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La pesadilla inmobiliaria

La pesadilla inmobiliaria: vive con una moto y dos botellas de Bezoya

Los mejores compañeros de piso que tendrás nunca.

por Pol Rodellar
04 Marzo 2019, 4:00am

Todas las imágenes vía Idealista

'La pesadilla inmobiliaria del mes' es una sección en la que denunciamos los abusos más flagrantes y los pisos más sorprendentes del mercado inmobiliario en España. Si te has topado con algún palacio similar, escríbenos a esredaccion@vice.com.

¿Qué es?: Se vende un estudio de 45 m 2 útiles sin cédula de habitabilidad y listo para “entrar a vivir” (menuda incongruencia), con un baño y sin habitación. Por lo general podríamos decir que es una casa en un parking particular.

¿Dónde está?: Se encuentra en El Carmel, ahí en Horta-Guinardó, al lado de Gràcia y Vallcarca, quedando a la izquierda de Nou Barris. Pero estas coordenadas tampoco importan demasiado, bastaría decir que está muy lejos del centro de Barcelona, o sea, lejos de la diversión y la gente normal.
¿Qué se puede hacer por ahí?: Lo único que puedes hacer por ahí es empezar a hacer amigos “del barri”, empezar a salir por “el barri” y no bajar nunca al centro o a acercarte a otros barrios porque te “quedan lejos” o porque “no tienes buenas combinaciones de metro”. En fin, vivir ahí es como cavar tu propia tumba, claro que tampoco se está tan mal en una caja de madera bajo el suelo.
¿Cuánto cuesta?: No está del todo mal, son solo 60 000 euros. Un crédito sencillo y un curro de mierda te podrían permitir convertirte en propietario de una bazofia.

Pesadilla inmobiliaria VICE

A veces se hace duro, esto de aguantar toda la semana. Levantarse e ir a currar y llegar a casa a las tantas y darte cuenta de que no has hecho nada, que no has podido dedicar ni un solo segundo a hacer esas cosas que realmente te gustan. Pero entonces piensas en esa frase de esa canción de Girls, esa que dice “ Mama, she really loved me, even when I was bad, she'd hold my little hand and kiss me on the cheek. And when I cried she would hold me closely and tell me ‘everything will be alright’ y te animas y sigues adelante y te engañas a ti mismo pensando que algún día dejarás de atender llamadas en Orange y podrás ser un reputado director de cine, cosa que no pasará nunca porque hay millones de personas mucho más competentes que tú deseando exactamente lo mismo, no hace falta ser muy listo para deducir que tu sueño supera con creces tus capacidades.

Pero bueno, sigues tirando. Una caña con los colegas puede arreglarte un día especialmente deprimente. Una visita a una tienda de discos en la que te haces con una copia de un disco de los Wipers que hacía tiempo que querías. Estas cosas te insuflan cierta alegría. Pero luego llegas a casa y ves este panorama.

Pesadilla inmobiliaria VICE

Como un martillo golpeando las teclas de un piano, la realidad irrumpe en tu cerebro y te recuerda que vives en un puto parking compartiendo piso con una moto y dos garrafas de Bezoya. Encima este sitio es tuyo, lo has comprado, y esa mierda de crédito “fácil sin intereses” te ata a un curro de mierda que no puedes abandonar si no quieres meterte en problemas. Hace tiempo que no les pides ayuda a tus padres y no les vas a pedir dinero ahora, para arreglar tu vida. Prefieres trabajar cogiendo llamadas de teléfono para pagar esos 400 euros al mes que no te dejan ni comprarte latas de atún de marca. “Yo me puedo espabilar solo”, te repites como un mantra inútil. El orgullo, a veces, destruye por completo a las personas. Pero te deprimes y encima esa puta moto no es tuya. Nos sabes ni cómo coño llegó ahí. Siempre ha estado aquí dentro y no te atreves a venderla por si algún día viene su propietario a recogerla y no está y te rompe la cara con una barra de metal. El Carmel es así. Así que la tienes ahí, en medio de la cocina porque no te atreves ni a moverla.

Y las Bezoya esas. Eso sí que es tuyo. Están ahí porque te recuerdan a esa época —hace un par de años— en la que podías permitirte comprarte agua Bezoya y no tener que beber agua del grifo. Tampoco es que sea tan cara pero es de las más caras del mercado. Al mes te gastabas 12 euros en agua y ahora este dinero lo necesitas para comprarte comida, 12 euros es como un 30 por ciento de tu inversión mensual en víveres. Así que vas tirando de lo que sale del grifo pero mantienes esas botellas ahí, acurrucadas, recordándote tus golden days, esa época en la que eras un sibarita de la hidratación.

Al final esos son tus compañeros de piso, tus colegas, y al final te llegan incluso a caer bien. Vaya con la moto, la tipa se cuenta unos buenos chistes cuando te emborrachas solo en tu pisito. Y las garrafas, vaya par, siempre contando historias sobre cuando giraban por todo el mundo con su grupo de rock. "Las dos Bezoyas" se llamaban, buenísimos. Millones de LP vendidos en varios países. Número uno en Dinamarca, en el 85. Todo eso te cuentan mientras te emborrachas solo en casa.

Y así estás. Eres propietario pero te sientes completamente esclavizado. Pero en tu cabeza se repite esa frase, "Everything will be alright", una y otra vez. "Everything will be alright", "everything will be alright", "everything will be alright". Y sigues adelante en El Carmel.

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