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Este tío ha hecho un cuento infantil sobre Franco

"No podemos educar a los niños normalizando una dictadura".

por Ana Iris Simón
14 Marzo 2018, 5:00am

Todas las imágenes cortesía de Editorial Dibbuks

Durante un viaje a Camboya, el ilustrador Ximo Abadía visitó los campos de concentración y exterminio de la época de los jemeres rojos. Se dio cuenta entonces de que en España, donde había nacido justo ocho años después de la muerte de Francisco Franco, no era posible hacer eso.

Reparó entonces en que el Valle de los Caídos permanecía abierto como monumento en honor a dos dictadores en lugar de como recuerdo a los que sufrieron la barbarie fascista y en que la Monarquía española había sido designada a dedo por Franco.

Y quiso contárselo a los niños porque a él nadie se lo contó cuando era niño. Y porque "si lo olvidamos, que es lo que quieren, es como si ganaran la batalla dos veces". Frank, la increíble historia de una dictadura olvidada narra las hazañas de un personaje "mediocre, de cuya mediocridad aún quedan posos" en palabras de su autor: Franco. Hablamos con él sobre esos 40 años de historia enterrados y sobre cómo ha hecho para hablarles a los niños del Generalísimo.

VICE: Buenas, Ximo. ¿Cuándo y por qué se te ocurre hacer un cómic para niños sobre la figura de Franco?
Ximo Abadía:
Fue hace dos años, durante un viaje a Camboya. Había leído que España y Camboya eran (y son) los dos únicos países que no han levantado las fosas de una guerra civil. Allí tuvimos la oportunidad de visitar campos de concentración, campos de exterminio de la época de los jemeres rojos y un monumento a la gente caída, a los que murieron en esos campos, que finaliza con una frase que dice: "hay que recordar el pasado para mirar el futuro".

Entonces me di cuenta de que ya no es que estemos como Camboya, es que Camboya nos saca como diez años de memoria histórica de ventaja. Ahí me picó un poco el hocico y me planteé que no era posible que en Camboya tuvieran más información de la que tenemos aquí, y empecé a investigar sobre ello, a interesarme sobre lo que muchos no quieren que sepamos demasiado: la figura de Franco, los años de su dictadura.

¿A ti te hablaron de Franco de pequeño?
No. No tengo ningún recuerdo de que me contaran nada sobre él de niño. De hecho, creo que si te lo cuentan es muy resumido, suele ser en unas cinco líneas en el instituto. Precisamente a partir de ese viaje a Camboya que te cuento empiezo a buscar y me doy cuenta de que no tengo ni puta idea. Que no sé qué ocurrió en mi país, que hay un hermetismo enorme alrededor de esa época, que dicen que de eso no se habla porque ya ha pasado, que Franco hizo pantanos... me quedé un poco con cara de tonto al comprobar todo lo que nos han ocultado. Y así me di cuenta de la importancia de enseñárselo a la gente joven. No podemos educar a los niños normalizando una dictadura, y eso es lo que he querido transmitir con este cuento.

¿Se lo has leído a algún niño y has podido ver su reacción?
El libro está dedicado a mi sobrino, que tiene 10 años y es muy inquieto. Yo creo que le gustó. No he podido leérselo a más niños porque no tengo hijos, pero por ahora creo que está funcionando bastante bien.

En Frank, la increíble historia de una dictadura olvidada, cuentas la vida de Francisco Franco y hablas sobre la represión de manera muy sutil. ¿Tuviste que hacer un ejercicio de contención de tu propia rabia para dibujarlo?
Sí, claro. De esa rabia, de la sensación que tuve en Camboya, de que se ríen de notrosos, del Valle de los Caídos, de manifestaciones fascistas con total impunidad nacieron las ganas de hacer algo para cambiarlo.

Como ilustrador me hirvió eso por dentro, y si al final hacía un discurso agresivo me metía en esa ruleta de lucha, de antisistemas contra lo "establecido" que creo que al final es lo que a los que se consideran "sistema" les interesa. Pensaba que con un mensaje más sutil, con un grito más sutil, podía hacer más daño que con un berrido en caliente. Me di cuenta es de que nos están negando 40 años de nuestra historia y quise poner mi granito de arena para que no fuera así.

Quizá un cómic infantil que habla de un dictador fascista como Franco no es lo más fácil de mercantilizar. ¿Cómo reaccionó la editorial cuando presentaste la propuesta?
A la gran mayoría de editoriales a las que les presenté el proyecto no les gustó. Me decían que un dictador no merecía un libro para niños y no me hacían caso cuando les respondía que lo que yo intentaba hacer era lo contrario, una sátira. No buscaba idolatrar la figura franquista, que para mí es una figura mediocre de nuestra historia, sino reírme de ella. Muchas otras me dijeron que no sería comercial, que a quién se le ocurría dedicarle un libro a Franco... hasta que dí con una editorial a la que le gustó y que lo quiso.

En el libro hablas de las ideologías como de figuras geométricas y al fascismo lo equiparas con un cuadrado. ¿Crees que seguimos dominados por los cuadrados en nuestro país?
Totalmente. Obviamente no vivimos en una dictadura ahora mismo, pero somos un país atípico. En la primera época que se pudo votar libremente, que fue durante la II República, los militares que dieron un golpe de estado ya se hacían llamar "patriotas" la semana siguiente.

La Transición no se hizo bien, y han quedado estamentos de la época de la dictadura de Franco, tanto judiciales como políticos o eclesiásticos como en Valle de los Caídos. No hemos puesto un punto y final sino un punto y a aparte. Para mí el cuadrado representa un poco eso, la ideología franquista de "patria, catolicismo y familia".

Hoy en día tenemos mucho de eso aún, y me parece una barbaridad. Que no te dejen exhumar el cadáver de tus familiares caídos, que las fosas no estén levantadas, que haya casos como los de los bebés robados intentando ser maquillados... eso es brutal. También tenemos a los cuadrados presentes en instituciones completamente normalizadas como la Monarquía.

En el cuento le haces un guiño, precisamente, a la Monarquía, a la que señalas como una imposición franquista. ¿No te ha dado miedo "meterte con ella" con la que está cayendo?
Ha sido como un efecto rebote porque yo tampoco tenía pensado publicar esta historia, la hice un poco para mí. Pero cuando el libro justo estaba en imprenta empezaron a salir todos los casos del chaval al que denunciaron por hacer un montaje de su cara en el Cristo, lo de Valtonyk.... y sí que me da un poco de rollo porque la figura del Rey es un tabú.

Pero nos han intentado vender que Franco y el Rey fueron salvadores cuando realmente fueron personajes impuestos autoritariamente. Y tenemos derecho a decirlo. No vale criticar las dictaduras de fuera cuando ni siquiera sabemos qué ocurrió con la nuestra. Me espero algún rapapolvo, pero no la cárcel, la verdad. ¿Te imaginas que me juzgan por dibujar cuadrados?

Frank también habla de la libertad, o más bien de la ausencia de ella. ¿Qué está pasando con la libertad en general en nuestro país, y con la libertad de expresión en particular? ¿Cómo te sientes como creador?
Con la sensación de que hemos retrocedido como 30 años en derechos y en libertad de expresión. Y creo que tiene parte de la culpa de todo esto es que esa transición de una dictadura a una democracia no se hizo bien. Un cura puede decir barbaridades, los familiares del Rey pueden robar y están en la calle...pero si pasa a la inversa y nos metemos con figuras católicas o monárquicas, nos dan un escarmiento para que, como sociedad, nos asustemos.

¿Qué crees que diría el Caudillo si leyera este cómic infantil?
No creo que le hiciera mucha gracia. Y me haría mucha ilusión que no le hiciera gracia, que le doliera mucho. Y que viera que yo, con mi ideología, tengo el mismo derecho -o casi- que otra gente con otras ideologías para contar la historia.

¿A qué personaje público o institución le enviarías un ejemplar?
Imagino que regalárselo a políticos de derechas, a la Monarquía o a la Iglesia Católica no caería demasiado bien porque es su antihistoria. Lo que yo cuento en Frank es que hubo gente que se enriqueció con el franquismo, que permitió una dictadura y fueron ellos. Pero estaría bien regalárselo al Presidente del Gobierno, a ver si se le cae la cara de vergüenza por estar destinando cero euros a la memoria histórica.

¿Crees que los que nacimos ya en democracia pasamos un poco de la memoria histórica? ¿Ha sido algo orgánico, nos han aburrido, o nos han inculcado que no hay que hablar de eso, que es cosa del pasado y es absurdo removerlo?
Nos han vendido ese discurso. El del "no ha pasado nada", el de que la conversación que estamos teniendo tú y yo es un discurso viejo, caduco... Y es lo fácil, es la actitud más cómoda no contradecir ese discurso. Pero al final es nuestra gente. Aunque yo no tengo ningún abuelo en ninguna cuneta, es nuestra gente. Si seguimos olvidando, si hacemos como que ya está todo superado, si negamos 40 años de nuestra historia, estamos negando a los que sufrieron 40 años de dictadura y genocidio, de violación de los derechos humanos. A día de hoy, hay quien sigue pensando que Franco lo hizo bien. Los fascistas no han tenido ningún castigo. Si olvidamos lo que ocurrió, que es lo que quieren, habrán ganado dos veces.