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Cultura

‘No sé si queda algo de Diego’ – La turbulenta vida de Maradona

Hablamos con Asif Kapadia, el director de cine ganador de un óscar, sobre ‘Diego Maradona’, un documental sobre la vida de uno de los jugadores de fútbol más emblemáticos de la historia.

por Daniel Dylan Wray
10 Junio 2019, 4:00am

Maradona in his Napoli days. Photo: Alfredo Capozzi

Existen pocos futbolistas que puedan ser objeto de un documental de 130 minutos, aunque también son pocos los que puedan compararse —tanto dentro como fuera del campo— con Diego Maradona.

El argentino es internacionalmente famoso por eliminar a Reino Unido de la Copa Mundial usando al mismo tiempo su astucia y su capacidad para hacer trampas y por ayudar al equipo de Nápoles, el cual se encontraba en apuros, a conseguir estar en lo más alto de la liga. Fuera del campo había drogas, trabajadoras sexuales, un niño que él no reconocía como suyo y vínculos con la Mafia de Nápoles que terminaron en un desastre total: eso hizo que su fracaso llegase tan rápido como su éxito.

Asif Kapadia, el director de la oscarizada película sobre Amy Winehouse, Am,y y de Senna, sobre el piloto de Fórmula 1 Ayrton Senna, se ha inspirado en la vida y la carrera de Maradona para su última película, Diego Maradona . Hablamos con él sobre los años en los que estuvo centrado en este proyecto y sobre cómo fue la experiencia de trabajar con uno de los personajes más emblemáticos del mundo del fútbol.

VICE: ¿Cómo le propusiste esta película a Maradona?
Asif: La verdad es que no lo hice. Me conocía porque es un gran fan de Senna. Cuando mis productores estaban negociando la oferta, Amy estaba nominada a los premios y ganó un Óscar, así que publicó una foto mía con el Óscar en sus redes sociales diciendo, "La siguiente película de este tío va a ser sobre mí”.

¿Impuso condiciones para salir en la película?
Esta es una de esas películas sobre las que no sabría decir por qué estaban tan interesados en que la hiciese yo. Ni siquiera me pidieron ver la versión final, era más bien un, “no puedes hacer eso” o “no puedes hacer aquello otro”. Fue una experiencia lo más autónoma que se pueda imaginar.

La figura de Maradona sigue teniendo mucha presencia. ¿Resultó intimidante?
Totalmente. Tiene mucha presencia, de eso no hay duda. No es alto, pero tiene mucho carisma. Te das cuenta cuando camina por ahí o cuando sale de una habitación. Cuando está feliz muestra una pequeña sonrisa muy expresiva; cuando empieza a actuar es genial. Te pones a imaginar lo que era pasearte por ahí con su círculo de Nápoles en los ochenta, tuvo que ser algo increíble. Eso sí, cuando dice que no tiene muchas ganas de hablar, puedes ver cómo se vuelve más cortado rápidamente.

diego maradona 1980
Maradona en 1980. Foto: El Gráfico

¿Cómo tuvieron lugar las entrevistas?
Le entrevisté unas cuatro o cinco veces. A veces la entrevista no daba mucho de sí, y otras veces podía durar horas, podíamos estar hablando de un año en concreto y volver atrás. Tenía un montón de preguntas de peso que estaba intentando hacer, pero incluso cuando empezaba con las más sencillas se ponía en plan, “no quiero hablar sobre ella, no quiero volver a mencionar su nombre nunca más” o “no quiero volver a hablar sobre ese tío, me robó una gran cantidad de dinero”. Adoptamos un buen sistema mediante el cual escuchaba la traducción en directo, así que si le hacia una pregunta sobre su vida privada y se pasaba 15 minutos hablando sobre ello, podía interrumpirle con un “esa no era mi pregunta”. A veces me empeñaba en sacar a la luz algún tema serio, me miraba y me decía, “Eres muy atrevido al hacerme ese tipo de preguntas a la cara”. Después de eso, había una gran pausa y decía, “Pero por eso te respeto”.


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Parece una persona tan fascinante como impredecible.
Normalmente, la relación o la confianza con alguien se construye, pero al no hablar en el mismo idioma, era imposible. Era una película complicada de hacer, nunca sabías qué estado de ánimo iba a tener Maradona hasta que entraba en la sala. Además, nuestras reuniones tuvieron lugar a lo largo de los años, a veces no estaba seguro ni de si recordaba quién era yo. ¿Por qué iba a recordarme después de haber hecho unas 500 entrevistas desde la última vez que le vi? Así que siempre pensaba, ¿Sabrá quién soy? Ni siquiera ha visto la película todavía.

¿Por qué? La mayoría de la gente estaría expectante por ver la última versión del largometraje sobre su vida.
En parte no le importa, también está ocupado siendo el entrenador del equipo mexicano de los Dorados de Sinaloa y, por otro lado, está algo nervioso y preocupado por cómo va a ser la película. Pero, principalmente, creo que ya lo ha visto y lo ha hecho todo. Gran parte del baile con Maradona es que necesita que la gente le hable, pero cuando lo haces se comporta de manera indiferente ante el hecho de que quieras hablar con él. Si no estás interesado, encontrará algo para asegurarse de que la gente hable de él.

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Maradona el día de su presentación en Nápoles. Foto: Alfredo Capozzi

La película se recrea mucho tiempo en sus mejores años como futbolista, y en muchas ocasiones podemos ver sus años en Nápoles, pero luego todo se ensombrece en un corto espacio de tiempo. ¿A qué se debe este punto de inflexión?
Depende de a qué nivel. En cuanto a su relación con Italia y Nápoles, todo se reduce a la semifinal del Mundial de 1990 (cuando vence Italia en los penaltis). Lo más importante que pasó en su vida privada fue el hecho de que no reconociese a su hijo como suyo. Creo que hay un antes y un después en su decisión: cuando ves cómo empieza a mentir y a negar que sea su hijo, diciendo que no conoce a la madre, supone un punto de inflexión en cuanto a su personalidad, y muchos de sus problemas se encuentran tras esas mentiras. El hecho de que alguien tenga un hijo y no lo reconozca como tal durante 30 años es algo muy triste, ya que hasta 2016 no anunció públicamente que ese hombre era su hijo, causando a la madre un gran dolor, ya que el padre no era capaz de admitir sus propias responsabilidades.

Además, durante esa misma época nos encontramos con el elevado consumo de drogas y su relación con la Mafia. ¿Cómo de ingenuo crees que era sobre sus compañías?¿Crees que por el contrario era consciente de lo que estaba haciendo?
En algunas entrevistas antes de hacer la película, había muchos “no sabía con quién iba”, pero no creo que sea del todo cierto. De todas formas, es cierto que sufrió a causa de esas relaciones y terminó muy mal: tenía una personalidad adictiva y se aprovechaban de ello. Creo que esta historia es un poco parecida a la de Senna y también a la de Amy: un héroe masculino que tiene una nación entera a sus pies, pero que a su vez es muy vulnerable y necesita que le quieran, y que a veces se encuentra en situaciones en las que mientras los demás disfrutan, él se encuentra en apuros e hiriéndose a sí mismo con sus adicciones.

La película explora su doble personalidad, el modesto y amable Diego y la salvaje figura pública que representa Maradona. ¿Has llegado a ver sus dos lados?
Sentí que la persona sobre la cual hacía la película ya no existía. Si tenemos un espectro de Diego muy a la izquierda y un fuerte Maradona a la derecha, nos podemos situar más hacia la derecha, en base a las experiencias que tengo con él. No sé lo que queda del Diego de Nápoles en los ochenta, y la gente que le conoce bien comparte esta opinión conmigo. La gente suele decir “Me encantaría que lo que queda de esa persona volviese, pero ha desaparecido”: ahora es otra persona. Cuando entrevisté a su antiguo entrenador dijo bromeando, “Prepárate para estar en compañía con el mayor mentiroso del mundo”, pero Maradona se dice a sí mismo que el fútbol es un juego de engaño y que conlleva trucos, y así es él: te la juega, le preguntas una cosa y te sale con otra. Esa astucia sigue ahí, pero al final tiene mucho más que mostrar.

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Maradona con sus padres. Foto: El Gráfico

La imagen pública de Maradona sigue siendo muy salvaje y todavía se asocia a las drogas. ¿Resulta tan exagerado a la hora de crear el personaje? ¿Tienes la sensación de que sigue siendo así?
La gente suele hacer bromas crueles y de mal gusto, pero en el año 2018, durante el Mundial, no lo hicieron de la mejor manera. Yo le miraba y veía en él la imagen de un adicto, pero es cierto que si te encuentras ante una situación en la que todo el mundo te ofrece champán gratis, no va a resultarte fácil saber parar. Había mucho contenido en las redes sociales sobre él por aquel entonces. Aun así, al pasar tiempo con él me he dado cuenta de que no es como le veo ahora. De todas maneras, la gente lo va a seguir compartiendo. Estaba aquella foto que la gente compartía en esa época en la que se le veía con una bolsa de droga en un jet privado, pero creo que realmente se trata de un montaje. Sea cual sea la verdad, la broma va a seguir. Es un poco triste, me hace sentirme mal por él. Si has sido un adicto, ya tienes la etiqueta para toda la vida, a no ser que tengas la ayuda adecuada, y no estoy seguro de que él la haya tenido. Lo que necesita es abstención, y ni siquiera estoy seguro de que lo vaya a conseguir.

¿Hay muchas personas a su alrededor que le ayuden a hacerle las cosas más fáciles?
Las personas que conocí de su círculo eran buena gente. El problema que hay con Maradona es que todo el mundo quiere invitarle a una copa allá donde vaya, o se ponen en plan, “te ayudaré”. Aun así, creo que está haciendo una gran labor y esforzándose mucho por ser un buen entrenador, y manteniéndose ocupado para poder alejarse de la tentación.

¿Crees que hay espacio en el fútbol moderno para personas como Maradona?
Dentro del campo, creo que la persona que más se le parece es Luis Suarez. Cuando está en tu equipo le amas, pero cuando no lo está, le odias con todas tus fuerzas. Es un ganador y un luchador. Fuera del campo existe, por ejemplo, Ronaldinho. Siempre ha existido una opinión general de que entrenaba poco y salía mucho de fiesta, aunque su carrera fue muy corta. Ahí está el problema: si llevas ese estilo de vida, no vas a pasar mucho tiempo en la cima. A pesar de que Maradona estuvo en lo más alto durante bastante tiempo, hay muy pocos jugadores que puedan llegar a esa altura y ser como él. En la actualidad, a los jugadores se les entrena para ser unos grandes profesionales, lo cual en términos generales es mejor, pero a la vez surgen menos personajes interesantes.

@danieldylanwray

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