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China desterrará a los artistas al campo para que se inspiren

El presidente Xi Jinping está interpretando a Mao Zedong en su intento de "impulsar ayudas a los artistas a formar una visión correcta de arte y crear más obras maestras".
Imagen vía Flickr

El Presidente Chino Xi Jinping está canalizando la última revolución del comunista Mao Zedong en una ofensiva potencial hacia la creciente clase creativa de China.

Xi quiere enviar a los artistas, cineastas y productores de televisión a las zonas rurales de China para aprender sobre la vida campesina — una política que se hace eco de la Revolución Cultural de Mao de la década de 1960, cuando los líderes comunistas de Beijing exiliaron a 17 millones de privilegiados jóvenes de las urbes a comunidades rurales pobres, en un intento de erradicar sus valores burgueses.

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Xi era uno de esos niños. Pasó siete años en la provincia de Shaanxi, una región pobre que la Enciclopedia Británica describe como "conocida por la hambruna y los desastres naturales". Durante ese período Xi vivió en una cueva y llegó a tolerar las pulgas. Pero en lugar de culpar a Mao por haberle desterrado al campo, Xi recuerda cariñosamente su experiencia como crucial para desarrollar su sentido del deber para con su país.

Ahora el presidente Xi quiere que los artistas chinos aprendan esa misma lección.

"Esta medida será un impulso para ayudar a que los artistas se formen una visión correcta de arte y, por tanto, creen más obras maestras", según informó el lunes la agencia de noticias estatal Xinhua en un reportaje sobre esta nueva política.

Xinhua ha citado al presidente chino cuando dijo a los artistas el mes pasado que no fuesen "esclavos del mercado", y que su trabajo "no debería sucumbir al hedor del dinero" y que, en lugar de ello, "debería integrar los valores esenciales del socialismo".

Conforme a esta nueva política, la Administración Estatal de Prensa, Publicación, Radio, Cine y Televisión enviará a artistas y directores de cine a distintas comunidades rurales del país durante 30 días, con el fin de que encuentren la inspiración en la vida rural.

La censura es uno de los deberes de la Administración Estatal de Prensa, Publicación, Radio, Cine y Televisión. La agencia emitió recientemente un decreto contra los juegos de palabras en periodismo y publicidad — sí, juegos de palabras o chistes basados en juegos de palabras — ya que podrían socavar la cultura tradicional china.

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El director del Centro de Relaciones entre Estados Unidos y China de la organización Asia Society de Nueva York, Orville Schell, tiene sus dudas acerca de la política de Xi.

No está claro si el gobierno chino va a obligar a la gente a visitar el desierto del Gobi o las montañas del Tíbet a escala de la Revolución Cultural de Mao, dijo Schell. Pero la política de Xi demuestra que el espíritu de Mao está vivo en su administración, incluso a medida que China desarrolla su modelo único de capitalismo controlado por el Estado. En octubre, Xi pronunció un discurso que muchos compararon con las palabras de Mao en 1942, cuando pidió a las artes que sirvieran a las masas y avanzaran hacia el socialismo, añadió Schell.

"Considerar el arte y los medios como voces independientes que realizan funciones de perro guardián, representa una absoluta antítesis de la noción occidental de los mismos", dijo Schell en declaraciones a VICE News.

Por otro lado, Xi también está abordando un aspecto preocupante de la enorme brecha entre los chinos ricos y pobres en las últimas décadas, a medida que la economía del país ha ido creciendo, dijo Schell. Muchas de las élites culturales chinas disfrutan de vidas que están completamente alejadas de la realidad que vive la gran mayoría de la población. Y los artistas chinos de moda tipifican esta tendencia.

Por ejemplo, la instalación de 2.500 cangrejos de porcelana del artista Ai Weiwei se vendió recientemente en Sotheby's por 605.000 dólares, mientras que la renta per cápita por habitante de China, por su parte, es de alrededor de 4.400 dólares al año, según el Banco Mundial.

"Uno de los principales fundamentos de la política de Mao era que la gente tenía que entender realmente lo que se sentía al ser un pobre campesino, que eran los olvidados de la sociedad", dijo Schell.

El hecho de alentar a las élites chinas a que aprendan más sobre los pobres campesinos es una idea loable, añadió Schell. Sin embargo, por otro lado duda de que un cámara chino pueda tener demasiada elección si su jefe le sugiere hacer un viaje para aprender sobre los habitantes de la Mongolia Interior.

"De hecho, no sería algo tan terrible si no fuera porque ha sido impuesto por un decreto", dijo Schell.

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