ESPAÑA

Tomar alcohol y viagra en ensayos clínicos para pagarte la carrera

Un grupo de estudiantes españoles de Medicina señala la participación en estudios de fármacos y productos alimenticios como una práctica habitual con la que conseguir ingresos.
25.4.16
Imagen vía Flickr
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"Vamos ahí donde haya estudios. Donde haga falta. Cuando uno se entera, mediante el boca a boca se lo comenta a los otros, y el primero que se apunta lo hace", explica Lluis a VICE News, estudiante de Medicina en el Hospital Universitario Germans Trias i Pujol, adscrito a la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB).

El joven cuenta su experiencia como conejillo de indias en ensayos clínicos realizados en centros hospitalarios españoles. Por un estudio de una viagra le pagaron 620 euros. El ensayo implicaba dos ingresos en el centro hospitalario de 36 horas cada uno y con una semana de descanso entre ellos. Esta cifra equivale a algo menos que el Salario Mínimo Interprofesional en España por menos horas que un trabajo a media jornada.

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"Los ensayos se pagan en función del presupuesto de que disponga la empresa que lo encarga y además en función de lo que te piden hacer a ti", afirma Ignasi, otro estudiante de Medicina que participó en un estudio que implicaba tomar tragos de bebidas energéticas mezcladas con alcohol para comprobar sus efectos. En su caso, el ensayo estaba financiado por la Dirección General de Tráfico (DGT) española. Percibió por éste una suma parecida a la de Lluis.

"Llevas a cabo tres estudios durante el curso y ganas 1.000 y pico de euros con los que te pegas un verano de puta madre", expresa este último.

Algunos hospitales de España disponen de los llamados centros de investigación del medicamento. Solamente aquellos centros sanitarios con un nivel de complejidad tecnológico y con especialidades que le permitan atender casos que las atenciones primarias o hospitales medianos no pueden son candidatos a disponer de uno. Son los llamados hospitales terciarios.

Fuentes del barcelonés hospital de Sant Pau explican que los sujetos que participan de estos estudios lo hacen en la última fase de testeo de un medicamento. Antes de llegar a este momento se han probado en células y animales: solamente se procede a probarlo en humanos cuando todo el resto de pruebas han sido satisfactorias.

Para que un laboratorio farmacéutico pueda hacer uso del centro de investigación, autorizado por la agencia española del medicamento, debe mostrar todos los ensayos previos. Esta prueba sólo se realizará con la correspondiente aprobación de la agencia del medicamento. Las mismas fuentes sostienen que quienes sufragan los gastos son las casas comerciales.

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Pero los ensayos no solamente son con medicamentos. Las pruebas de alcoholemia de la DGT son una muestra del amplio abanico de productos que precisan de un test.

"Los que hago yo están vinculados al servicio de fisiología digestiva, con compañías que cuando les interesa sacar un producto contactan con los hospitales". Cuenta Álex, también aspirante a médico.

En los últimos meses ha participado de un estudio pagado por una importante empresa de lácteos que consistía en tomar yogures y comprobar cómo le sentaban a nivel digestivo. Luego tomó parte de un testeo de caldos para ver si le saciaban, con su correspondiente analítica.

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Si abortar ya es difícil, hacerlo en un hospital sin asistencia médica es una pesadilla. Leer más aquí.

¿Pero qué lleva a un estudiante a participar de este tipo de ensayos? Todas las personas consultadas por VICE News señalan lo mismo: estudiar Medicina y trabajar es prácticamente imposible para ellas, y estar en un hospital les pone en contacto con estas ofertas de empleo.

Y es precisamente su condición de estudiantes de esta disciplina lo que les permite escoger las pruebas con criterio. Lluis tiene claro que no participaría de ensayos de fármacos que interfirieran en neurotransmisores o quimioterapéuticos, muy agresivos. "Tienes más información y puedes tomar mejores decisiones", dice Ignasi. Aunque él asegura, junto a Álex, que no tomarían parte de pruebas en las que mediara ningún tipo de fármaco. "Cuestiones de fármacos y tal me lo pensaría dos veces", afirma el segundo.

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Las personas que se someten a un ensayo clínico han de firmar un documento de autorización y de consentimiento informado equivalente al que que firmas cuando entras en un quirófano para operarte.

"La ciencia médica no es como las matemáticas: estamos hablando de cuerpos y de sustancias que contienen una serie de riesgos que, evidentemente, asume la propia persona que se pone a disposición de un ensayo clínico", declaran fuentes hospitalarias del Hospital de Sant Pau de Barcelona a VICE News. Aunque las mismas recuerdan que el ingreso permite hacer seguimiento ante posibles adversidades.

Sobre estos ensayos planea la sombra de una muerte cerebral en Francia tras la ingesta de un analgésico el pasado enero, aunque el Hospital de Sant Pau afirma que nunca han tenido que lamentar ninguna reacción adversa grave en toda su historia.

Entre estudiantes y centros se establece una relación simbiótica. Álex cree que los hospitales aprovechan el pool de estudiantes, y durante la carrera la oferta está al alcance de todos. Por su parte, los centros de investigación prefieren a personas jóvenes y con hábitos saludables, a no ser que un fármaco requiera de un grupo poblacional de mayor edad.

"Yo estoy seguro de que casi todos mis compañeros de clase lo han hecho en algún momento", concluye Lluis.

En este caso se junta el hambre con las ganas de comer, sobretodo en las pruebas del servicio de fisiología digestiva.

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