Ucrania

Rusia acusa a Ucrania de convertirse en una 'fosa común' de reporteros tras un nuevo asesinato

Pavel Sheremet, galardonado por su cobertura en materia de derechos humanos y muy crítico con el Kremlin y el presidente ruso, Vladimir Putin, es la última víctima del periodismo político en Ucrania y Rusia.
22.7.16
Imagen por Efrem Lukatsky/AP

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La muerte de un periodista de la web de noticias Ukrayinska Pravda, este miércoles, debido a la explosión de su automóvil ha vuelto a reabrir el dossier de los ataques a la libertad de información y la indefensión que viven los periodistas no sólo en Ucrania, sino también en países vecinos como Rusia. Las autoridades ucranianas han denunciado el asesinato como un intento por desestabilizar el país.

Pavel Sheremet era periodista de investigación. En el momento de su muerte estaba trabajando en las precarias relaciones diplomáticas entre Rusia y Ucrania. A Sheremet se le conocía por haber criticado abiertamente al Kremlin. El periodista conducía de camino al trabajo cuando su auto explosionó en el centro de Kiev.

El vehículo era propiedad de su novia, Olena Prytula, otra de las cofundadoras de Ukrayinska Pravda, según ha informado la agencia Reuters. Prytula no se encontraba en el interior del vehículo en el momento de la explosión. Sheremet habría sido la única víctima de la detonación.

El presidente ucraniano Petro Poroshenko aseguró que el atentado supone un nuevo intento por desestabilizar el país.

"Tengo la sensación de que este atentado ha sido realizado con un único objetivo — desestabilizar la situación en el país, posiblemente en previsión de lo que esté por suceder más adelante", declaró Porsohenko ayer mismo durante una entrevista televisiva.

El presidente ucraniano acudió al FBI para esclarecer las causas de la explosión y llevar a cabo una investigación exhaustiva sobre la muerte de Sheremet.

La portavoz del ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia, Maria Zakharova ha reaccionado al asesinato de su colega con unas duras declaraciones en las que denuncia que Ucrania se ha convertido en una "fosa común" de periodistas.

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Sheremet era de origen bielorruso y había acudido a su plataforma de noticias para denunciar repetidamente a la élite política de su país. La víctima huyó de Bielorrusia para eludir la persecución política. Años más tarde, el periodista obtuvo la ciudadanía rusa y trabó una estrecha amistad con Boris Nemtsov, otro activista y político que siempre había criticado sin tapujos al régimen del presidente ruso, Vladimir Putin. Nemtsov fue asesinado en 2015 a solo unos pasos del Kremlin.

Nemtsov había copresidido el Partido Republicano de Rusia-Partido de la Libertad Popular, y llegó a ejercer el cargo de viceprimer ministro bajo el mandato de Boris Yeltsin, el primer presidente de Rusia tras la disolución de la Unión Soviética y el antecesor de Vladimir Putin en el Kremlin.

La investigación sobre el asesinato de Nemtsov convirtió en sospechoso al líder checheno Ramzan Kadyrov, uno de los hombres leales a Putin y firme defensor del movimiento Antimaidán, cuyo objetivo no es otro que detener las manifestaciones convocadas por los activistas que se oponen al actual régimen.

Las protestas del Euromaidán celebradas en 2014 provocaron el relevo del gobierno ucraniano prorruso por una cúpula ejecutiva apoyada por Occidente.

Al menos 56 periodistas han sido asesinados en Rusia por motivos políticos desde 1993. Mientras que, en Ucrania, durante la última década, ya son 12 los periodistas exterminados. Así lo concluiría un recuento elaborado por el Comité de Protección a los Periodistas.

Entre las decenas de muertes se incluyen la de la periodista rusa Anna Politkovskaya, una periodista rusa que había criticado ferozmente la segunda guerra en Chechenia y que era una pública detractora de Putin. Georgiy Gongadze, el otro cofundador de Ukrayinska Pravda, un hombre que había sido crítico con el régimen del expresidente ucranio Leonid Kuchma, fue hallado decapitado en las afueras de Kiev en el año 2000.

La Organización por la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE en sus siglas inglesas) ha reaccionado al asesinato de Sheremet haciendo un llamamiento a la protección de los periodistas que trabajan en Ucrania. La OSCE concedió a Sheremet el premio la cobertura periodística de los Derechos Humanos en Bielorrusia en 2002.

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