Feminisme

La mujer que desencadenó el 'juicio del siglo' tras ser violada

Evelyn Nesbit era una estrella enormemente admirada entre la alta sociedad neoyorquina cuando el famoso arquitecto Stanford White la violó.
3.11.17

Justo antes de fallecer a los 82 años de edad, Evelyn Nesbit habló finalmente sobre el famoso juicio que condicionó gran parte de su vida: "Hice tambalearse los cimientos de la civilización", dijo riendo. Y desde luego, lo hizo. Una biografía titulada The Trial of the Century (El juicio del siglo) incluso sugería que "el acontecimiento fue tan impactante que de hecho ayudó a acelerar el final de la 'Edad Dorada' norteamericana".

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Y también estableció el tono de los juicios que vendrían después. "La prensa por aquel entonces no era más que una versión primitiva de lo que vemos hoy", explica Paula Uruburu, autora de la biografía American Eve (La Eva norteamericana). "Cuando se celebró el juicio de O.J. Simpson durante la última década del siglo pasado, las similitudes entre la información ofrecida sobre ambos juicios era muy llamativa. En realidad, este caso fue el que lo empezó todo".

Nesbit encarnaba todos los impulsos contradictorios de la Edad Dorada. Era alabada como estrella en Nueva York, pero se esperaba de ella que se ajustara a las severas expectativas que se aplicaban a las mujeres. Tal y como Nesbit escribió en sus memorias en 1914: "Los pasos de las mujeres están protegidos del infierno, porque los hombres son los que marcan el camino"


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Cuando tenía 11 años, el padre de Nesbit falleció; de modo que ella, su hermano pequeño y su madre quedaron en una situación financiera terrible. Tras un fortuito encuentro con un artista, Nesbit empezó a mantener a la familia posando como modelo para él. No tardó en pasar a ser el rostro más famoso de principios del siglo XX, convirtiéndose en una prestigiosa "Chica Gibson", es decir, en la personificación del ideal femenino de la época según la representación del ilustrador Charles Dana Gibson.

Cuando Nesbit se cansó de trabajar como modelo, se subió a los escenarios convertida en corista, un trabajo con cierta mala reputación por su arriesgada vestimenta y por las fiestas que se celebraban hasta altas horas de la noche. Sus actuaciones sobre el escenario le granjearon numerosos admiradores y era invitada a almuerzos organizados por la alta sociedad donde bailaba y bebía champán. Fue en una de aquellas veladas, en 1901, cuando conoció a Stanford White, un aclamado arquitecto y conocido mujeriego.

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White era una figura muy poderosa en la sociedad y Nesbit se sentía halagada por sus atenciones. Inicialmente adoptó un papel paternal en su vida, enviando a Nesbit a un dentista y apoyando financieramente a su madre. Pero White también era manipulador y controlador. "Ejercía una supervisión casi paternal sobre lo que comía y estaba particularmente preocupado por lo que bebía", escribió Nesbit. "Creía que las chicas éramos una presa fácil".

Empleando cierta dosis de persuasión, White convenció a la madre de Nesbit para que dejara a su hija a su cargo en Nueva York mientras la madre visitaba a unos amigos en su ciudad natal. Una noche, White invitó a Nesbit a cenar y fue entonces cuando la agredió sexualmente y le quitó la virginidad. "Me dio champán, un champán amargo y de sabor extraño, pero a mí no me preocupó demasiado", explicó Nesbit. "Cuando desperté, estaba completamente desnuda". "Era una cultura tan diferente que Nesbit nunca empleó la palabra violación", afirma Uruburu, "ni siquiera años después".

Una noche, White invitó a Nesbit a cenar y fue entonces cuando la agredió sexualmente y le quitó la virginidad.

Después de aquello, White continuó formando parte de la vida de Nesbit, diciéndole que lo peor que podría hacer era contar a la gente lo que había sucedido. Nesbit, que continuó su carrera sobre el escenario, era cortejada por muchos hombres, incluyendo a Harry Thaw, un adinerado magnate del carbón y el ferrocarril.

Cuando Nesbit se sometió a una operación de apendicitis y no fue capaz de bailar durante un año entero, Thaw puso dinero para que ella y su madre fueran a Europa a pasar la convalecencia. Después fue tras ellas con el propósito de declararse. Nesbit rechazó varias veces las proposiciones de Thaw.

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"La mayoría de las mujeres se habrían considerado como material dañado en aquel punto", explica Uruburu. Y Nesbit no esperaba casarse. También había recibido información sobre el comportamiento inestable de Thaw: tendía trampas a los empleados del hotel dejando dinero en su habitación para ver si lo robaban. Cuando un muchacho cogió unas pocas monedas, Thaw saltó desde detrás de un biombo y le azotó con tanta furia que el personal del hotel tuvo que llamar a la policía.

Foto por Otto Sarony bajo dominio público vía Wikimedia Commons

Finalmente, Thaw obligó a Nesbit a que le dijera por qué no quería casarse con él. Con reticencia, Nesbit le explicó lo que había sucedido con White. "Thaw prometió que cuidaría de ella a pesar de su pasado", indica Uruburu. Esa reacción hizo que Nesbit sintiera una admiración renovada por Thaw. "En ese momento vi todo lo mejor de él, todas sus facetas más agradables, toda su parte femenina", escribió. Se casaron en 1906 en Pittsburgh.

Pero Thaw estaba cada vez más obsesionado con White. Se despertaba en mitad de la noche exigiendo a su esposa que le diera más detalles sobre la agresión. Una noche, Thaw y Nesbit asistieron a una representación en el Madison Square Garden, que casualmente había diseñado White. Fue allí donde Thaw vio a White sentado solo en una mesa y le disparó tres veces en la cabeza, al parecer gritando: "¡Él arruinó a mi esposa!".

Thaw estaba cada vez más obsesionado con White. Se despertaba en mitad de la noche exigiendo a su esposa que le diera más detalles sobre la agresión.

El juicio se convirtió en una sensación mediática. La única forma de salvar a Thaw de la silla eléctrica era que Nesbit testificara sobre la agresión, a fin de demostrar que las acciones de White habían vuelto temporalmente loco a Thaw. Se requisaron los diarios de Nesbit, se examinó toda su ropa, se juzgaron sus fotos por la profundidad de su escote…

"El tema de mi pasado se había reservado para una vista abarrotada, donde todos los presentes eran reporteros", escribió. "Todos los periódicos que veo están llenos de artículos sobre el juicio".

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La declaración de Nesbit ante el tribunal consiguió que Thaw pasara algún tiempo en un asilo, pero el juicio desgastó su relación y la pareja se divorció en 1915, a pesar de que Nesbit había quedado embarazada y dio a luz un hijo (Thaw negó la paternidad).

Póster del film Redemption, una película muda basada en la vida de Evelyn Nesbit y protagonizada por la propia Nesbit y por su hijo, Russell Thaw. Imagen de dominio público por Triumph Film Corporation vía Wikimedia Commons

Aunque este relato muestra la masculinidad tóxica en su peor faceta, la parte más impresionante de esta historia es la supervivencia de Nesbit. Con la esperanza de escapar de los tabloides norteamericanos, fue a Londres a actuar en el London Hippodrome, donde también escribió sus memorias de 1914. Pero poco después regresó a E.U. tras ser molestada por la prensa y se dio cuenta de que debería comercializar su notoriedad para ganarse la vida y poder mantener a su hijo.

Nesbit apareció en varias películas mudas entre 1914 y 1922, a menudo interpretándose a sí misma, y también bailó en bares en la década de 1920.


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Cuando perdió su trabajo como bailarina del Moulin Rouge Café en 1926, trató de suicidarse bebiendo desinfectante. Esperando dar un giro a su vida, adquirió un bar clandestino en Manhattan, pero aquello desembocó en varios años de alcoholismo y adicción a la morfina que duraron hasta bien entrada la década de 1930.

Buscando distanciarse de su caótica vida en la Costa Este, Nesbit finalmente encontró la felicidad cuando se mudó a Los Ángeles durante la Segunda Guerra Mundial. Abrió un estudio de cerámica y se convirtió en escultora. Y vivió para verse inmortalizada por Joan Collins en la película de 1955 "La muchacha del trapecio rojo". "Jamás me he arrepentido de mi vida", escribió en sus memorias. "Eso significaría arrepentirme de muchos momentos de felicidad".