Relacionado: En imágenes: La Ladrillera, uno de los lugares más perturbadores del paso de migrantes hacia EU
En su mayoría, se trata de sótanos en los que sus habitantes no tienen ni un ápice de esperanza para rehabilitarse: la gran parte de estas cárceles municipales no tienen talleres, canchas o espacios para el estudio. Se encuentran hacinadas e insalubres y son tan diminutas que muchas veces están dentro de los propios palacios municipales. Muchas de estas prisiones se reducen a dormitorios pestilentes y letrinas rebosantes de excremento. La condena ahí es ver transcurrir el tiempo sin hacer nada. Pasar los días y las noches en esas estancias, sin ocupación alguna.VICE News fue a visitar un par de cárceles municipales en Tabasco, una entidad al sureste del país. Ahí entramos a las prisiones de los municipios de Jalpa y Nacajuca, ambas ya deshabitadas."Bienvenido a la casa del terror"La primera cárcel municipal a la que tuvimos acceso fue a la de Jalpa. Un fuerte olor a humedad invade las pequeñas celdas, las cuales están completamente descuidadas e insalubres. Ahí al menos unos 30 reos compartían el espacio.Para pasar el tiempo los prisioneros dibujaban sobre las paredes de las celdas, y en una de ellas podemos observar una Santa Muerte gigante con todos los nombres de la banda delictiva recluida en ese tiempo.El policía que nos dio el recorrido por la cárcel de Jalpa se limita a decir que el "infierno" es estar en estas condiciones.
Sobre camas de piedra, los internos esperaban a que se agotaran sentencias que se alargaban hasta cuatro años. Cárcel de Nacajuca. (Imagen por Daniel Ojeda/VICE News).
"¿Para qué quieren entrar a la vieja cárcel? Es un lugar muy deprimente, puro sufrimiento", nos comenta la jefa de prensa de Nacajuca.(Imagen por Daniel Ojeda/VICE News).
En muchas ocasiones, la única distracción para los internos era dibujar atemorizantes murales para rezar por su libertad. Cárcel de Jalpa. (Imagen por Daniel Ojeda/VICE News).
"No me imagino lo que sería pasar varios años aquí", contó el jefe de la policía municipal de Jalpa. (Imagen por Daniel Ojeda/VICE News).
Algunas cárceles municipales no sólo se ubican en sótanos o viejos edificios de la policía, sino en azoteas cuyos accesos están bloqueados con simples cadenas y candados. Cárcel de Nacajuca. (Imagen por Daniel Ojeda/VICE News).
Una celda en la cárcel municipal de Jalpa pensada para dos personas y que solía estar hacinada.(Imagen por Daniel Ojeda/VICE News).
Sólo tejer hamacas, hacer artesanías o dibujar graffitis podía hacer que el tiempo se agotara más rápido. Cárcel de Nacajuca. (Imagen por Daniel Ojeda/VICE News).
En la cárcel municipal de Nacajuca, las celdas hacinadas y sin ventilación se convertían en diminutos hornos que ardían a más de 40 grados centígrados. (Imagen por Daniel Ojeda/VICE News).
En la cárcel municipal de Nacajuca, las celdas hacinadas y sin ventilación se convertían en diminutos hornos que ardían a más de 40 grados centígrados. (Imagen por Daniel Ojeda/VICE News).
Así luce una caseta de seguridad del área de "máxima seguridad" de la cárcel municipal de Nacajuca, Tabasco.(Imagen por Daniel Ojeda/VICE News).
En esta celda de Nacajuca hay un dibujo de Jesucristo que los compañeros hicieron en memoria de un reo que se suicidó, según cuentan las autoridades. (Imagen por Daniel Ojeda/VICE News).