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Cultura

Cómo disfrutamos del (viejo) porno codificado del Plus

El fanzine Carnal+ rinde homenaje a esa generación que se quemó las pestañas frente a la tele por querer ver porno sin pagar.

Fernando Bernal

Corrieron muchas leyendas urbanas a propósito del porno codificado que emitía Canal Plus los viernes por la noche. Y eso que estábamos en la era pre-redes sociales. No, en este caso no iban por el lado de que te podías quedar ciego o se te caía el pelo. Se trataba de cómo conseguir ver a las estrellas del cine para adultos en acción, aunque no fueras abonado de la cadena privada de pago. Todo muy de los noventa.

Por ejemplo, si movías rápido un folio con rayas frente a la pantalla o utilizabas papeles traslúcidos de colores o ponías las manos con los dedos entreabiertos frente a la tele y los movías rápido podías llegar a ver algo. Eso se decía. Un compañero utilizaba una técnica más depurada y miraba fijamente al fondo de la pantalla, saltándose el primer plano. Aun hoy, cuando han pasado casi dos décadas, asegura que era una forma muy recomendable de 'decodificar' la maldita señal.

Para los que teníamos menos fe en la técnica, siempre quedaban un par de soluciones. Arriesgadas, pero casi siempre efectivas. Verlo tal cual y animarte tú solo. Echándole mucha imaginación. O ser paciente y esperar a que la señal, como por un acto divino, se viera en abierto. Y nunca mejor dicho. Es decir, esperar el fallo técnico. Que el Plus codificara el porno (y el fútbol) dio como resultado el surgimiento de una generación que cuando llegó internet vio abiertas las puertas de la libertad.

Un poco a manera de tributo a esa generación perdida, el diseñador Jorge Garaje ha decidió crear el fanzine Carnal+. Es el testimonio de una forma de ver cine que hizo época, y también propició la subida de dioptrías, mareos y noches de insomnio con rayitas colándose entre los sueños.

Vice: ¿Cómo fue tu relación con el porno del Plus?

Jorge Garaje: Mi relación con el porno del Plus fue muy escueta, la verdad. Me pilló en los primeros años de Instituto y era como el amigo del que todos hablan pero que tú no conoces. Cuando me animé a verlo, me decepcionó tanto que ni me molesté en probar otra cosa que no fuese el jugar con el brillo y contraste de la pantalla. Creo que la aportación real era que podías decir que habías visto porno, aunque no hubieras sido capaz de distinguir ni una sola teta entre toda esa maraña de grises.

¿Cómo decidiste rendirle tributo en un fanzine?¿Qué es lo que querías reivindicar?

No fue algo premeditado. Indagando por internet encontré los datos de audiencia (proporcionados por Ecotel) de la primera película X emitida en el Plus. De los ocho millones de espectadores españoles que tuvo, 31.000 de ellos la vieron codificada. Me impresionaron un poco estas cifras, la verdad. Posiblemente ése sea uno de los episodios más casposos de la historia de la televisión en España. Creo que todo ese público tan esforzado se merecía un pequeño homenaje para la posteridad, ¿no?

¿Ha perdido el porno sentido ahora con la cantidad de pantallas que manejamos?

En mi opinión, creo que se ha normalizado en exceso y no se controla a qué tipo de público está expuesto. Por ejemplo, me resulta muy perturbador que niños de 9 años puedan tener acceso fácil a este tipo de contenidos con una herramienta tan simple como lo es hoy día un móvil. La pornografía está adquiriendo un papel educativo sexual que las generaciones anteriores no hemos tenido. El porno no tiene esa función. Me da miedo saber qué tipo de referencias tendrán las generaciones futuras en materia de sexo.

En el ensayo La ceremonia del porno, Andrés Barba y Javier Montes hablan de porno como el género que más exige al espectador, porque si no hay excitación no se puede disfrutar.

No he tenido la suerte de leer ese libro, lo marco como lectura pendiente. Es verdad que el porno persigue una excitación sexual inmediata. Pero estoy seguro de que más de uno se ha quedado a ver el final de la película desde el banquillo, después de haberse satisfecho su entusiasmo no una, si no varias veces.

Alguna anécdota de esos años del porno del Plus que se te haya quedado grabada.

Los métodos de decodificación caseros, sin duda. De todos los testimonios recolectados, el de la camiseta por encima de la cabeza es uno de mis favoritos. Me pregunto si lo pillaría su madre así alguna vez.

¿Cómo has desarrollado fanzine?

Viendo tutoriales de YouTube y mucha, mucha pornografía rancia.

¿Volverías a ver porno codificado o prefieres XVideos y YouPorn?

Estoy seguro de que ver porno codificado incentiva la creatividad y, sobre todo, la imaginación. Internet te lo da todo ya hecho.