Por qué hacer fotos de mierda nos ayuda a crear un mundo mejor

Erik Kessels nos anima en su último libro "'¡Qué desastre!" a equivocarnos y a aprender de nuestros errores.

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nov. 4 2016, 4:00am


Todas las fotografías cortesía de Erik Kessels

Erik Kessels pertenece a un extraño grupo de artistas bastante indefinibles que utilizan la fotografía y otros tipos de arte para mostrarnos sin palabras cosas inquietantes sobre nosotros mismos.

En este saco metería a Martin Parr con sus fotografías que muestran lo absurdo del turismo y a bastantes de los artistas que salen en el nuevo libro de Kessels, ¡Qué desastre! (Phaidon, 2016). Kessels, que sobre todo es director de arte y diseñador, defiende en este libro que tenemos que perder el miedo a equivocarnos. En las primeras páginas nos intenta convencer explicando que "casi todas las personas que han intentado hacer algo diferente guardan en el armario chapuzas, cartas de rechazo y mucha indiferencia ajena".

Ok, tenemos que cometer errores y construir a partir de ellos. Según él este proceso nos conducirá a descubrir cosas a las que nunca hubiéramos llegado de no ser por esas cagadas más o menos monumentales.

Pero lo cierto es que en el mundo actual es cada vez más complicado cometer errores. El GPS, por ejemplo, nos guía exactamente al lugar al que nos queremos dirigir, prácticamente no falla nunca, pero a veces mola más ir a lo loco y salirse de la autopista. Es probable que así llegues a un lugar interesante o conozcas a alguien que te cambie la perspectiva de las cosas. "Las historias interesantes pasan en las carreteras secundarias, no en las autopistas", declaró en mayo a la revista It's nice that.

Imagen de André Thijssen, Coche con bolas, Estados Unidos, 2002

Con motivo de la conferencia que impartió hace unos días en la escuela de diseño e ingeniería Elisava de Barcelona, decidí quedar con él para que me hablara un poco más de todo esto.

VICE: ¿Por qué has escrito un libro de homenaje a los errores?
Erik Kessels: Creo que tiene bastante que ver con mi experiencia en publicidad como diseñador y director de arte. Hoy en día hago muchas cosas diferentes, pero en publicidad y diseño hay una epidemia de perfección. Y eso es algo que siempre me ha fastidiado y contra lo que he luchado. Cada vez va a peor, existen tantas herramientas... Los programas lo hacen todo de forma impecable, los ordenadores no cometen errores, las cámaras de nuestros teléfonos son tan precisas que necesitamos aplicaciones para que las estropeen... Pero esta perfección absoluta no es un buen punto de partida para la gente que en su trabajo tiene que ser creativa. La perfección tendría que darse quizá al final del proceso y no al principio.

En el libro hablas del proceso creativo poniendo el ejemplo de una casa, con su jardín trasero y delantero.
Exacto. Hay mucha gente que se queda en su jardín delantero, donde antes se solían enseñar los trabajos terminados, mientras que el jardín trasero lo tienen abandonado. Allí es donde tienes que experimentar, donde tienes que mancharte las manos, donde nadie te ve porque hay un muro tras el que estás oculto. Allí puedes poner en práctica las ideas más estúpidas, cometer errores. Es en ese jardín trasero donde tienes que elaborar las ideas y luego, una vez trabajadas y terminadas, llevarlas al jardín delantero.

Pero ahora es muy fácil hacer algo directamente en el jardín delantero.

¿Crees que el "jardín trasero" de los jóvenes diseñadores está más vacío de lo que solía estar?
No, no. No creo que sea un tema de edad. Hay mucha gente joven que todavía trabaja en su jardín trasero. Pero creo que ahora muy a menudo la gente entra al jardín trasero pasando primero por el jardín delantero y atravesando la casa, cuando todo empezaba en la parte de atrás.

La gente que se forma ahora, con las herramientas que tenemos, con la cantidad de imágenes a las que estamos expuestos cada día, lo hace en un enorme y perfecto jardín delantero, que es Internet. Y tienes que forzarte un poco más para salir allí y ensuciarte un poco.

El libro está lleno de ejemplos muy divertidos e interesantes de artistas que "demuestran" de alguna forma las teorías que expones en él. ¿Te inspiraron esos artistas el libro o simplemente te sirven para ilustrar los ejemplos y de paso compartirlos con los lectores?
Lo cierto es que en primer lugar yo escribí el libro independientemente de las imágenes. Estas tienen diferentes orígenes, yo colecciono este tipo de material, algunas ya han aparecido en otros libros que he publicado en el pasado y otras pertenecen a artistas que admiro mucho y que sigo desde hace tiempo. Yo utilizo su trabajo en mi día a día, y a muchos los conozco personalmente.

Me gusta también presentar a estos artistas que son un poco "nicho" y no muy conocidos fuera de ciertos círculos. El hecho de aparecer en un libro como este, que llegará a mucha gente, les dará mucha proyección. Creo que es muy guay compartir su trabajo.

Creo que además, como creativo, también tienes que tener tus héroes, gente en la que te inspiras. Y darlos a conocer es también una forma de darles las gracias.

De todos los ejemplos que tratas en el libro, quizá mi favorita es la historia del perro negro, un animal imposible de fotografiar para su dueño durante años hasta que llega a una solución absolutamente genial que muestras en el libro. ¿De donde sale esta historia?

El perro negro

Viene de un libro que publiqué yo mismo perteneciente a una serie llamada "In almost every picture". Esos libros recogen fotografías que a lo largo de los años he encontrado por ahí, en mercadillos, en internet... Son series de fotos hechas por fotógrafos aficionados que sin ellos saberlo fueron dando forma a un cuerpo de obra fotográfica a lo largo de los años. La serie del perro negro es una de ellas. Creo que esta serie muestra la forma de trabajar de los amateurs, que cometen muchos errores, tienen una actitud naïve, van ciegamente en una dirección. Este caso es un ejemplo perfecto de todo eso, el fotógrafo siguió cometiendo el mismo error durante años y un día pensó, vale, quizá debería abrir la exposición a tope y consiguió así un resultado absolutamente genial.

A menudo se escuchan quejas de profesionales de la fotografía quejándose de que ahora todo el mundo puede ser fotógrafo. Ocurre también a menor escala quizá con el periodismo y muchas otras profesionales creativas. ¿Qué opinas de esta democratización de algunos oficios creativos y de la fotografía en particular?
La defiendo completamente. Creo que en realidad esa evolución obliga a los profesionales a ser mejores. Quizá algunos profesionales pueden sentirse ofendidos pero, en general, creo que la democratización obliga a los profesionales de todas las disciplinas creativas (fotografía, diseño gráfico, arquitectura, etc.) a buscar mejores ideas. Provoca que la idea subyacente sea mucho más importante en nuestra época de lo que lo era en el pasado, cuando la técnica tenía un papel más importante.

Imagen Matt Stuart, 5ª Avenida, 2010

Las herramientas que tenemos son fáciles de utilizar. Ha habido una gran evolución en este sentido. Antes, los profesionales eran los únicos que sabían manejar las herramientas de una profesión. Acceder a ellas era complicado, hacía falta mucho dinero, tenías que realizar unos estudios, pero ahora cuando los jóvenes estudian en una escuela de arte ya saben hacer muchas de las cosas técnicas que les pueden enseñar allí. Lo que tienen que aprender es a cómo tener mejores ideas.

Creo además que las ideas cada vez serán más importantes. Cada vez es más difícil enmascarar una mala idea con una buena técnica. Y eso está pasando en todas las profesiones creativas. La arquitectura, por ejemplo, está en crisis porque los edificios que se construyen son una copia exacta de los renderings que se desarrollan en el ordenador. Los renderings son perfectos y eso se ve en los edificios. ¿Hay una buena idea detrás de estos edificios? No lo sabemos.

De todos los artistas que aparecen en el libro, ¿cuáles son para ti los más interesantes?
Empezaría por Heike Bollig, por ejemplo. Ella se dedica a coleccionar estos objetos que son errores de producción. Son muy divertidos de ver, pero también son metáforas de el proceso creativo.

También me interesan mucho las obras de Kent Rogowski, que parte de la simple idea de que una compañía productora de puzzles utilizara siempre el mismo troquel, de forma que las piezas se podían intercambiar entre unos y otros dando lugar a nuevas y sorprendentes combinaciones.

Imagen de Kurt Caviezel, Insectos

Otro que me encanta es Kurt Caviezel, que se califica a sí mismo como un couch photographer (fotógrafo de sofá). Se trata de un nuevo tipo de fotógrafo que ya no necesita salir de casa para hacer su trabajo. Él se sienta en casa con varias pantallas en las que se muestran imágenes de varias cámaras web que emiten públicamente en internet. Cada vez que ve algo extraño delante de la cámara, hace un pantallazo y los colecciona. Es una idea genial porque en un mundo en el que todo es perfecto, los errores estúpidos, como por ejemplo que se pose una paloma sobre una webcam y que se vea su cola, crean de repente algo bello.

Hans Eijkelboom es otro de los interesantes. El mismo artista es el que aparece en las imágenes del libro. Fue a varias casas en las que vivían familias. Era por la tarde y el padre habitualmente todavía no había vuelto de trabajar. Así que él hacía de padre para hacer una foto y fue recorriendo una calle entera. Demostrando lo intercambiable que puede ser un padre.

Imagen de Hans Eijkelboom, Familia, 1973

En todos los casos, las fotos están allí para demostrar que hay una posibilidad de pensar diferente y de sacar a partir de ahí una nueva idea mejor que la inicial. Este libro no es quizá para mostrarle una forma de trabajar a alguien que trabaja en un hospital o a un conductor de autobuses. Ellos no pueden cometer errores en su trabajo, pero en las profesiones que tienen que ver con la creatividad, tienes que aprender de tus errores e incluso cometerlos deliberadamente. Tienes que forzarte a eso un poco por todo lo que hemos hablado antes.

Haces un homenaje al dedo sobre el objetivo de la cámara. Probablemente el error más cometido en la historia de la fotografía y que ahora ha desaparecido prácticamente.
Lo cierto es que no ha desaparecido, sigue ocurriendo todos los días pero nunca mostramos esas fotos, las borramos de nuestros teléfonos y de nuestras cámaras antes de que nadie las vea. Es curioso que es muy difícil encontrar fotos con este error online.

Es probable que en el futuro alguien cree una aplicación para insertar artificialmente un dedo en nuestras fotos.

Siempre me han fascinado estas imperfecciones. A veces pueden hacer que pases un poco de vergüenza, pero también pueden ser muy divertidas. Miras diferente a esas imágenes. Dedos, correas de la cámara que tapan justamente la cara de la abuela... Ese tipo de imperfecciones nos hacen reír.

Ya, tienen incluso un aire nostálgico. A mí las fotos con un dedazo en medio de la foto me recuerdan a mi padre.
Claro, a veces estos errores pueden inspirarte. Mira, yo he trabajado mucho para algunas marcas de ropa y a veces, cuando hacíamos una campaña y estábamos revisando las fotografías, encontrábamos mucho más interesante alguna foto en la que uno de los modelos tenía los ojos cerrados o en la que se había quedado con cara de tonto. Yo siempre peleaba para que fuera la imagen que se utilizara y que no se escogiera una imagen perfecta, porque la imperfecta era más real, más auténtica.

Imagen de André Thijssen, Espejo, Rosh Pina, Namibia, 2000

¿Y conseguiste que las marcas la aceptaran?
Sí, claro. Probablemente el modelo no se quedó muy contento con la elección. Salir en un anuncio con cara de loco no le gusta a nadie, pero a veces mola conservar esos errores en esta época en la que todo se puede arreglar, retocar y perfeccionar hasta lo ridículo.

¿Qué proyectos tienes para el año que viene?
Bueno, al año que viene montaré un par de exposiciones de todos los proyectos que he realizado relacionados con la fotografía amateur. Ya he hecho varias exposiciones en torno a este tema, pero en febrero presentaré una en Camera, el Centro italiano para la fotografía. Y en agosto otra en Düsseldorf en el NRW Forum.

También estoy preparando otro libro recopilatorio de foto amateur. La verdad es que todos estos libros se entienden más al leer ¡Qué desastre!.

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