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Suzanne Ciani, la diva de la música electrónica

Un auténtico ícono que ha dejado una marca que perdura en la actualidad.
20.12.14

Ya sea grabando jingles para Coca-Cola, música para máquinas de pinball o como pionera de música electrónica de avant-garde, el trabajo de Suzanne Ciani con instrumentos electrónicos modulares, específicamente el Buchla, a principios de los 70s, cimentó el campo de trabajo para la cultura de la música electrónica de hoy en día. Aunque tuvo una instrucción clásica. Ciani se inició en la música electrónica a través de Don Buchla, a quien conoció al estar en la Universidad de California en Berkeley, y se enamoró de sus instrumentos electrónicos musicales, que fueron de suma relevancia en el campo de los sintetizadores.

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Esto la condujo hacia sus experimentos con el Buchla 200, y a principios de los 70s ella compuso instalaciones de audio para galerías y presentaciones de baile en California. Luego se mudó a Nueva York a mediados de los 70s cuando la música electrónica seguía siendo algo relativamente extraño y tocó sus composiciones de avant-garde frente a personalidades como Philip Glass y Steve Reich. Luego de luchar para pagar su renta en la Gran Manzana, inició su propia compañía Ciani/Musica. Inc., que hacía comerciales para TV y diseño sonoro para videojuegos de arcade, incluyendo Coca-Cola y Atari.

Su éxito comercial le dio la estabilidad económica para forjar su propia carrera musical, y grabó el clásico Seven Waves, su primer álbum. Pero antes de este álbum, su primer disco fue Voices of Packaged Souls, el cual venía de una escultura sonora colaborativa entre el artista Harold Paris a principios de los 70s – la música fue escrita para acompañar a la pieza pero actualmente se considera como un clásico por sí misma.

Desde entonces logró convertirse en una artista con nominaciones al Grammy y actualmente se dedica principalmente a tocar el piano. También fue la primera compositora mujer para una película de Hollywood, escribiendo la música para The Incredible Shrinking Woman de Lilly Tomlin.

El disco fue producido mientras Ciani se encontraba en el turno nocturno de la estación KPFA. Entre las horas de la media noche y las seis de la mañana ella tenía completo acceso a las máquinas de cinta en el estudio. En esta indomable libertad que informa a las vocales distorsionadas y las voces etéreas y enlodadas en francés e inglés que componen esta joya de 20 minutos. En ese momento, únicamente se imprimieron 50 vocales y en la actualidad es un clásico para coleccionistas muy difícil de encontrar. Es experimental en su forma, incluye ruidos extraños y sonidos electrónicos hechizantes, con blips y blips que son familiares en la actualidad por la música chiptune. Pero esto es algo mucho más experimental y raro, es tan ruidoso como tierno.

La psicodelia intergaláctica es la orden del día con esta versión "space disco" del sountrack de Star Wars. Las percusiones, R2-D2, los bajeos y otras maravillas de audio sci-fi fueron creadas por Ciani y su amado sintetizador Buchla, que era tan grande que tenía su propio coche. El álbum llegó al número 1 en la lista Billboard y se convirtió en disco de platino.

En 1979, Bally Entertainment, quien hacía máquinas de arcade, comisionó a Ciani a hacer la música y diseño además de los efectos de sonido para su juego de pinball, Xenon, que fue públicado al año siguiente. Luego de estar en el arcade se le ocurrió la idea de hacer que el sonido de la máquina reaccionara con los jugadores. Para los sonidos, grabó su propia voz, distorsionándola a través de una "caja de voz" personalizada – que incluía un armonizador, vocoder, varios filtros y módulos de procesamiento - para crear las diversas encarnaciones auditivas que son emitidas por la máquina. La música y las voces fueron codificadas en un chip de computadora. El juego se convirtió en la primera máquina de pinball en utilizar una vox femenina.

@stewart23rd