Incluso ahora, después de una carrera como pitcher digna del Salón de la Fama, de cinco premios Cy Young, de una victoria en la Serie Mundial, y un juego perfecto y sin hit, lo primero que te sale en el buscador de Google cuando introduces el nombre de Randy Johnson es la paloma. Quince años después, el incidente sigue siendo uno de los momentos más raros en la historia del beisbol, un momento tan icónico que hasta el mismo Johnson lo utilizó como el logo de su negocio de fotografía: un pájaro desplumado boca abajo.
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El acto, por supuesto, fue un poco más perturbador —casi tarantinesco— por su violencia inesperada. Marzo 24 de 2001. Partido de preparación entre los Diamondbacks y Giants. Johnson en la lomita, con la misma postura autoritaria que siempre tuvo en toda su carrera. Agarra vuelo, lanza, y después…"Una explosión de plumas", rememora Bob Brenly, en ese entonces el manager de los Diamondbacks, en entrevista para Fox Sports.
Solo existe un ángulo del incidente, un vídeo tomado por Jim Currigan, el coordinador de vídeo de los Diamondbacks en aquel tiempo (de acuerdo con un vídeo de Fox Sports del año pasado, Currigan aún cuenta con la grabación). La secuencia a la Zapruder tiene casi cuatro millones de visitas en YouTube porque, ¿cómo no podrías verlo una y otra vez, solo para asegurarte de que en realidad sucedió? El ave en cuestión era una paloma, el símbolo internacional de la paz, volando de derecha a izquierda al mismo tiempo que Johnson lanzaba hacia el home. Nada extraordinario que ver hasta que una explosión blanca irrumpió en el campo."Explotó, con plumas y todo, solo un 'puf'", dijo aquel día el bateador Calvin Murray. "Quedaron solo plumas en el home. Nunca vi la pelota, nada, solo las plumas.""Estaba ahí esperando (el pitcheo)", dijo el catcher de los Diamondbacks Rod Barajas, "y todo lo que pude ver fue una explosión."
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Desde luego, en tiempos pasados habían sucedido incidentes relacionados con aves. Por ejemplo, aquella vez que Dave Winfield de los Yankees golpeó a una gaviota a mitad de un partido en el Exhibition Stadium de Toronto en 1983. (Dicho incidente provocó un arresto después del juego por crueldad animal, pero al siguiente día los cargos fueron retirados). Cuatro años después, Dion James de los Braves mató a una paloma y terminó con una carrera doble, y en 2009, Shin Soo-Choo de los Indians hizo rebotar una pelota sobre una gaviota para el hit ganador (el ave se recuperó). Pero nunca antes se había presentado un momento tan raro como el de Johnson, en parte por su asombro inherente, y en parte porque fue como una metáfora inadvertida de la presencia amenazadora de Johnson, como pitcher y como ser humano antipático.Y en ello yace la ironía porque nadie se sintió tan mal por lo que había sucedido como el mismo Randy Johnson. Mientras los medios internacionales empezaron a hacer chistes después de los estragos, Johnson permaneció, como era su costumbre, taciturno."No pensé que fuera tan divertido", dijo.Y se dice que algunos otros pensaron lo mismo: Johnson dijo a Fox Sports en el vídeo del año pasado que se vio amenazado por una demanda de PETA por parte de la paloma, y que tenía que contratar a un abogado para defenderse, aunque no existe mención alguna en periódicos o en la web del acoso de PETA hacia Johnson. "Fue una de esas cosas que se convierte en algo gracioso pero que en realidad termina siendo bastante serio", dijo Johnson para Fox Sports.
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Pero todo esto ocurrió tiempo después. En el momento, fue imposible procesar qué demonios había sucedido. El umpire canceló el lanzamiento, por eso en el récord oficial —dentro de lo que se puede entender como oficial en un partido de preparación— la jugada en su totalidad nunca ocurrió. Después del partido, Currigan, quien se encontraba en el centro del campo y grabando cada lanzamiento, no estaba seguro de lo que había presenciado. Mike Swanson, el director de relaciones públicas del equipo, al presentir que la historia se haría popular, se acercó inmediatamente a Currigan y le preguntó si lo había grabado. Después de todo, se trataba de Randy Johnson. Así que Currigan regresó la cinta. "Vaya", se dijo a sí mismo. "Es un vídeo espectacular."
Un vídeo increíble, pero también una carrera igual de increíble. Foto por Gregory Fisher-USA TODAY Sports
Quince años después, sigue siendo un vídeo perturbador. En ese tiempo Johnson tenía 37 años, pero aún lanzaba con el tipo de velocidad y poder intimidante que lo convirtió en miembro del Salón de la Fama. En mayo de 2001, dos meses después del incidente de la paloma, poncharía a 20 bateadores en un solo juego, y un año después, ganaría la Serie Mundial con los Diamondbacks. Al año siguiente, encabezaría el número de victorias en la Liga Nacional, ERA y strikeouts, y se retiraría luego de la temporada 2009 como uno de los pitchers más grandes de su generación. Pero lo que la gente a menudo le pregunta es qué sintió al pulverizar accidentalmente a una inocente criatura."Todo mundo que busca hablar de beisbol primero habla del ave", Johnson comentó para Fox Sports. "Qué raro. Si pudiera regresar el tiempo, jamás habría hecho ese lanzamiento."Tal vez el único consuelo de Johnson es que ya no es el único. En el 2012, un pitcher de preparatoria en Illinois golpeó a un ave no identificada con un lanzamiento. Milagrosamente, el ave se paró, se sacudió, y echó a volar.
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