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ALDEA GLOBAL: La Maldición de la Base Espacial Futurista de Japón

El rapidísimo crecimiento industrial de Tokio hizo que la ciudad diseñase el futuro bajo su propia idea excéntrica. Inventos como esta olvidada base espacial futurista antes parecían coherentes. Hoy, sin embargo, mientras el edificio resiste imponente...

El rapidísimo crecimiento industrial de Tokio hizo que la ciudad diseñase el futuro bajo su propia idea excéntrica. Inventos como esta olvidada base espacial futurista antes parecían coherentes. Hoy, sin embargo, mientras el edificio resiste imponente en mal estado, la base se ha convertido en un testamento del colapso que sufrió la ciudad en los años noventa, cuando los sueños tecnológicos de los japoneses volvieron a alinearse con las coherentes y marginales aspiraciones del resto del mundo.

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Viví una época en Kochi, uno de los pueblos más olvidados y más pobres de Japón, situado en el aislado sur de una de las islas más rurales. En otros tiempos, a pesar de que este puesto fronterizo carecía de infraestructura y estaba aislado geográficamente, no dejaban de entrar yenes gracias a los inversores urbanos, pero ahora, como ocurre en el resto de Japón, el dinero ha desaparecido. En las afueras hay una basta cordillera montañosa que da a la costa, y es allí donde se erige este absurdo edificio.

Primero creí que se trataba de un hotel de luna de miel abandonado, pero pronto descubrimos que había ninguna habitación.

Casi todas las paredes estaban en tan mal estado que la fachada se había caído al suelo, y la recepción estaba llena de recreativas arcade hechas pedazos, ropa de cama sucia y polvorienta, y el obligado cojín de Hello Kitty.

La espina dorsal de este modernista edificio fantasma estaba situado junto a las habitaciones funcionales divididas en módulos, y coronada por una amalgama de peligrosas chimeneas-trampilla de otro mundo. Le daban un aire a las cámaras de gas.

Los lounge bars de la planta inferior daban paso a bastas cocinas, y el vestíbulo hedía a causa de la madera podrida del tatami embaldosado que subsistía en el suelo, empapado y desconcertante.

El espacio entre cada tramo de escalera rondaba el metro y medio, lo que prueba que fue construido para ser visto y utilizado sólo por japoneses bajitos.

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El símbolo que había dibujado por todas las paredes es el carácter japonés de la palabra “Maldición”.

Algo tranquilizador que descubrir en este ataúd moderno.

Sin embargo, al final no nos perturbó la “maldición” lo suficiente como para no tomar esta foto. Aquí estoy yo deseando no haberme vestido como un híbrido entre Ace Ventura, Detective de Mascotas y un poligonero de 15 años cuchillo en mano -Pero ¿qué se supone que tiene que vestir uno cuando explora una base espacial japonesa abandonada y derruida?

ALEX HOBAN