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Debora Delmar: Mientras estaba trabajando en la exposición, estuve trabajando ahí en la compu, mientras tomaba Starbucks.¿Y no te genera una contradicción ética el acto de tomarte un café de un corporativo, digo, en términos de esta expo?
No, porque creo que es poco un juego con estos lugares, es una fascinación de mi parte de cómo manejan estos lugares —un Starbucks, o un McDonald’s Café— su estética y su diseño, y cómo atraen a la gente. No es tanto como una crítica, sino es una apropiación y observación de su estética.
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Yendo a McDonald’s era como lo máximo que pudiera pasar de niña, y luego viendo Friends, el Central Perk Café, y también viviendo en Nueva York, donde ves Starbucks por todos lados. Y a la vez, no los ves. Dan cierta comodidad.Como cuando un amigo de Los Ángeles recientemente visitó el DF, entró a un Starbucks, y dijo: Finally, some sense of place. Sonaba ridículo, pero lo entendía.
Sí, hay gente que va a China y termina comiendo en un McDonald’s. No hay nada inesperado, no hay ningún riesgo.

Pensé que el espacio que me tocó fue perfecto para mi obra. Cuando [el curador] Daniel [Garza Usabiaga] dijo que iba a estar junto a la tienda, vi la vitrina, y dije, ‘Perfecto’. Mi obra juega con esta idea del display, ir a las tiendas y ver cómo ponen cosas, cómo ponen escenarios para vender un producto. Como, por ejemplo, el café. Ya no piensas si el vaso está diseñado de cierta de forma, de dónde viene el café, qué tipo de granos son, qué tipo de gente está trabajando en esos campos. Es jugar con esta idea de que estos espacios donde no va obra, poner obra.Se sentía bastante “africana” también la expo. ¿Por qué utilizar esta simbología?
El café viene de países tercermundistas en África, Latinoamérica, etcétera, y en realidad donde más se consume el café es en países primermundistas, y es como parte de esta moda de hoy en día, green culture, productos orgánicos, fair trade, pero al mismo tiempo, las marcas se aprovechan de este tipo de branding… esta cosa exótica. El producto que viene de Kenia o algo lejano, el mundo tropicalizado en la civilización, son ciertas imágenes del exótico que tenemos que están creadas por todo este marketing.

[Risas] ¡No tomo tanto Starbucks! No es como mi lifestyle, y la obra está hablando de este lifestyle. No creo que sea el mejor café, de todas formas. Es muy caro. No puedo pagar 50 pesos por café todo el tiempo…Esta semana, Debora expondrá también en Material, la nueva feria de arte en la Ciudad de México, con Yautepec.
