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El mejor cazatalentos de la F1 nos cuenta cómo se forma a un campeón

Max Verstappen es el mayor talento que ha dado la Fórmula 1 en los últimos años, pero ahora debe convertir su potencial en triunfos: esa es precisamente la tarea de Franz Tost, el mejor formador de talentos del circuito.
18.4.16
Photo by EPA

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Max Verstappen es el mayor talento que ha dado la Fórmula 1 en los últimos años —o al menos eso defienden gran parte de los observadores del gran circo. Sin duda, hablamos de un piloto que ha roto las convenciones a cada paso de su brillante trayectoria deportiva, aunque todavía debe aprender cosas tan básicas como no chocar con su compañero de equipo en la primera carrera del año —bueno, y nunca como normal general.

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La llegada de Verstappen a la Fórmula 1 desde la F3 provocó que la FIA planteara nuevos criterios restrictivos para entregar las llamadas superlicencias —el 'carné de conducir' de la F1—, aunque nadie dudó del increíble talento del piloto neerlandés. ¿Estaría listo para dar el salto a un equipo de élite en cuanto arranque la temporada 2017?

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El impacto inmediato en la F1 de piloto en los circuitos le han situado en todos los rumores del paddock: Ferrari, Mercedes y Red Bull podrían ser las pretendientes del joven piloto de cara a la próxima temporada.

A pesar de los elogios, los resultados y la exaltación que rodean al joven talento del automovilismo, el jefe de la escudería Toro Rosso Franz Tost cree que Verstappen aún no está listo para jugar en la liga de los adultos.

Franz Tost —primero por la derecha— lleva una década dirigiendo la escudería Toro Rosso, un equipo dirigido a completar la formación de los futuros campeones de la Fórmula 1. Imagen vía Red Bull Pool Content

Si alguien es el indicado para saber lo que necesita un piloto para madurar y traducir todo su potencial en éxitos, ese es Tost. Desde 2006, el austríaco dirige una escudería que nació con la única voluntad de completar el entrenamiento de los mejores talentos jóvenes de la academia de pilotos de Red Bull.

Una 'FP' de tres años

El director de Toro Rosso, que ha desempeñado un papel clave en el desarrollo de jóvenes pilotos del calibre de Sebastian Vettel, Daniel Ricciardo y Danii Kvyat, defiende que los corredores necesitan al menos tres años para acostumbrarse al mundo de la F1 antes de estar listos para dar el tipo de resultados que las escuderías de élite exigen.

¿Estará listo Verstappen en 2017? "Aún no lo sé", contesta Tost. "Por lo general un piloto necesita tres años para entender la Fórmula 1".

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La perspectiva de Tost en torno a Verstappen es fascinante, porque su argumento no se basa en lo que el holandés hace en la pista… si no en cómo lidia con el trabajo que hay que hacer fuera de ella.

Verstappen rueda con su monoplaza durante el Gran Premio de Australia de 2016. Imagen vía Red Bull Pool Content

Pilotar un F1 es relativamente fácil

"En Fórmula 1, lo que los pilotos suelen subestimar no es la conducción", explica Tost. "Yo diría que pilotar para la actual generación de jóvenes es la parte más fácil". La experiencia previa con los karts da una intuición prematura a la mayoría de futuras estrellas. "La mayoría ha pilotado más de diez años, desde que tenían cuatro o cinco. Por esto la parte de la conducción no es un problema y se adaptan muy rápido".

"La clasificación, en cambio, es algo más complicada, porque para optimizar los tiempos debes saber con exactitud con qué ángulo tomar las curvas, dónde está el mejor agarre, cómo podría afectarte el sol… esto se lo puedes repetir a un piloto un centenar de veces, pero tiene que experimentarlo para mejorar", comenta Tost.

Max Verstappen, concentrado en el box de su equipo antes de salir a rodar en Australia: el descanso de los pilotos es básico para Tost. Imagen vía Red Bull Content Pool

"También en las carreras: tienes que experimentarlo para saber cómo usar los neumáticos, no es fácil para nada y se necesita mucha disciplina", añade. "Puedes decirle mil veces al piloto que en la esquina siete debe ser muy cuidadoso con el neumático derecho frontal, por ejemplo, que si no lo interioriza no servirá de nada".

Según Tost, el piloto sale a pista y se olvida de todo esto cuando tiene la oportunidad de adelantar a alguien: con el paso de las vueltas, quien lo paga es el rendimiento de su monoplaza.

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Un ejemplo claro de la evolución en la gestión de los recursos es la del tricampeón del mundo Lewis Hamilton, que en sus comienzos era un auténtico 'revientagomas' y ahora es uno de los pilotos más finos de la parrilla.

Verstappen durante un festival de su escudería en Assen, Holanda. Foto de Jarno Schurgers, Red Bull Content Pool

Aprender a gestionar el volumen de trabajo

El verdadero desafío para tener éxito en la F1 no es ser el más rápido, sino ser el más listo a la hora de sacar el máximo rendimiento de todo el equipo. "Tienes entre cinco y siete ingenieros que trabajan directamente para ti", recuerda Tost. "Está el ingeniero de datos, el del chasis, el del motor, el de la unidad de potencia y el ingeniero de gomas".

"Para sacar el mejor provecho de todo esto, tienes que saber obtener información de cada uno de ellos; y eso, por supuesto, lleva mucho tiempo". Todo este caos de gente brillante se combina además con el espectáculo y la infinidad de eventos públicos: patrocinadores y periodistas son los que terminan por saturar la agendas —y las cabezas— de los pilotos.

Verstappen atiende al público durante la sesión de autógrafos de los jueves, una tradición ancestral en la F1. Foto de Peter Fox, Red Bull Content Pool

"Es muy, muy importante que los pilotos estén frescos cuando llegan las dos en punto del domingo: no pueden estar cansados. Nos ocupamos de ello con mucho cuidado", explica el austríaco. "Por eso siempre decimos: los eventos de marketing deberían ser los lunes, martes y miércoles".

El jefazo de Toro Rosso apostaría por liberar la agenda los sábados y los domingos: "Por esto la Fórmula 1 no es fácil. Conducir no es el mayor de los problemas", comenta.

Sangre caliente, cabeza fría

En la carrera inaugural de la temporada 2016, Max Verstappen protagonizó una pelea verbal con el muro: quería que su compañero de equipo, el español Carlos Sainz, le cediera el puesto. El joven holandés tuvo que disculparse después de golpear a su compañero en las últimas vueltas.

"Las emociones no son algo negativo, demuestran lo serio que [Max] se toma las cosas", asegura Tost. "En el coche a veces debes mantener tus emociones bajo control porque de otra forma perderás la concentración". Verstappen chocó con la parte trasera de Sainz y casi arruina el fin de semana a la escudería austríaca.

"Si estás enojado y quejándote por la radio, está claro que tu mente no estará centrada en pilotar", afirma Tost. "En algún punto todos los pilotos con los que he trabajado han hecho lo mismo". La tendencia de los jóvenes es soltar su ira dentro del monoplaza, pero deberían hacerlo una vez terminada la carrera según la opinión de Tost.

El futuro está en sus manos

La decisión final sobre Verstappen no dependerá de sí mismo, ya que también estarán relacionados los planes generales para los pilotos de Red Bull y los deseos del piloto. "Siempre digo que llegar a la Fórmula 1 es solo una parte: triunfar está en manos del piloto. Él es quien decide su futuro", afirma Tost.

"El trabajo de nuestro equipo es proveer al piloto con los mejores ingredientes posibles para que pueda dar lo mejor de sí", resume el austríaco a la hora de definir la tarea de Toro Rosso, la escudería lanzadera de Red Bull Racing.

Todas las miradas estarán atentas al desenlace de la campaña 2016 de Verstappen, y también para ver si se siente con la confianza de dar un paso más en su carrera o si cree que es mejor esperar a terminar su estancia como aprendiz.

"El próximo año cumplirá dos años con nosotros", añade Tost. "Espero que al menos haya aprendido mucho. En cuanto a lo demás, ya veremos que pasa".

Sigue al autor en Twitter: @NobleF1