Foto: USMNT
Luego de la Copa del Mundo de 1994, a Estados Unidos se imaginó en la cima del futbol. Un país acostumbrado a dominar en basquetbol, beisbol, tenis, hockey y casi todos los deportes olímpicos tanto de verano como de invierno, no podía desaprovechar la oportunidad de ser también una potencia en el deporte más popular y que más dinero mueve en el mundo: el futbol.Francia 1998 se convirtió en un reto para el futbol gringo, un camino que esperaban fuera similar al que habían recorrido cuatro años antes en su país. El resultado fue desastroso. Estados Unidos se volvió a casa más pronto de lo pensado siendo el peor equipo de todo el campeonato.Dirigidos por Steve Sampson quien venía reemplazando a Bora Milutinovic, el cuadro estadounidense quedó asignado al grupo F junto a Alemania, Yugoslavia e Irán. La expectativa en el país era alta pues encima del tema deportivo, había gran rivalidad con los tres equipos por cuestiones ajenas a la pelota. Eso generó más dolor cuando el cuadro de las Barras y las Estrellas perdió los tres juegos de la Copa, metió únicamente un gol y recibió cinco. Algo había que cambiar, y no era solo por un tema de un torneo, sino que había que realizarse un plan profundo que cambiara las estructuras del deporte.Con la mentalidad, visión e infraestructura, sumando un plan de fortalecimiento de sus fuerzas básicas, selecciones juveniles y la adecuación de un mejor torneo liguero, Estados Unidos se planeó un trabajo de 12 años que los condujera a ser campeones del mundo en el pasado Mundial de Sudáfrica en el año de 2010. A esa visión se le puso un nombre: We Can Fly o también conocido como 'Proyecto Q'.La razón de aquel nombre se debía a que el personaje que creó ese plan fue el portugués Carlos Queiroz, conocido por ser el descubridor de la generación dorada de su país en la que estuvieron futbolistas como Figo, Rui Costa, Pauleta o Vitor Bahía entre muchos otros. Además, en años subsecuentes, fue la mano derecha de Alex Ferguson en el Manchester United e incluso, entrenador del primer equipo del Real Madrid.
Nadie duda que Estados Unidos creció, se impulsó y alcanzó importantes logros, sobre todo en el Mundial de 2002, cuatro años después de generarse el 'We Can Fly'. Alcanzó los cuartos de final de la Copa luego de destrozar al mejor equipo de su región, México, sosteniendo que para ser el mejor del mundo, primero había que ser el mejor de su confederación. El equipo caminaba y lo hacía con un plan de trabajo que reestructuraba a un equipo que se estaba haciendo viejo, con la generación de nuevas e importantes figuras.Casi al mismo tiempo, el proyecto de la MLS comenzaba su expansión. Comenzaron a sacar equipos, generar nombres, sacar futbolistas y contratar a viejas estrellas que veían como un paraíso económico su arribo a los Estados Unidos.Sin embargo, el plan comenzó a detenerse, empezó a alentarse y llegaron los fracasos. Estados Unidos creció, pero cada vez en menor escala; sus selecciones menores nunca tuvieron un triunfo mundial, su Liga se atascó y se confundió entre sacar talentos jóvenes y contratar estrellas, al final, no entendieron que el negocio en el futbol manda, y que sin él es imposible subsistir.A nivel de selección mayor tuvo un terrible Mundial en Alemania, cuatro años antes de "ser campeones del mundo" repitiendo un torneo parecido al de Francia 1998 cuando quedó en los últimos sitios del campeonato y se regresó a casa sin siquiera pasar de la primera fase.Poco a poco cedió terreno en el dominio de CONCACAF para encarnar una lucha más pareja con México y con países emergentes como Costa Rica, Honduras, Jamaica y Trinidad y Tobago. En una etapa en que vivía la edad de madurez futbolística su generación dorada, pensó que esos nombres vivirían por siempre sin prevenir que los procesos de futbol suelen renovarse cada dos o cuatro años.Su MLS vivió al márgen de los demás torneos, propuso sus propias reglas y su propio calendario. Se volvió en un torneo de jugadores viejos y que no tenía dominio alguno en su región. Los millonarios contratos de sus futbolistas, los seleccionados que se mantenían en su torneo y sus 'promesas' no daban ningún extra cuando un torneo internacional se avecinaba. La MLS era un torneo millonario que no terminaba por captar la atención de su gente y que no trascendía sus fronteras.Evidentemente Estados Unidos no fue campeón del mundo en Sudáfrica. El enorme proyecto que habían hecho 12 años antes había fracasado. Tampoco lo hizo en 2014. A la fecha, no hay un reemplazo de Landon Donovan, su 'Michael Jordan' del futbol, e incluso, no tiene puesto en el planeta un jugador que lo represente ante los ojos del resto.
La MLS buscó reestructurarse y verdaderamente en un inicio lo consiguió. Mantuvo su idea de mezclar juventud, retomando con mayor fuerza la contratación de estrellas. Siguió con los jugadores veteranos y prácticamente acabados, pero también, inició la lucha de llevar a cracks que estaban en sus mejores momentos. Por un instante, ilusionó.Con Kaká, Steven Gerrard, Didier Drogba, Michael Ballack, David Villa o Andrea Pirlo, relanzaron la Liga. Luego llegó Giovani dos Santos, Sebastian Giovinco, Nigel de Jong o Ashley Cole. Todo eso dejaba la impresión de ser una manada de elefantes blancos que caminaban en un resbaladizo piso de mármol. Deslumbraban, apantallaban, ilusionaban, pero ocupan demasiado espacio para el resto y en cualquier momento se podían caer.Hoy, la MLS sigue siendo eso, un halo de ilusión. Adentrándote un poco al camino, una desilusión millonaria andante. En CONCACAF no caminan y eso está quedando demostrado con su nula aparición en un Mundial de Clubes, algo que se sostendrá este año donde si ningún acontecimiento raro sucede, las semifinales de la CONCACAF Liga de Campeones tendrá a cuatro representantes mexicanos.En selección, el año pasado Estados Unidos perdió el dominio de CONCACAF al caer en semifinales de Copa Oro ante Jamaica y por segunda versión consecutiva, no asistirá a una Copa Confederaciones por perder con México el juego definitivo para ir al torneo de Rusia 2017.Lamentablemente para su causa, el proyecto de Jürgen Klinsmann parece más desgastado que nunca, con una de las peores versiones futbolísticas de los Estados Unidos. Con una generación de futbolistas nueva, pero que no muestra una camada de jugadores talentosos. Más que nunca, el futbol de los Estados Unidos está estancado.El 'We Can Fly' o 'Proyecto Q' quedó olvidado e inservible desde hace seis años. Pese a la enorme organización, planificación, visión y mentalidad, el futbol le ha demostrado a Estados Unidos que el ser campeón o potencia no se da solo con documentos e investigación, menos con un futbol robotizado. Los millones no compran títulos de Copa del Mundo ni te ponen en la cima de nada.
Publicidad
Publicidad

Publicidad
