Coachella 2016 demostró que la música dance no necesita al EDM para prosperar
Courtesy of Coachella

Coachella 2016 demostró que la música dance no necesita al EDM para prosperar

La electrónica underground de este año fue un triunfo para la música dance en el desierto.
22.4.16

En algún punto de la legendaria presentación de Daft Punk en el 2006, Coachella pasó de ser un simple festival de música a convertirse en una institución cultural de buena fe. Actualmente, todo el mundo está mirando el enorme tumulto en el desierto del sur de California (gracias a YouTube, las redes sociales y a H&M), lo cual funciona––en la música, el estilo y la moda––como un reflejo de la cultura joven estadounidense. Los años pasados han visto a la música dance arrastrarse más y más hacia la ubicuidad y con LCD Soundsystem, Disclosure y Calvin Harris disfrutando de puestos como headliners en el escenario principal y cuatro escenarios más dedicados casi por completo a la música dance, es justo decir que todo se ha inclinado en favor del untz untz untz—incluso teniendo en cuenta el peso de los gritos que los Guns n Roses generaban en su presentación en el otro extremo.

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Nada prueba el crecimiento de la música dance en Coachella más que el desarrollo del Yuma Stage. Agregado en el itinerario de Coachella apenas hace dos años, el club nocturno bajo una lona ha crecido de ser una íntima cueva con música dance underground a una masiva caverna de house y techno. El horario del sábado contó con iconos del underground como The Black Madonna, SOPHIE, Matthew Dear, DJ Koze, Mano Le Tough, Nina Kraviz y Justin Martin.

El suelo del escenario Yuma es un material elástico y resbaladizo que exacerba tus movimientos de baile. Siempre hay espacio para un contoneo adecuado y suficiente niebla en el aire para disfrutar de un liberador sentimiento de anonimato—al igual que en todos los buenos clubes. A pesar de su tamaño tan expandido, la carpa logra mantener una sensación de intimidad en el humo. Quizá tiene que ver con los rostros familiares, pues toda la comunidad dance underground de Los Ángeles acampó ahí todo el fin de semana. O puede haber sido por el incremento de esas plataformas afelpadas para descansar en el camino de regreso, el sitio en que muchos se abrazan (o quizá hacen algo más) a lo largo del festival.

LCD Soundsystem / Foto por Erik Voake para Coachella

El regreso triunfal de LCD Soundsystem cerró las actuaciones en el escenario principal la primera noche y fue, para muchos, el punto focal de la noche del viernes. De hecho, fue una de las únicas ocasiones en que planee dejar el escenario Yuma en todo el fin de semana. Los pioneros del dance-rock de la ciudad de Nueva York siempre han sido una banda que incluye fragmentos de nostalgia de algo que nunca has experimentado en sus canciones—"All My Friends" y "I Can Change" son clásicos con sentimiento indie. Ahora reagrupados, generan verdadera nostalgia—por la era dorada de la cultura hipster millennial. A pesar de eso, resultan ser atemporales e incluso incluyeron un chillante cover de "November Rain" de Guns n Roses y de "Heroes" de David Bowie, demostrando que la banda sigue siendo irónica y consciente de sí mismos como siempre lo ha sido.

De todas las bandas de esa era, nadie se montó en el indie rock y la música de sintetizadores como LCD Soundsystem y hasta ahora nadie lo ha hecho. Tan buenos como siguen siendo, es más difícil bailar sus canciones con toque rock que sus tracks inspirados en el disco y el indie dance. El 4/4 de la música house hace el mayor del trabajo por ti, al mantener tu cuerpo en movimiento con el ritmo, pero sin la estable seguridad del kick, tus extremidades son abandonadas a su suerte y las descuidadas flagelaciones y saltos de la multitud son un justo reflejo de las imperfecciones que da carácter a la música rock. Aún así, al final de su set, regresé al Yuma para escuchar a Marco Carola.

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El toque de James Murphy, cantante de LCD, también se sintió en otras partes de Coachella. Despacio, la disco ambulante que construyó junto a 2ManyDJs (aka los hermanos Dewaele de Soulwax) fue un hito de bajo perfil, una nueva atracción en el festival, además de ser su primera aparición en los Estados Unidos. Configurado en los alrededores, con un piso a cuadros blanco y negro y un gigantesco sistema modular de bocinas construidas con la música disco en mente. Provee un sonido tan fuerte como el maldito infierno y el combo formado por los Dewaele y Murphy mezcló una serie de sesiones maratónicas que mantuvieron a la gente feliz y a los pies bailando todo el fin de semana.

Apenas hace dos años, el gigantesco medio-domo de luces parpadeantes en la carpa Sahara ejemplificaba la explosión big room del EDM en ese momento. Si esa burbuja no ha reventado, al menos se está desinflando, y el cambio de sonido en la carpa Sahara es un claro ejemplo de ese hecho. Se ha ido Martin Solveig y Nicky Romero, reemplazados por una programación más ecléctica que incluyó una serie de actos de hip-hop (Rae Sremmurd, Vince Staples) y los sutiles estilos de Tchami y ZHU––deep EDM, si lo deseas, o "mid-room house", como se ha llamado en THUMP antes. Sahara sigue siendo la experiencia sensorial más embriagante de todo el festival. Es el intento de Coachella de competir con EDC y este año el tema central fue una gigantesca pirámide cúbica de colores.

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Teatro de altura en el escenario Do LaB / Foto por Watchara Phomicinda para Do LaB/Coachella

El Do LaB en Coachella comenzó en el 2005 como una pequeña y sombría estructura acompañada de programación musical, un oasis con estética burner escondido en medio del aún incipiente Coachella. La primera vez que rondé por LaB sin darme cuenta fue muchos años atrás mientras había consumido algunos hongos a mitad de la presentación de Lucent Dossier Experience, el equipo de producción del psicodélico circo dance. Fue una de las experiencias más viajadas de mi vida. De verdad he disfrutado el crecimiento del LaB hasta el formidable escenario en que se ha convertido en la última década. Ahora, es un diseño de caparazón de tortuga colorido que alberga a miles y presenta la más destacada producción de todo el festival, con programación completamente electrónica y una dosis sui generis de extraña energía.

Los sets sorpresa en The Do LaB, como es conocido el escenario, incluyeron a The Glitch Mob, RUFUS DU SOL, y Bob Moses. Pero lo más destacado de todo el fin de semana fue la artística selección de Job Jobse el domingo por la noche. No hubo mucha gente ahí, pero fue la clase de relajante set que aquellos que lo presenciaron, lo seguirán comentando por muchos años.

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La programación de The Do Lab puede ser extraña en ocasiones, pero también han mostrado tener presencia, agendando a Griz, Gorgon City y a Mija antes de que estallara su fama. Justin Martin de Dirtybird ha pasado de actuar en The Do LaB algunos años atrás a cerrar la carpa Yuma el sábado. En vísperas de su cumpleaños 37 y del lanzamiento de su segundo álbum, Hello Clouds. Entre el frenético estruendo de su enérgico bass, Martin ofreció una muestra de sus propias raíces al lanzar una serie de canciones de jungle. En los primeros días, Coachella apoyaba fuertemente el drum & bass––la primera edición presentó a LTJ Bukem y a Roni Size––pero desde entonces, el apoyo al género se ha desvanecido. La muestra de Martin al ahora poco escuchado sonido de este género incluyó el único break de amen que se escuchó en todo el fin de semana.

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DJ Koze / Foto cortesía de Coachella

Poco antes, DJ Koze dio fácilmente mi set favorito del fin de semana, un extraño performance del veterano con aires alemanes que sólo exuda creatividad y clase. En algún punto, escuché a una clase de bro inclinarse hacía su amigo y decir: "¿Soy sólo yo o este tipo de verdad sabe lo que hace?" poco antes de abandonar la carpa, estoy seguro de ver algo entre las líneas de Jack Ü, Zedd (quién llevó a Ke$ha como invitada especial) y a Flume—todos los actos que cerraron el Outdoor Theater, tradicionalmente el segundo escenario más grande del festival. En algún punto del domingo por la noche, cada escenario tenía actos de electrónica presentándose, con excepción de Death Grips en la carpa Gobi, aunque también podrías contarlos si tu visión de la pista de baile incluye al noise-rap. La mía no––no se cómo bailar ese estruendo.

Sia / foto por Erik Voake para Coachella

Durante ese alocado rush de actos electrónicos el domingo, me topé a algunos amigos del colegio (a quienes sólo veo en festivales y bodas, a pesar de que vivimos a 5 millas de distancia) quienes me torcieron el brazo para regresar al escenario principal. Fue algo mágico pues atestigüé la remarcable presentación de Sia. La australiana tímida de las cámaras creó un asunto verdaderamente cinemático, con Paul Dano, Kristen Wiig, Tg Notaro y la expresivamente sorprendente bailarina adolescente, Maddie Ziegler, todos con vestimentas blanco y negro al igual que Sia, actuando un melodramático perfomanace teatral al ritmo de la música. Nunca he visto algo similar. La letanía de éxitos escritos por Sia es formidable. Interpretó canciones escritas por ella, como "Diamons" (Rihanna) y "Titanium" (David Guetta), antes de cerrar con su propia "Chandelier", en un punto en el que imagino que la audiencia estaba llena de lágrimas. Atribuyo esto también a los bajones que estaban ocurriendo.

Terminé el fin de semana con una intensidad más familiar: agitando la cabeza al ritmo del techno. Maceo Plex literalmente explotó las bocinas de Yuma al final del domingo con su set. Todo se quedó en silencio por unos buenos diez minutos mientras un grupo de técnicos trataban de reparar el problema. En otras partes del festival, la gente lucía en buena forma para la tercer noche, pero conforme se encendían las luces en la carpa Yuma de forma momentánea, muchos alrededor se veían absolutamente terribles. Con respeto. Como ya se ha vuelto una tradición ahora, terminé mis últimos momentos del festival en The Do LaB.

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La relación de Coachella con la música dance ha dado un circulo completo. La programación en los primeros años presentaba rastros de todo el espectro del dance y un balance estable entre los sonidos orgánicos y electrónicos. En la primera década del siglo, el indie rock y el pop dominaba la cartelera, a pesar de la fase proto-EDM que se mostraba. En los últimos cinco años, el grande y brillante EDM que todos conocemos dominó de gran manera. Eso ahora se está desvaneciendo, pero la música dance está más presente que nunca en todo el festival. Es grandioso ver que el lado progresivo en el dance underground, siendo representado fuertemente en Coachella de nuevo. Casi todo lo que vi todo el fin de semana fue música electrónica, a pesar de que apenas si entré a la carpa Sahara. Incluso algunos años atrás, eso hubiera sido imposible. El EDM puede haber re-iluminado la sed de música electrónica de las masas yankees, pero la programación de este año indica que, la paleta ha madurado rápidamente y la música dance no se irá a ninguna parte.

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