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Los 43 que faltan

La reunión de los padres de los normalistas desaparecidos con EPN

Los padres de los normalistas desaparecidos salieron de Los Pinos con poco más que promesas y unos sándwiches.
Foto por Melissa del Pozo

"Pues pensé que si nos va a recibir el presidente, es porque ya tiene algo bueno," dijo don Agustín Lauro, padre de uno de los estudiantes desaparecidos de la escuela normal rural de Ayotzinapa, el día en el que más de 60 personas abordo de tres autobuses visitaron la casa del presidente de México, Los Pinos.

Durante todo el viaje, desde Guerrero a la Ciudad de México, la mirada de don Agustín parece hundirse en la ventana del asiento número diez del autobús donde va sentado junto a su esposa, Gloria.

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Su hijo, Magdaleno Rubén Lauro Villegas, tiene 19 años y se encuentra desaparecido desde la noche del 26 de septiembre, el día del ataque contra los normalistas por parte de la policía de Iguala. Le dicen "El Magda" en la normal. Ellos quieren volver a ver con vida a su hijo, pero con cada día que pasa, los rumores y falsos reportes sobre el paradero de los 43 estudiantes solo parecen nublar la dura realidad que los enfrenta: los muchachos no aparecen.

"Los medios dicen cualquier cosa. He leído que si los estudiantes eran narcos, que si eran guerrilleros, que están en las fosas, que los calcinaron, de todo. Yo no creo ya nada; el gobierno sabe donde están", dijo el señor Agustín, un hombre bajito, de cabello oscuro y que por nada suelta la imagen de su hijo, impresa sobre una hoja de papel. La lleva en el pecho todo el tiempo, la detiene con fuerza.

Bajaron del autobús tomados de la mano. Escoltados por elementos del Estado Mayor Presidencial, atravesaron una puerta verde y se dirigieron hasta un salón "muy grande, de techos altos y con un piso de madera brilloso".

En el centro había sillas ordenadas en un semicírculo donde los familiares fueron tomando asiento y en el fondo se veía un logo "como el de la bandera de México, con una águila. También había una mesa alta con un micrófono, donde habló el presidente", cuenta el señor.

Enrique Peña Nieto entró a la 1:45PM. Sus invitados apenas tuvieron menos de una hora para probar algunos de los sándwiches de jamón que se ubicaban en una mesa larga de manteles blancos que se encontraba en una de las esquinas del salón.

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Los visitantes estaban agotados y con hambre.

"Yo pensé que nos iban a dar una gran comida. Esperábamos que nos sirvieran barbacoa o algo así, no habíamos comido nada", cuenta uno de los asistentes a la reunión, que no desea revelar su nombre.

Los padres de Rubén tampoco desayunaron. En las últimas semanas, han pasado el hambre con bolsas de frituras y naranjas. En Los Pinos, creyeron que comerían "algo sustancioso en la casa del presidente, una sopa o un refresco, pero no, había unas uvas, sándwiches y botellas de agua que podíamos servir en vasos de vidrio", cuenta el señor Agustín con desgano.

Peña Nieto apareció por una de las cuatro puertas de madera que tiene el salón en el que se encontraban los padres. Junto a él caminaron el Secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, y el procurador de Justicia, Jesús Murillo Karam.

"Yo sólo había visto a Peña Nieto en las noticias, en la televisión de la tienda de Tixtla", dijo el señor Agustín. Por primera vez vio al líder de México en persona, un hombre de tez blanca, cabello tiznado y copete levantado y al que don Agustín apenas ha visto dos veces en imágenes de tele.

"Pensé que era más alto o en la tele se ve, pero más bien es como de mi tamaño, pero bien, pues normal, platicó con nosotros", dijo.

Foto por Daniel Hernández.

El encuentro duró cinco horas. El presidente dialogó con cada padre de familia que se acercaba a él para externarle sus quejas. Al terminarse la reunión, Peña Nieto dirigió un mensaje en cadena nacional, donde dio a conocer los acuerdos a los que había llegado con las familias en ese salón de Los Pinos.

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Dijo que se había comprometido a fortalecer los esfuerzos de localización con un plan renovado de búsqueda. Prometió una comisión mixta donde integrará a los familiares para la investigación, y que de igual forma el gobierno apoyaría a las familias de las 25 personas lesionadas en los ataques en Iguala, así como a las de aquellos que fallecieron.

El encuentro de Peña Nieto con los padres de familia es el primero que sostiene con víctimas o familiares de víctimas en su propia residencia. En sus 23 meses de gestión, el líder del ejecutivo no se había enfrentado a un problema similar y mucho menos había sostenido un encuentro de cinco horas con ciudadanos campesinos.

Peña estaba acostumbrando a salir en las portadas de las revistas internacionales y a que hablasen de él como "El gran reformador", luego de las aprobaciones para modificar las leyes en materia energética, de telecomunicaciones y fiscal. Esa noche, el presidente se veía desgastado, ojeroso y fuera de toda la formalidad que suele utilizar para guardar su imagen.

Casi al mismo tiempo que el presidente emitía su mensaje, el señor Agustín y el resto de los familiares se dirigían a hablar con la prensa en el Centro de Derechos Humanos Agustin Pro Juárez.

Felipe de la Cruz Sandoval, vocero de las familias, señaló que la reunión con el presidente "fue una reunión con más de lo mismo, sin que esta llenara las expectativas".

"No vamos a confiar en las palabras del presidente ni en los compromisos que dio a conocer hace rato en cadena nacional hasta que nos presente a los 43 normalistas vivos," dijo. "Les estamos exigiendo que ya no los busquen en fosas, ni en basureros, porque nosotros estamos seguros que están vivos".

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Así, entre el desgano y la desesperanza, las familias volvieron a Guerrero esa misma noche, con la promesa de los normalistas de "paralizar el país, hasta que los compañeros regresen con vida". A partir del miércoles 5 de noviembre, las protestas podrían intensificarse en todo el país y las universidades públicas y privadas podrían realizar paros de actividades en solidaridad a la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa.

El gobierno de México, en cambio, ha establecido una estrategia de búsqueda de los normalistas con el reforzamiento de 10 mil elementos de la policía federal, además de aviones no tripulados, helicópteros, perros y toda la "tecnología" que se requiera para localizar a los estudiantes, como señaló el vocero de la presidencia Eduardo Sánchez en una conferencia de prensa al día siguiente.

Las autoridades podrían volver a reunirse con los familiares de las víctimas en cuanto se tenga información sobre el caso. Mientras, la búsqueda continua. Quizá en el segundo encuentro, los familiares, como el papá de Rubén, además de comer sándwiches, obtenga buenas noticias.

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