diez metros cuadrados. Hubo que retirar todo el suelo y la capa de debajo porque los fluidos se habían filtrado por el hormigón. El casero nos había contratado porque quería alquilar el piso a otra persona. Aquel trabajo entraba en la categoría más extrema.

Hacemos todo tipo de limpiezas: sitios en los que ha habido apuñalamientos, tiroteos… Una vez fuimos a la casa de alguien que había sido agredido con un hacha. Le habían clavado el arma en la cabeza y había tejido cerebral diseminado por la pared. O aquella mujer que se había clavado un puñal decenas de veces en un episodio de psicosis. Había mucha sangre.

Pero el trabajo más intenso es limpiar los restos de personas que han sufrido una hemorragia gastrointestinal, porque hay mucha sangre y heces mezcladas.

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En plena faena
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Screenshot via Cirakoglu's YouTube page.

¿Es algo reciente?
Hace seis meses, tuvimos un hombre de 32 años que había sufrido un sangrado gastrointestinal y siguió con vida en su cama durante un mes, tumbado entre heces, sangre y orina propias. Estaba demasiado enfermo como para levantarse. Luego sufrió otra hemorragia y murió varios días después. Lo peor fue que el tipo vivía con otros compañeros de piso, que no fueron a verlo hasta una semana después de muerto y porque notaron el mal olor. Nadie se dio cuenta de que había estado sufriendo durante cinco semanas. Eran todos toxicómanos. Mientras estábamos limpiando, uno de los compañeros de piso se acercó y me preguntó si se podía quedar el portátil del tipo muerto. Ni siquiera esperaron a que termináramos.

¿Cómo se limpia una superficie manchada de sangre?
Frotando con fuerza. También depende de la situación: si la sangre está sobre una superficie no porosa, la podemos limpiar. Pero si son superficies porosas como la madera, hay que retirarlas. Con los cadáveres, la pregunta siempre es: ¿tendremos suerte? ¿Ha sido un sangrado limpio o un caos total?

¿Te afecta tu trabajo en lo personal?
Desde que empecé con esto, me he familiarizado más con la naturaleza podrida de la condición humana. No me impacta el hecho de que la gente mate, eso pasa desde el principio de los tiempos. Lo que me sorprende es la enorme cantidad de personas solas y con problemas de salud que hay en este país. Los Países Bajos siempre se pintan como un país bonito y feliz. Pero ¿cómo puede alguien acabar acumulando 150 kilos de heces en su baño? ¿Cómo puede un hombre pasar cinco meses muerto sin que nadie lo eche en falta?

Con casos como estos te das cuenta de que vivimos en uno de los países con más individualismo del mundo. También voy a casas llenas de suciedad de abogados y médicos de éxito que se me ponen a llorar en el salón diciendo lo solos que se encuentran. La sangre y el polvo no me molestan. Lo realmente inquietante es la intensa sensación de soledad y tristeza de la gente.

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