un saco de boxeo mediático

Por qué España odia a Gerard Piqué

En el último año, al defensa del FC Barcelona y de la selección española le han caído palos por cualquier tontería. Lo que se esconde detrás es mucho más que fútbol y nacionalismos, es un reflejo de nuestra sociedad.

por Guille Álvarez
14 Octubre 2016, 10:02am

Imagen vía Reuters

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Gerard Piqué lleva una semana movidita tras protagonizar la enésima polémica de su trayectoria profesional por culpa de las mangas de su camiseta de la selección. El central del FC Barcelona no gusta a muchos, y los palos hacia su persona son constantes.

Pero, ¿por qué hay tanto rechazo hacia su figura? Desde un punto de vista sociológico, el principal motivo del ruido que genera el defensa es tan solo el reflejo de la sociedad que le rodea. "Piqué ha estado metido en tres temas muy sensibles: la rivalidad entre Real Madrid y Barça, Catalunya y España y los símbolos nacionales. Él no ha hecho nada mal, pero está tocando todos los truenos", opina Javier Durán, profesor de Sociología y Ética del deporte en la Universidad Politécnica del Madrid (UPM).

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"Hay que estar preparado porque si te mojas de un lado, saldrás escaldado por el otro. No tengas ninguna duda", explicó el jugador en una entrevista en TV3en referencia a la relación entre política y deporte en nuestro país. Como bien sabe el central, es evidente que hay muchas personas que no le tragan ni en pintura, a pesar de que él no sabe muy bien el porqué.

A ver, ¿y yo que he hecho ahora? Foto de Albert Gea, Reuters

En nuestro país, opinar sobre estos temas mete en el ojo del huracán a cualquiera, y más si hablamos de un futbolista. "Aquí siempre surge el reproche de que el deportista no debe meterse en política", analiza Durán, que pone el ejemplo de Estados Unidos y el apoyo que el presidente Barack Obama dio a los jugadores afroamericanos de la NFL que se arrodillan contra la desigualdad racial cuando suena el himno en los estadios.

¿Qué ha hecho Piqué para ser objeto de un escrutinio tan grande? En primer lugar, ser futbolista en España. "Mediáticamente están por encima de los cantantes, actores y otros referentes culturales, y son el ejemplo que siguen mucho jóvenes. Cualquier cosa que ellos hacen se multiplica el impacto", asegura Durán.

Que la cobertura haya sido negativa tiene que ver con una característica singular del jugador: habla sin tapujos sobre cualquier tema. "Piqué se ha posicionado de forma muy clara desde la perspectiva del marketing y se ha dirigido a un público catalán", explica Manel Valcarce, consultor y experto en marketing deportivo. "Esto, evidentemente, genera que parte de público no se identifique con sus ideas y pueda sentir rechazo por ellas".

"Se ha generado una idea que se relaciona con él, y se le analiza con lupa. Cualquier acto que haga con la selección, su club o en su vida personal será valorado, incluso cuando sea algo absurdo", afirma Valcarce. Aquí entran los Kevin Roldán, los pitos en varios campos de España, la peineta de la Eurocopa y la última, las mangas que le han hecho replantearse su trayectoria en la selección. En poco más de un año, este tipo de memeces, evidentemente, se han exagerado por culpa del papel de ciertos medios y el descontrol en las redes sociales.

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"Es una pena que Piqué esté tan afectado y dolido porque la polémica realmente no ha existido, no ha tenido recorrido real y el público no está enfadado. Por culpa de una minoría que opinó en Twitter sin que nadie les preguntara, un jugador ha sentido la necesidad de decir 'hasta aquí'. Y eso no debería ocurrir", comenta Antón Meana, periodista de la cadena SER que ha cubierto varios años la actualidad de la selección.

"Hay mensajes que se pueden dar, pero como no hay tiempo para contrastar se puede prender la mecha. Es difícil diferenciar las informaciones manipuladas o malintencionadas y hay poco criterio para contrastarlo", asegura Valcarce. Según Durán, la prensa deportiva tiene mucha más fuerza que en otros países, y rellenar tantas páginas es muy complicado. "Es la prensa del corazón masculina", concluye al reflejar su evidente amarillismo.

Los piques entre Sergio Ramos, Álvaro Árbeloa y Gerard Piqué fueron 'sanos' y dentro del terreno de lo deportivo, pero el problema es cuando la cosa va más allá de eso. Foto de Paul Hanna, Reuters

En su entrevista en TV3, Piqué justificó sus acciones diciendo que "él se moja cuando cree en las cosas" y que "en un país democrático, el derecho a decidir es lo más democrático que hay". Ya solo con eso, habrá millones de personas con la sangre hirviendo, pero eso es culpa de la situación política del país y el uso político de las instituciones deportivas.

"La guerra entre Madrid y Barça divide a España, la mitad de aficionados se siente más próximo a uno de los dos equipos. Evidentemente los deportistas que más se significan en ella son los que más fobias acumulan por un lado o por el otro", dice Durán. En el terreno deportivo, eso no es un problema siempre y cuando no se alcancen las hostilidades —y la violencia— de la era de José Mourinho.

El mismo Piqué reconoció que le gusta "provocar una tensión controlada, totalmente deportiva", y que sin eso a la gente no le gustaría tanto el fútbol. "Si yo asesorara a Piqué le hubiera dicho que rehuyera los temas políticos, pero cuando habla te das cuenta de que quiere expresarse", apunta el consultor deportivo. "Es una posición respetable".

También es cierto que, como defiende el propio jugador, él siempre se ha mostrado muy comprometido con la selección. A pesar de todo, un sector ha seguido echando mierda a pesar de imágenes como la de su hijo vistiendo la camiseta de España.

Según los expertos consultados, el ensañamiento contra el jugador azulgrana se debe a motivos que van más allá de su persona y el deporte. "La competición entre Madrid y Barcelona es una cosa, pero este tema se ha sobredimensionado por un aspecto social que responde a un momento político muy determinado", analiza Valcarce.

"Reconducir esta situación es muy complicada, y no por él. Es algo más grande, entra en el terreno de la política y en los temas de la independencia no se habla claro en ningún lado. En este tema, las posiciones de la mayoría de las personas son radicales, porque no se ha permitido un diálogo razonable", concuerda Durán.

Al final, en menos de un año, la olla de presión ha provocado que Piqué anuncie su adiós de la selección después del Mundial de Rusia 2018. "La selección pierde muchísimo, no hay otra pareja de centrales en el mundo como la que forman él y Ramos. Posiblemente la historia de nuestro fútbol no sería tan exitosa si Gerard no hubiera mostrado su compromiso ejemplar con el equipo nacional durante tantos años", se lamenta Meana.

La culpa, como diría el protagonista, es de Kevin Roldán. Maldito reggaetton. No, ahora en serio, y para responder a la pregunta inicial, España —o parte de ella— odia a Gerard Piqué porque somos así.

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