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Craneocultura: una historia sobre personas que cambiaban la forma de sus cabezas

La deformación artificial del cráneo había sido practicada por los Neandertales desde hace 40 mil años atrás y podría, incluso, seguir ocurriendo hoy en día.

El camión en el que viajó a través de los Andes, al sur del Perú, paró sorpresivamente. Estábamos en las frías y secas tierras altas, a menos de a 160 kilómetros de Arequipa, cuando el guía turístico insistió que yo y los demás viajeros nos bajáramos para "dar un pequeño paseo". Caminamos por una pequeña granja con algunas ruinas de roca de fecha indeterminada. Luego el guía apuntó hacia una gran roca que estaba sobre un hoyo y nos dijo que miráramos dentro.

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Imagen: Alexandra Ossola

Dentro del hoyo había varios cráneos y no se veían muy normales. La corona tenia forma de domo, parecía ser más larga y cilíndrica que lo normal. El guía nos dijo que estos cráneos estaban intencionalmente hechos de esta forma. Estas personas ponían vendas alrededor de sus cabezas hasta los cinco años, cuando los cráneos aun eran blandos.

La deformación artificial del cráneo, o la práctica de cambiar intencionalmente la forma de la cabeza de alguien, había sido practicada por los Neandertal desde hace cuarenta mil años atrás y continuaba hasta muy recientemente, quizás incluso hasta hoy. Personas de todos los continentes, salvo la antártica, lo han hecho, transformando sus cabezas en algo más cilíndrico y con forma de cono, más puntiagudo y desigual o más plano, dependiendo de la región. La razón por la que modificamos nuestros cuerpos, creen los arqueólogos, es la misma por la que modificamos nuestros cuerpos hoy: para mostrar asociación a un grupo social en particular.

"La deformación craneal tenía que ver con ideas de belleza, lo que fue socialmente aceptable y difiere entre grupos alrededor del mundo" dice ​Mercedes Okumura, una antropóloga de la Universidad Federal de Rio de Janeiro, en Brasil.

Ya que la deformación craneal estaba tan extendida, los arqueólogos no creen que se haya originado en sólo en lugar. "En una pequeña región como los Andes es fácil ver cómo esta práctica pudo haberse propagado desde un grupo al otro" dice Okumura. Pero cuando los científicos encuentran evidencia de cráneos deformados en los aborígenes australianos de hace treinta mil años y los europeos del este de hace cinco mil años y los melanesios de hace una generación, es difícil explicar cómo esta práctica pudo haber atravesado tantas barreras.

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Las primeras deformaciones craneales pueden haber sido por accidente. Los bebés nacen con muchos huesos distintos en sus cráneos, lo que ​les permite salir del útero más fácilmente y que su cerebro crezca. A los cinco años los espacios entre los huesos comienzan a fusionarse entre ellos para hacer que el cerebro sea más continuo, tal como lo vemos en los adultos. Es fácil imaginar que si un bebé con un cráneo blando está de lado por mucho tiempo mientras su mamá trabaja, termine con un cráneo aplanado, dice Okumura.

De hecho uno de los métodos usados para deformar el cráneo entre los nativos norteamericanos era una cuna hecha de una pieza de madera que estaba bajo el infante y otra que salía desde un ángulo tras el cráneo. "Los nativos americanos amarraban a los niños a un tablero para que no se movieran mientras ellos trabajaban y con el tiempo esto les aplanó la cabeza", dice Carl Feagans, un arqueólogo estadunidense del servicio forestal en Grand Prairie, Texas, que investigó el tema mientras ​era estudiante.

Okumura concuerda: "Estas deformaciones hechas por tableros no sabemos si fueron intencionales o un accidente".

Diferentes culturas utilizaron diferentes métodos para darle forma a un cráneo, información que los arqueólogos conocen gracias a la documentación histórica que varias culturas dejaron tras ellos. En los Andes vendas de ropa se amarraban en la parte más ancha del cráneo, dándole una forma cilíndrica. En Europa la misma técnica era usada para crear una serie de baches y protuberancias sobre la cabeza.

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Cráneos deformados en nombre de la moda. Imagen: revista Popular Science, 1880. Subida por Jesper7/​Wikimedia Commons 

Otras culturas, como la maya, pusieron tableros de madera sobre las cabezas de los infantes. Otros métodos que podrían haber sido menos dramáticos incluyen la manipulación, que es cuando los padres presionan la cabeza con sus propias manos, o poner piedras alrededor de la cabeza del bebé cuando está en la cuna. "Mucha de la investigación sobre la deformación craneal se ha enfocado en los tableros de madera y en las vendas. Ahí es cuando se logra la deformación más extrema", dice Okumura.

Incluso en los Andes la forma del cráneo variaba entre regiones y grupos. Los investigadores no están seguros si los cráneos deformados se usaban para mostrar clases socioeconómicas, de acuerdo a los objetos encontrados en las tumbas de estas personas, pero están enfocando su trabajo en evaluar si tenían mejor nutrición (un indicador de mejor salud y alta clase) que aquellos con el cráneo normal.

Métodos maya para deformar el cráneo. Las dos cabezas de la derecha fueron deformadas con tablero de madera. Imagen: Fruitpunchline/​Wikimedia Commons

Algunas veces la deformación no salía como estaba planeado. "A veces se veía necrosis, que es cuando el hueso carece de sangre. Luego el hueso se comienza a pudrir. Es muy horrible", dice Okumura. "En los Andes tenemos muchos restos momificados y ahí puedes ver infantes con esto, que morían por esto". Es difícil decir qué tan seguido pasó o qué porcentaje de personas en una comunidad tenían el cráneo deformados.

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Sorpresivamente toda esta manipulación probablemente no tiene impacto en cómo trabaja el cerebro. "Los cráneos que los antropólogos han encontrado pertenecen a adultos completamente funcionales", dice Feagans. "Uno pensaría que si hubiese habido daño neurológico la practica habría cesado".

Okumura está de acuerdo, pese a que dice que es imposible para los investigadores simular hoy estas practicas por razones éticas. "Los huesos del cráneo y el cerebro crecerán para acomodarse de acuerdo a la forma deseada. Muchos investigadores están de acuerdo que estas personas deformadas fueron normales en términos neurológicos", dice. ​

Deformación del cráneo en Francia, la cual fue practicada durante 1800. Imagen: Didier Descouens/​Wikimedia Commons.

Por supuesto entender todas estas prácticas y métodos nos lleva a una gran pregunta: ¿Por qué? "Tiene que ver con la identidad de un grupo", dice Okumura. Los humanos somos muy sociales, constantemente necesitamos ser incluidos y sentir que pertenecemos a algo, incluso para la supervivencia, ella dice. "La parte social tiene un rol importante al momento de identificarte con el resto de tu familia o tus relaciones sociales".

La pregunta más complicada es por qué la deformación craneal ya no está de moda. Okumura teoriza que nuevas influencias culturales o la destrucción del orden social previo pueden haber sido las causas. Dice que cuando los europeos llegaron a los Andes, los incas vieron sus ciudades destruidas, su población devastada y su estructura social fue puesta patas arriba. "En una situación como ésta es común ver la interrupción de muchas prácticas culturales y la deformación del cráneo puede haber sido una de ellas". A veces la conquista cultural puede ser menos dramática. Nadie está muy seguro si la deformación craneal continúa hoy; los melanesios usan camisas Polo pero esta práctica puede que aun viva, dice Feagans.

Las personas que creen que estos cráneos no se ven como deberían, pueden encontrar difícil ver la deformación craneal sólo por lo que es. Imponer nuestras percepciones modernas de belleza y nuestras practicas éticas no es valorar esto razonablemente; nosotros modificamos nuestros cuerpos de muchas formas en estos días, desde ​cirugía plástica en Brasil hasta ​dientes afilados en varios países de África, desde las ​cabezas de bagel en Japón hasta el​ vendaje de pies en China. Seguro algunas de estas practicas van a ser horrible para futuras, y en algunos casos presentes, culturas.

"El sentido de qué es aceptable hacer con tus hijos cambia en distintas culturas", dice Okumura. "La cirugía plástica es horrible pero no nos interesa, nadie se horroriza con ella, nadie se preocupa, incluso si piensas que estás cortando pedazos de una persona o poniendo cosas en alguien. El concepto de belleza varía entre grupos, también la idea de qué es aceptable u horrible".

Para entender mejor la deformación craneal hecha por el hombre, los científicos necesitan encontrar más muestras. "El tiempo es el enemigo del investigador. Mientras más esperamos, más difícil es encontrar datos y habrán menos información", dice Feagans. "Las muestras están desapareciendo por razones naturales y humanas" dice, por la acción de maquinas retroexcavadoras que abren paso al desarrollo alrededor del mundo.

Sin más datos los arqueólogos no pueden hacer comparaciones entre culturas y así enfocar la imagen borrosa que tenemos del pasado. "La pregunta siempre será por qué, por qué comenzaron y se detuvieron, cuál era la diferencia entre una cultura y la otra y por qué impregnó todo", dice Feagans. "Es una cosa muy extraña".