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Elecciones 2016

Así fue el show de Pedro Sánchez y la Revista Mongolia

Antes de la comenzar la campaña, el líder del PSOE intentó mostrar su cara más desenfadada. Conclusión: está obsesionado con Pablo Iglesias y su humor es bastante flojo.

por Fernando Bernal
10 Junio 2016, 8:58am


Imagen vía Facebook Revista Mongolia

Por la parte política de "Mongolia", por sus entrevistas en directo, ya habían pasado Eduardo Madina o Juan Carlos Monedero, "que fue el único que tomó algo con alcohol, y la lió parda, acabó en los juzgados", así presentaba Edu Galán, uno de los "mongoles" allí presentes junto a Dario Adanti y Pere Rusiñol, el acto que había montado ayer la revista satírica junto a Pedro Sánchez, "el único abstemio en la mesa".

El líder del PSOE se encontraba concentrado, a pocas horas de comenzar la campaña que arrancó con un mitin en la Plaza Pedro Zerolo de Madrid. Debió de pensar que era una buena manera de aligerar, de pasar un buen rato, someterse a las preguntas de sus anfitriones y del público de los Teatros Luchana.

Fotografía por el autor

Se trataba de mostrar su cara más cercana, pero Sánchez no se movió ni un centímetro de su imagen (muy estudiada) de político, y eso que lo intentó, con chistes a los que solo él les veía la gracia, por la reacción del público, del estilo de: "Sé que tengo que ir más al cine, pero no seré de esos 3.000 espectadores que han ido a ver la peli de Podemos".

Estando cerca de auténticos titanes de la ironía, con los que compartía escenario, el socialista hubiera hecho mejor en no intentar utilizar este recurso en beneficio propio. Estaba como pez fuera del agua en ese terreno.

Lo que realmente hizo bien fue eludir las preguntas que están fuera del programa

Y en lo puramente político, en su argumentario electoral, ¿que hubo de nuevo? Pues poco. Echando una cuenta así por encima, no son datos estadísticos, se dedicó a atizarle fuertemente a Iglesias ("Con amigos como él, quién necesita enemigos, si no que se lo pregunten a Errejón") durante un 60% del tiempo que estuvo en el escenario.

Y el resto se lo repartió de una forma equitativa —un 20% para cada uno— entre Rajoy ("tenía que haber dimitido hace mucho tiempo") al que quiere sacar a toda costa de La Moncloa, y Albert Rivera.

Con el líder de Ciudadanos tiene algo parecido a un idilio, seguramente sea la primera puerta que toque el 27 de junio, pero sin embargo deja muy claro que es ahora mismo representa "la derecha", nada de centro.

La conversación va fluyendo, los mongoles intentan llevarle a terrenos complicados (Felipe González y sus conexiones con Arabia Saudí; las encuestas que vaticinan un descalabro electoral; su relación con Susana Díez, etc.) pero él, vuelta a lo mismo, a su zona de confianza: Venezuela, Podemos; Irán, Podemos; Pablo Iglesias; Garzón; otra vez Iglesias... No es amor, es una obsesión.

O bien es que sabe que ahora mismo su único objetivo en estas Elecciones es impedir que los morados no le sigan comiendo el terreno. Y todo esto lo hace mientras muestra sus armas de seducción más conocidas, eficaces en las distancias cortas, todo hay que decirlo.

Los políticos son un coñazo, en directo y por televisión, y al líder del PSOE se le va a hacer larga esta campaña

Su imagen de tipo corriente, familiar, atractivo, que sabe manejar la conversación, tiene cada gesto bien calculado y de mirada intensa. Estudiadamente intensa. Pero poco más.

Se declaró del Atlético y del Estudiantes, por eso está acostumbrado a resistir. Pero lo que realmente hizo bien fue eludir las preguntas que están fuera del programa (de lo que no se habla en los mítines, ni se cuestiona en los debates electorales televisivos) que se le fueron planteando.

Como estábamos en un teatro, inevitablemente salió el tema del IVA cultural, que lo va a rebajar al 10% ya lo sabíamos, o por lo menos que quiere hacerlo. Y ahí paró de hablar sobre el tema. Aseguró que la próxima vez que vaya a la tele con el resto de los candidatos pondrá el tema sobre la mesa, pero las gentes del teatro allí presentes no dieron mucha credibilidad a esto.

Dario Adanti aprovechó para sacar un tema que preocupa: la legalización de la marihuana, que sí que llevan en su ideario los Ciudadanos. En ese momento, Sánchez se marcó una finta al más puro estilo de ex-jugadores de baloncesto. "La izquierda está en contra de las prohibiciones, pero no tengo una posición fijada sobre esto. De todos modos, a mis dos hijas le diré que nunca he probado ninguna droga". Justo al terminar la frase, no supimos distinguir si hablaba en serio o era uno de sus chistes.

Estando en 'Mongolia' es mejor no intentar resultar gracioso. Es muy difícil estar a la altura

Mensaje final, el día después de las elecciones va a llamar a todos los partidos (salvo al PP) y lo va a volver a intentar porque ellos son la única opción válida para que seamos felices los próximos cuatro años.

Si él lo dice... Conclusión de nuestra tarde escuchando a Pedro Sánchez: los políticos son un coñazo, en directo y por televisión, y al líder del PSOE se le va a hacer larga esta campaña. Para el recuerdo, la mejor de sus chanzas: "No compren ningún mueble del catálogo de Podemos, no se puede armar ninguna mesa con la hoz y el martillo".

Lo dicho, estando en "Mongolia" (con esos geniales compañeros de mesa) es mejor no intentar resultar gracioso. Es muy difícil estar a la altura.