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El prospecto colegial que sacó unos tenis de 500 dólares: ¿En qué carajos pensaba la familia Ball?

LaVar Ball, padre de tres prospectazos basquetbolistas, ha rayado en la locura rechazando ofertas de las grandes marcas para sacar su propia línea de sneakerss
Foto: Richard Mackson-USA TODAY Sports

No importa el año, siempre existe mucho hype cuando se habla de los prospectos que están por entrar a la NBA. Hay años lentos en los que se habla de los que mejor jugaron en el torneo de la NCAA, otros donde los medios han seguido al jugador desde prepa y otros muy escasos donde vemos el efecto LeBron James y básicamente estamos viendo a una leyenda viviente de 17 años. Como todo en la vida, nada de esto es seguro, hay quienes llegan con la etiqueta de "El Próximo Michael Jordan" y después de tres años no volvemos a saber de ellos y otros que ni siquiera son seleccionados en el draft y ahora son piezas claves para sus equipos y seleccionados del juego de las estrellas. La familia Ball es un extraño diagrama de Venn que entra en todas las categorías mencionadas y, tal vez, todo sería un éxito para estos tres hermanos de no ser por el loco de su papá.

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Empecemos con Lonzo Ball, jugador de UCLA que rompió los récords de asistencias y cuyo tiro raro y poco ortodoxo entra más veces de las que debería. Desde el principio del año, Lonzo ha sido considerado por todos como uno de los mejores jugadores colegiales del país y está previsto que sea una de las primeras dos selecciones del próximo draft. No llegó lejos en el torneo pero llegó lejos en términos de venderse bien con los reclutadores y posibles equipos que estén interesados.

Luego tenemos a LaMelo Ball, botador prodigio de la prepa Chino Hills que con solo 15 años de edad se ha convertido en una sensación viral. Tal vez lo recuerden como el nefasto que señala la media cancha antes de meter un tiro desde ahí o el que clavó 92 puntos en un partido, en serio.

A este le falta mucho para la NBA pero ya tiene a todo el país encima viéndolo e intentando adivinar si realmente tiene lo que se necesita para jugar bien con los profesionales.

El tercero y menos olvidado de los tres, el Odiseo Bichir de los hermanos Ball, es LiAngelo Ball, tiene 18 años, va a jugar con los Bruins de UCLA igual que su hermano y está dentro de los mejores 50 shooting guards del país.

Hasta ahora, todo bien, tres hermanos con mucho talento, el más joven es el que más odias porque así funciona la vida y le falta madurar y solo es cuestión de tiempo para que los tres estén en la NBA para que nos muestren de lo que están hechos. Y sí, ese sería el caso de no ser por su papá, LaVar Ball. El señor Ball se ha encargado de aparecer más en las noticias que sus hijos y ha sido por todas las razones equivocadas. Primero, dijo que Lonzo solo jugaría para los Lakers así que ningún otro equipo se debería molestar en seleccionarlo. Luego dijo que podría haberle ganado a Michael Jordan en un 21, le tiró mierda a Barkley, habló mal de los hijos de LeBron y como si todo esto fuera poco, es el agente de sus tres hijos y alguien que estuvo pidiendo un contrato de un billón de dólares, sí, billón con b, para sacar una línea de tenis de los tres. Recordemos que, todo esto, sin que hayan jugado un segundo en la NBA.

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Como era de esperarse, las marcas importantes de básquet como Nike, Adidas y Under Armour, lo mandaron al demonio y sus hijos se quedaron sin contrato y sin tenis. Hasta hoy, que anunció el ZO2, tenis de su hijo Lonzo bajo su marca Big Baller Brand. Cosa que está bien, todos te dicen que no, tú sacas tus propias cosas y esperas poder ser una competencia a largo plazo. Todo bien ahí, crea tu propio camino, rompe las reglas, todo eso de lo que está hecho el sueño americano. El problema viene cuando entras a la página y te enteras que el modelo cuesta 495 dólares y básicamente parece un Kobe 11 pirata.

Ah, y son $495 si calzas menos del 13 o 14, si no, hay que desembolsar $695.

Claro, si ustedes son fans de la familia Ball y tienen 9,426 pesos para gastar en este modelo, tal vez estén interesados en la versión especial autografiada por Lonzo que cuesta 995 dólares, o si no son muy ostentosos, unas chanclitas de 220 dólares.

Para que haya un poquito de contexto, aquí una lista con los precios (en dólares) de los primeros tenis de jugadores tantito más reconocidos que Lonzo Ball.

Jordan 1 en 1985: $64.99

Question de Allen Iverson en 1996: $99.99

AZG de LeBron en el 2003: $110

Curry 1 en el 2015: $120

ZO2 de Lonzo Ball en el 2017: $495

Es aquí donde el problema ya es muy grave. LaVar se está encargando de cerrarle toda oportunidad a sus hijos por su maldito ego. No me voy a creer el choro de que "es un papá que cree mucho en ellos y por lo tanto los apoya mucho y busca lo mejor para todos." Ni madres, es un interesado que está viendo cómo capitalizar con el talento de sus hijos sin darse cuenta que está haciendo todo mal y que al final los que van a perder son ellos y no él.

Imaginen por un momento la primera vez que Lonzo se enfrente a LeBron cuando LaVar ya habló mal del rey y su familia. Imagínense cómo se van a burlar todos de ellos porque su papá dice que es mejor que Jordan y que quiere un billón de dólares. Una cosa es entrar a la liga cargando el estigma de "el próximo lo que quieran" y otra muy diferente entrar con un blanco en la espalda, pescados muertos amarrados a las piernas y una herida sangrando a un tanque de tiburones. LaVar Ball se está encargando de complicarles no solo la carrera sino la vida a sus hijos y me urge que uno de ellos se rebele o se emancipe para mostrarle que lo está haciendo mal.

¿Cómo alguien puede hacer todo esto y creer que está ayudando a sus hijos? Ya les costó Nike, ya les costó Adidas, ya les costó Under Armour y quién sabe cuántos patrocinios más que llegaron con una oferta muy decente y el pidió que le pagaran en vírgenes de ojos verdes. Las marcas hablan y si esto sigue así, muy pocas van a querer trabajar con sus hijos mientras él intenta vender tenis de un desconocido de una marca desconocida por más de lo que pagas por unos Jordans retro en reventa.

Les prometo que no les deseo mal, que no estoy buscando que todo esto falle, me encantaría que se convirtieran en los mejores de la historia y nos callen el hocicoa todos a pesar de su papá. Pero con el nivel que hay en la NBA no se juega y si las cosas no cambian, los tres la van a pasar muy pero muy mal.

Todo mal, LaVar.