El hecho de que un montón de gente decidiese vestirse exactamente igual para el San Miguel Primavera Sound de este año nos recuerda a aquellas familias de Múrcia que se ponían los mismos chándales lilas para ir a Port Aventura. Debe ser bastante deprimente pasarse el día escogiendo un modelito de moderno y llegar al Primavera y toparte con otro a quien se le ocurrió ponerse exactamente lo mismo. Aunque parece que tampoco les importaba mucho. Supongo que, de todos modos a las 4 de la madrugada ya todo se ve doble.
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