Marca España

Tampoco debería sorprendernos tanto el vídeo ese de Intereconomía

La Falange Española de las JONS sigue existiendo y es un partido que se puede votar.
15.9.17

A mucha gente le ha sorprendido el sketch del programa Gracias por nada hospedado en ese canal de televisión tan caricaturesco y pintoresco llamado Intereconomía. Y eso es precisamente lo que no entiendo, si precisamente "Intereconomía" y "delirio" son unos conceptos que SIEMPRE van de la mano.

Con la excusa del lanzamiento de una aplicación para iPhone que puede detectar no-sé-cómo-coño si una persona es homosexual o heterosexual (por lo que parece solamente existen estas dos posibilidades), el programa se animó a lanzar un buen gazpacho de poco acertadas declaraciones que denigraban la homosexualidad, confundían la españolidad y el deporte con las conductas cisgénero y, obviamente, ensalzaban la España franquista. Nada nuevo.

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Si bien son opiniones que pueden hacer que nuestra cabeza estalle al mirar el reloj y comprobar que, efectivamente, seguimos en el siglo XXI, el propio programa —como el propio canal— forma parte de una esfera existencial que juega a la polémica y se sabe estandarte de la caricatura más extrema del españolismo. La realidad de este canal ha sido alterada para que ocupe un espacio mental en el que se confunde con la ficción y la parodia. Llegados a este punto, solamente les queda seguir tensando la cuerda de lo irracional y lo inverosímil, articulando la extrañeza y el exceso como columnas vertebradoras.

Intereconomía es ese niño que se saca el pene en clase. Ese niño que, ignorado por unos padres amarrados a la botella, se caga en el comedor y escribe improperios con sus propias heces para llamar la atención. Es ese colega que este carnaval se disfrazará de "terrorista conduciendo una furgoneta blanca de la empresa de alquiler Telefurgo" y es ese otro amigo que lleva un pin del Real Madrid a la boda de unos culés empedernidos. Ya me entendéis.

El exceso y la pantomima siempre ha sido el fuerte de Intereconomía y de todos sus colaboradores. Twitter estallaría si cada barbaridad emitida en este canal generara una cascada de comentarios similar a la que ha acontecido con este sketch. El propio tono del canal debería ridiculizar y anular cualquier tipo de declaración que contenga, tomárselo en serio es la ofensa verdadera.

Y sí, la Falange Española de las JONS sigue existiendo y es un partido que se puede votar. Cuando un escalofrío recorre nuestro cuerpo porque hemos escuchado esta palabra —"Falange"— en televisión estaremos ofendiéndonos por la representación de un referente. Indignarse por Intereconomía es como indignarse por un dibujo de un asesinato y no por un asesinato real. La Falange y la homofobia existen y no tendría que hacer falta un mediocre sketch para recordárnoslo.