Identidad

Por qué durante el sexo llamamos a nuestra pareja por el nombre equivocado

Un profesor de Neurociencia nos explica por qué llamar a alguien por el nombre equivocado durante el sexo no tiene por qué ser malo.
4.1.17
Photo by Alexey Kuzma via Stocksy

Después de salir de una relación de seis años, Steve*, de 28, empezó a verse con otra mujer. Llevaban varias semanas juntos cuando ocurrió: "Llamé a mi actual novia, Nicole, por el nombre de mi ex, Laura", nos cuenta. "El tiempo pareció detenerse en la habitación".

Se trata de un error bastante humillante que muchos hemos cometido y por el que, según el Dr. Jim Pfaus profesor de Neurociencia y Psicología de la Universidad de Concordia y estudioso de la cognición durante el sexo no deberíamos sentirnos tan mal. A fin de cuentas, es la forma en que funciona el cerebro, afirma Pfaus, y cita las reglas de Pavlov, según las cuales la entrada de información sensorial se ve influenciada por estados emocionales anteriores. "Cuando te encuentras en un estado de euforia, evocas momentos pasados, porque se trata de un estado emocional que ya has vivido anteriormente", argumenta Pfaus.

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Otras investigaciones apuntan a que esta misma actividad decrece en intensidad en determinadas regiones del cerebro durante la práctica del sexo. En el caso de las mujeres, según señala Gert Holstege, de la Universidad de los Países Bajos en una entrevista concedida a New Scientist, "en el momento del orgasmo, se produce una ausencia de emociones". Según este mismo artículo, resulta más complejo estudiar los efectos del orgasmo en los hombres debido a que los instrumentos utilizados para medir la actividad cerebral requieren un periodo de más de dos minutos, y en el caso de los hombres, "todo se acaba en unos pocos segundos". Esta tesis queda respaldada por el testimonio de varias mujeres. Beca, escritora de 29 años, por ejemplo, asegura que las veces en que ha confundido nombres ha sido "en medio de la locura del orgasmo".

Cuando te encuentras en un estado de euforia, evocas momentos pasados, porque se trata de un estado emocional que ya has vivido anteriormente

Aunque resulte horrible que tu pareja pronuncie el nombre equivocado, Pfaus insiste en que no tiene por qué ser necesariamente mala señal y que, de hecho, a menudo es indicativo de que esa persona se siente tan cercana a ti como se sentía con su anterior pareja. "Supongamos que esa persona tiene una expareja muy especial por la que sentía algo muy intenso. Bien, pues esa persona asociará la intensidad, la emoción, la calidad de los orgasmos y el sentimiento de cercanía al nombre de esa expareja", explica Pfaus.

Un estudio realizado a principios de 2016 por investigadores de la Universidad de Duke reveló que llamar por otro nombre a las personas cercanas a nosotros es "un fenómeno muy extendido" mediante el cual se asocia a dos personas con la misma categoría semántica, lo que quiere decir que confundimos a hermanos, amigos y parejas con otros. Aunque no debe perderse de vista el aspecto fonético (razón por la que es arriesgado acabar con Laura para empezar con Lara), el estudio señala que, "en general, la confusión del nombre de personas conocidas está motivada por la relación entre quien confunde el nombre, la persona a la que se confunde y el dueño o la dueña del nombre pronunciado". Este argumento vendría a reforzar la teoría apuntada por Pfaus y explicaría por qué es más probable que llamemos a nuestros ligues de Tinder por el nombre de nuestros ex del instituto y no por el de nuestras madres.

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Sea cual sea la razón de esta confusión, nuestra reacción al error dice más que el error en sí mismo. Según Pfaus, las únicas personas que se enfadarían ante este tipo de deslices son "las posesivas y celosas". Asimismo, asegura que la mejor forma de manejar este tipo de situaciones es hablar con franqueza: "Tu erección puede esperar", señala. "Dejad lo que estuvierais haciendo y hablad del tema, intentad que acabe de la mejor forma posible". En el caso de Steve, esta táctica fue particularmente efectiva: "Nicole se mostró extrañamente comprensiva", recuerda. "Me confesó que días antes casi le ocurre lo mismo y saber eso me hizo sentir mejor".

Para los que no son celosos, este tipo de errores incluso pueden dar lugar a situaciones cómicas. Cuando a Raúl* se le escapó el nombre de su ex en la cama, por ejemplo, su pareja reaccionó excitándose más. "No tenía ni idea, pero por lo visto a mi pareja le ponía pensar en los polvos que había echado con todas mis ex", explica Steve. "Pensó que mi desliz había sido intencionado y me dijo: '¡Sí, cuéntame cómo te la follabas!'".

Si todo esto no da resultado, siempre puedes consolarte pensando que podría ser mucho peor: según el estudio realizado en Duke, en 42 de los casos examinados la persona que cometió el error usó el nombre de su mascota, en su mayoría perros, en lugar del de una expareja.


_* _Se han cambiado los nombres.__