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Música

La academia en peligro

Robert Hampson (Main) prefiere la consola de mezclas a la guitarra.

Robert Hampson es el de la derecha.

Tal vez no sea el suyo uno de los nombres más populares, pero a un servidor pocas cosas le estimulan más las glándulas suprarrenales que la vuelta a un escenario de Robert Hampson, el hombre cuya iridiscente guitarra fue principal responsable de que los mántricos, hipnóticos temas de Loop trascendieran el simple repetitivismo, ejerciendo para ellos de salvoconducto hacia una cuarta, quinta o sexta dimensión en la que el oyente predispuesto podía flotar libremente entre nubes de gas cargado de electricidad estática. ¿Space rock? Lo que Loop hicieron en sus tres álbumes publicados bien puede calificarse de rock transdimensional.

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Tras su disolución, Hampson y el otro guitarrista del grupo, Scott Dawson, crearon Main, más una célula de investigación sonora que una banda al uso; las guitarras en Main, sonando a cualquier cosa menos a ellas, eran generadoras de miasmáticos caldos polucionados de resonancias cuasi-industriales cuyos referentes se encontraban antes en la electroacústica de los años 50 que en cualquier cosa procedente de la esfera pop, con la salvedad, sólo quizá, de un Brian Eno ardiendo de fiebre, o de algún ignoto grupo de kosmische kurrieres alemanes electrocutándose en una bañera llena de mercurio.

Pilotando, si bien con cierta reluctancia, el proyecto en solitario tras la marcha de Dawson en 1996, Hampson, que actualmente reside en la cuna de la musique concrète, París, está hoy volcado en la faceta más, digamos, académica de su trabajo, dejando Main como un espacio de colaboraciones en el que satisfacer las necesidades de ese público que se resiste a creer que haya abandonado la guitarra, alimentando él al mismo tiempo su afán explorador.

VICE: En 1992, siendo un pipiolo, compré el CD Hydra/Calm. Me impresionó la portada transparente, a lo Faust I, y que estuviera dedicado a Stockhausen y John Cage. Algo así no se veía desde Can y el primer Battiato. Loop tenía buenas influencias kraut, pero visto lo que has hecho después, imagino referencias más oscuras; Kluster, lo primero de Klaus Schulze y Tangerine Dream, Fluxus, la música concreta…

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Robert Hampson: Pues sí, no te equivocas. Me encantaban, y lo siguen haciendo, Kluster, T.D., Harmonia, Neu!, etc. Y también artistas de la música concreta y la acusmática, como Luc Ferrari, François Bayle o Bernard Parmegiani. En mis trabajos hay pocas dedicatorias, aunque en mi último CD hay una pieza dedicada a John Cale. Me gusta acreditar a mis héroes musicales, pero no ser demasiado evidente; no quiero tener mis influencias pintadas en la cara. Yo no diría que nada de lo que he hecho sea, por llamarlo de algún modo, “pop”; siempre ha tenido filo, un algo arriesgado que reflejara la vanguardia, la experimentación.

Hace 20 años el público estaba más desprevenido ante el ambient, el aislacionismo, el krautrock y, en general, la música experimental. Hasta para dos personas procedentes de un grupo con la idiosincrasia de Loop, publicar música como aquella tuvo que ser lo más próximo a un “suicidio comercial” que un grupo underground pueda cometer. ¿Lo sentiste así en aquel momento? ¿Qué aspiraciones tenías al crear algo tan austero y poco complaciente como Main?

Jamás he hecho música por razones comerciales. Que tu música venda y sea popular está bien, evidentemente, pero nunca ha sido algo que yo haya tenido en cuenta. Por tanto, no me supuso ningún problema. Tras Loop, esta decisión imagino que preocuparía a mi agencia de management y al sello discográfico, pero no era asunto mío. Siempre he procurado hacer la música que he tenido necesidad de hacer. Sé que algunos fans de Loop no se sintieron muy atraidos, y lo cierto es que a medida que Main evolucionaba hacia un sonido más y más experimental, esos fans dejaron de seguir lo que yo hacía. Lo entiendo, ningún problema; si no era de su interés, no puedo obligar a nadie a que le guste. El público que sigue la música que hago ahora es mucho más reducido, y yo le estoy muy agradecido a los fans que me han seguido por el camino.

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Encuentro extrañas algunas reseñas que he leido a lo largo de los años en las que se enfatizaban los aspectos emocionales de tu música. De melancólica, se ha llegado a calificar. ¿Tú qué opinas? Yo la veo como un lienzo en blanco, como un agujero negro. No creo que transmita emoción alguna, y lo digo como un cumplido. ¿En qué medida discos como Deliquescence o los de la serie Firmament son una extensión de ti mismo como persona? Perdón por ponerme metafísico.

Bueno, toda música significará algo distinto para personas cuyos contextos sean totalmente diferentes. Yo no hago música emocional, al menos no de forma premeditada. A menudo se la ha descrito como fría, y tampoco me lo ha parecido nunca. Yo creo que es muy cálida. En fin, que es difícil centrarse en ese aspecto, pero diferencias de opinión siempre las habrán. Si de uno u otro modo tiene un efecto genuino en el oyente, si crea una respuesta emocional, sea la que sea, pues yo me sentiré feliz. En cuanto a lo otro, yo creo que toda grabación que haga un artista es una extensión de sí mismo, y eso es lo que hace únicas. Yo soy muy meticuloso creando mi música, requiere una gran concentración en muchos aspectos de tipo técnico, y por tanto yo diría que la extensión de mí se manifiesta a través de mi obsesión por los más minúsculos detalles. Pero no busco nunca provocar un determinado efecto emocional. No conscientemente.

Tengo curiosidad por saber si existe algo parecido a un fan acérrimo de Main. La clase de seguidor ferviente que compraría cualquier cosa a tu nombre, se haría sus propias camisetas y te inundaría el correo de latosos mensajes de superfan. Con el beneficio que dan más de 20 años en la brecha, ¿tienes idea de cómo es la clase de persona que aprecia tu música?

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Tengo unos cuantos seguidores muy leales a los que conozco personalmente, pero siempre han sido muy, muy respetuosos conmigo. Nunca me molestan. Algunos, después de estar en contacto con ellos durante tantos años, se han convertido en bastante buenos amigos. No me consta tener fanáticos de esos pesados. No creo que la clase de música que hago atraiga a ese tipo de fan. Me gusta cuando la gente se acerca a hablar conmigo tras un concierto, y esto es algo que no me sucede a menudo; el público suele mantener una cauta distancia ante mí, y es triste, porque aunque a veces no lo parezca, soy una persona muy accesible. Y me siento honrado de que algunas personas hayan dedicado su tiempo y energías a escuchar y comprar mis discos y que lo hayan hecho durante años… Así que… para mí siempre ha sido un momento relajado y feliz cuando he conocido a algún seguidor.

Me enteré hace muy poco de que acabas de publicar un nuevo CD/DVD, de título Repercussions. No lo he podido escuchar, pero al parecer es un cambio importante respecto al paisajismo con guitarras de Main; una apuesta más cercana a la musique concrète, con profusión de percusiones procesadas. ¿Podrías explicar un poco este nuevo disco y orientación? ¿Vas a seguir por esta senda en el futuro?

Repercussions es técnicamente mi segundo álbum en solitario tras Vectors, que apareció en el sello Touch en 2009. Ambos están basados en grabaciones puramente acusmáticas, y en ellos tienen una fuerte presencia los sonidos de musique concrète, igual que en los últimos discos publicados como Main. Cuando Scott Dowson dejó el proyecto, también yo abandoné la guitarra a favor de los sonidos concretos y las grabaciones de campo. Tenía la impresión de que ya había hecho todo lo que podía con la guitarra y no tenía sentido seguir utilizándola. A mí me gusta sentir que estoy avanzando, que estoy probando cosas diferentes. No es en realidad, algo nuevo, llevo investigando en esta dirección desde comienzos de los 2000.

Los temas que aparecen en ambos CDs son encargos de instituciones como el GRM [Groupe de Recherches Musicales] de París, y han sido hechos específicamente para su difusión en directo a través de un sistema multicanal. Esto es lo que actualmente más feliz me hace. No me entusiasma “tocar” encima de un escenario. Me siento mucho mejor detrás de una consola de mezclas en medio de un sistema multicanal, creando un vasto espacio abierto con los sonidos.

Dejé de utilizar el nombre Main porque era muy difícil hacer que la gente entendiera que ya no estaba basado en los sonidos de la guitarra y que de hecho no era así desde hacía tiempo. Siempre hablaban de mi música como de guitarras procesadas. Y ya no lo era. Esta fue la razón de que me frustrara y desencantara con Main. Me daba la impresión de que en realidad nadie escuchaba lo que estaba diciendo o intentando hacer. En un futil intento de cambiar esto, decidí acabar con mi encarnación como Main. Darle carpetazo y así dar a entender que ahí ya no habían guitarras… Por desgracia, no lo conseguí.

Ahora he tomado la decisión de usar Main como una plataforma de colaboraciones, trabajar con artistas a los que admiro y con ellos crear distintas variaciones de los rasgos de Main. Ahora mismo estoy trabajando con Stephan Mathieu, cuyo trabajo admiro mucho. Me alegro de poder trabajar con él. Y en el futuro quiero seguir colaborando, como Main, con otros artistas, mientras que en solitario seguiré en el molde de la electrónica y la acusmática. Main va a tener distintas ideas y variantes, y ese es un camino que sí me apetece seguir.

Main estará tocando este viernes 1 en el escenario ATP del San Miguel Primavera Sound a las 2.15 h. Somos tan buena gente que no nos ha importado promocionar un bolo que se solapa con el de The Men en nuestro escenario.