"Las canciones son como libros": Una entrevista con Paloma del Cerro

Hablamos con la artista argentina aprovechando su visita al Encuentro Voz de Vida en Pasto.
22.3.17

Paloma del Cerro es voz y baile que buscan el empoderamiento de las personas, la liberación del cuerpo y la alegría de vivir. La argentina viene fusionando el folklore argentino con la electrónica para seguir transmitiendo las voces originarias, para seguir abriendo los caminos trazados por cantadoras como Violeta Parra, Mercedes Sosa o Luzmila Carpio. Se ha presentado en el Pachamamafest en México, en el Lollapalooza Argentina, en el Nómade en Chile y fue nominada en los Premios Gardel en la categoría de Nuevo Artista Folklore.

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Investigadora y tallerista, estuvo presente en el Encuentro Voz de Vida que se realizó entre el 6 y el 18 de marzo en la ciudad de Pasto. Esta es una plataforma de circulación artística con enfoque de género, creada para vivenciar diferentes manifestaciones en torno a la mujer y al sagrado femenino, buscando reflexionar acerca de la capacidad creadora, transformadora y diversa de la mujer. Charlamos con ella sobre el canto, el baile y la tradición musical que lleva en su propuesta artística.

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NOISEY: ¿Cómo es el proceso de empoderamiento por medio del canto?

Paloma: El canto es muy antiguo. En nuestro momento actual, con todas las problemáticas, es una costumbre que se va perdiendo de alguna manera, por la vergüenza, por no creer que uno puede cantar. La misión en esta tierra es que nos empoderemos de esta voz que llevamos dentro, que seamos libres abiertos y sinceros a través de este.

El folklore argentino es el pilar fundamental de tu música, tradicionalmente, en tu país, ¿qué papel ha jugado la mujer dentro de este?

A partir de los 70 aparecen mujeres cantoras, pero recién ahora uno siente un florecimiento de la mujer en el folklore argentino. Hay muchas cantoras y muy buenas, también gracias a esas hermanas que abrieron el camino para que uno pueda estar ahora, y no haber tenido que pasar por la discriminación en premios, en jurados y demás cosas.

¿Qué mujeres son esenciales en esa transformación?

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Violeta Parra, Mercedes Sosa, Luzmila Carpio. Desde el rock nombraría a Fabiana Cantilo. Y muchas contemporáneas, ahora hay una mujerona que se llama Liliana Herrera, o Miss Bolivia. Y hay un centenar de cantoras que animan, que cargan con una sabiduría interna que compartir. Yo que hago cantos originarios me siento vocera de mi tierra y de latinoamérica. Es una tarea, para que esos cantos sigan perseverando en nuestra sociedad. Hace poco escuchaba a un maestro que decía que había que traer a la gente por donde se fue, entonces un poco la fusión con la música electrónica tiene que ver con eso: traer esos mensajes bien antiguos, de conexión con nuestra tierra, con nuestra cultura y saberes. Las canciones son como libros.

¿Qué papel tiene el baile dentro de tu visión como artista?

Para mí es muy importante que la gente se suelte y baile. Es algo muy interesante ver, como facilitadora y como artista. Siempre digo en los talleres que rompamos el límite de nuestro cuerpo. Cuando uno se queda viendo a alguien bailando libremente debe saber que uno también tiene esa posibilidad, sino que la mente lo restringe: que la vergüenza, que el dolor del cuerpo… Hace poco escuché a alguien que muy sabiamente hacía una analogía entre el baile y la represión: si uno baila timidón es una represión con uno mismo, no se está dando esa libertad de sacudir el cuerpo.

¿El baile es una forma de alcanzar la libertad?

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Es como un exorcismo

¿Es medicina?

¿Cuándo empezaste a bailar?

El baile desde chica siempre se me fue dando, mis padres siempre apoyaron la libertad de ser. Después vino un temor de grande, porque la sociedad te pone a alcanzar ciertos "prestigios" y durante un tiempo realmente lo olvidé. Todo por la presión del qué voy a hacer, que tengo que estudiar algo que dé plata. Después vas creciendo y te das cuenta que todo eso son mandatos sociales que no alimentan el espíritu en absoluto. Decidí seguir el camino de mi corazón, y algo que me gusta es la investigación, no creerme que sé algo, porque ahí es donde hay una muerte.

¿Qué te gusta bailar?

Me gusta bailar la música electrónica, me gusta bailar música afro. He experimentado con el contact, porque me parece muy importante ese contacto con el cuerpo que, siento, también está bastante reprimido en nuestra sociedad. Al final todos queremos abrazarnos. Cuando se baila uno se da cuenta que la felicidad está aquí no más. Que uno no necesita de alcohol, ni de drogas, sino poner música y bailar entre conocidos y desconocidos.

¿Nos falta tener más contacto entre nosotros?

Es lindo lo que propone la tecnología, pero cada vez estamos más encapsulados en la casa y en la compu. Hay un alimento que no se está dando. Cuando uno está pasando un momento bien bravo y se encuentra con otro que le está pasando lo mismo, uno se acompaña y habla. Eso es importante que suceda para sanar nuestro corazón, para no sentirnos solos. Nacimos para crecer en comunión, en comunidad. Estar con amigos. Así uno aprende.

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¿Qué sientes al moverte?

Entro en un trance, sinceramente. Me olvido hasta de quién soy y hay algo interno que está cantando. También tiene algo de lúdico, siento una estrella que me hace sentir como niña, y a la vez romper todos mis patrones. Hay que tratar siempre que no sea automático.

¿Vivimos en una carrera?

En una carrera de éxito medio mentiroso. Yo estuve ahí, antes de ser cantora era productora publicitaria, tenía un puesto alto y ganando muy buena plata, pero qué necesidad hay de eso. Es es nuestra tarea como artistas, contar eso.

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